Cosas que debes hacer nada más instalar Windows 11

Última actualización: 30 de marzo de 2026
Autor: Isaac
  • Configurar privacidad, copias de seguridad y restauración nada más instalar Windows 11 garantiza seguridad y recuperación ante fallos.
  • Eliminar bloatware y limitar apps en segundo plano mejora notablemente el rendimiento y el tiempo de arranque del sistema.
  • Personalizar menú de inicio, barra de tareas, temas y escritorios virtuales facilita el uso diario y aumenta la productividad.
  • Aprovechar funciones como historial del portapapeles, dictado, asistente de concentración y gestión de notificaciones optimiza el trabajo cotidiano.

Configuraciones iniciales Windows 11

Estrenar Windows 11 es para muchos casi como estrenar ordenador nuevo: todo brilla, todo es diferente y apetece trastear. Pero si quieres que el sistema vaya rápido, seguro y sin invadir tu privacidad, hay una serie de cosas que conviene hacer nada más terminar la instalación o actualización.

En las siguientes líneas vas a encontrar una guía muy completa para dejar tu Windows 11 fino desde el primer arranque. Verás cómo quitar bloatware, ajustar la privacidad, optimizar el rendimiento, personalizar la interfaz y aprovechar un montón de funciones útiles y algo escondidas. La idea es que tanto si llegas desde Windows 10 como si es tu primer Windows, puedas dejarlo a tu gusto sin perderte por los menús.

Antes de instalar o actualizar a Windows 11

Antes de lanzarte a instalar nada, lo primero es asegurarte de que tu PC cumple los requisitos mínimos de hardware para Windows 11. Para ello, lo más cómodo es usar la app oficial «Comprobación de estado del PC» de Microsoft: te dirá si el equipo es compatible o si hay algún punto que falla (TPM, procesador, etc.).

Si tu ordenador es antiguo, no tiene soporte o se queda corto de requisitos, valora seriamente la opción de pasar a un nuevo equipo con Windows 11 preinstalado. En muchos casos ahorrarás tiempo, ganarás rendimiento y evitarás problemas de compatibilidad que acaban saliendo con los años.

También es importante decidir si vas a hacer una actualización directa desde Windows 10 o una instalación limpia arrancando desde un medio de instalación (USB/DVD). La actualización conserva aplicaciones y archivos, mientras que la instalación limpia suele dar menos problemas y deja el sistema como nuevo.

Por último, haz una copia de seguridad seria: no des por hecho que todo saldrá perfecto. Usa OneDrive, un disco externo o ambas cosas para guardar tus documentos, fotos y archivos importantes. Si luego algo falla, lo agradecerás.

Crear y usar el medio de instalación de Windows 11

Si quieres controlar tú mismo el proceso, puedes crear un medio de instalación de Windows 11 en una unidad USB. Microsoft ofrece una herramienta oficial para descargar la ISO y preparar el pendrive, que después podrás usar tanto para actualizar Windows 10 como para hacer una instalación desde cero, o usar herramientas como NTLite para crear un sistema ligero y personalizado.

Hay dos formas de utilizar ese medio. La primera es ejecutando el archivo setup.exe desde tu Windows actual. Conecta el USB, abre el Explorador de archivos, entra en «Este equipo» y haz doble clic en la unidad del medio de instalación para lanzar el asistente.

Durante el asistente llegarás a una pantalla en la que puedes elegir qué conservar: aplicaciones y archivos personales, solo archivos personales o nada. Si quieres mantener al máximo tu entorno, deja la opción por defecto (mantener todo). Si prefieres hacer limpieza sin formatear por completo, elige conservar solo tus documentos.

La segunda forma es arrancar directamente desde el USB. Para ello, enciende el PC con el pendrive conectado y entra en el menú de arranque de tu placa (F1-F12 o Supr, según fabricante). Elige el USB como dispositivo de arranque y sigue los pasos del asistente de instalación para poner una copia nueva de Windows 11.

Durante la instalación limpia podrás borrar y recrear particiones, pero si solo quieres cambiar el sistema, céntrate en la unidad donde está Windows (normalmente C:) y deja intactos los discos donde solo guardas datos. Aun así, ten siempre copia de seguridad por si tocas algo que no debías.

Configurar la cuenta de Microsoft y las copias de seguridad

Cuando termines la instalación, el asistente de bienvenida te pedirá iniciar sesión con una cuenta de Microsoft. Hacerlo tiene ventajas claras: sincroniza y te permite gestionar contraseñas guardadas, favoritos de Edge, configuraciones y permite que tus archivos de escritorio y documentos se suban automáticamente a OneDrive.

Usar la cuenta permite que, si en el futuro cambias de equipo, puedas recuperar tus datos y preferencias con un simple inicio de sesión. Además, es la forma más sencilla de activar Windows 11 y vincular la licencia digital a tu usuario.

Una vez en el escritorio, entra en Configuración > Cuentas > Copia de seguridad de Windows (o secciones equivalentes) y revisa qué carpetas se están sincronizando con OneDrive. Activa la copia de seguridad de carpetas importantes como Escritorio, Documentos e Imágenes, siempre que tengas espacio suficiente en la nube.

Si prefieres copias locales, usa la función de historial de archivos o la copia de seguridad en disco externo. Es muy recomendable combinar copia en la nube y copia física, sobre todo si trabajas con documentos críticos.

En paralelo, conviene activar y configurar Restaurar sistema. Desde el buscador, escribe «Recuperación» o «Punto de restauración» y ajusta el uso de disco. Crear un punto de restauración base cuando el sistema está recién instalado te permite volver atrás si una actualización o driver futuro te rompe algo.

Primeros ajustes de privacidad y eliminación de bloatware

Nada más tengas el escritorio listo, toca poner orden en todo lo que Windows 11 recopila sobre ti. Ve a Configuración > Privacidad y seguridad y entra en los distintos apartados de permisos: ubicación, micrófono, cámara, historial de actividad, etc. Revisa uno por uno y desactiva aquello que no tenga sentido para tu uso.

En la sección de «General» dentro de privacidad, desmarca las opciones relacionadas con anuncios personalizados, seguimiento de lanzamientos de apps y sugerencias varias. De esta forma limitarás bastante la telemetría y la personalización publicitaria integrada en el sistema.

Si además de los ajustes estándar quieres ir más allá, existen herramientas de terceros y proyectos de código abierto que desactivan de forma más agresiva la telemetría y servicios innecesarios. Algunos incluso automatizan tareas como desinstalar bloatware, instalar tus programas habituales y aplicar un perfil de privacidad estricto.

El siguiente paso es limpiar el bloatware. Entra en Configuración > Aplicaciones > Aplicaciones y características y repasa la lista completa: desinstala a mano todo lo que no uses ni necesites (juegos preinstalados, pruebas de software, utilidades del fabricante que no aportan nada, etc.). Ganarás espacio de disco y reducirás procesos en segundo plano.

Por último, revisa los permisos de las aplicaciones. Dentro de «Privacidad y seguridad», en el bloque de Permisos de la aplicación, puedes ver qué apps usan cámara, ubicación, contactos u otros recursos sensibles y cortar ese acceso en las que no te fíes o no lo veas justificado.

Optimizar aplicaciones en segundo plano, inicio y rendimiento

Muchas apps vienen configuradas para funcionar en segundo plano y arrancar con el sistema, lo que al final se traduce en un arranque lento y un PC que se nota pesado sin motivo. Para atajarlo, escribe «segundo plano» en el buscador de Windows y abre las opciones de aplicaciones en segundo plano (o usa las secciones de energía y aplicaciones según la versión).

Allí podrás desactivar la ejecución en segundo plano de todas las apps de golpe o ir una por una. Lo normal es dejar activas solo las que realmente necesiten estar siempre pendientes (correo, apps de mensajería concreta, etc.) y apagar el resto.

Después, abre el Administrador de tareas con Ctrl + Shift + Esc y ve a la pestaña «Inicio». Ahí verás qué programas se ejecutan automáticamente al arrancar Windows, junto con el impacto que tienen en el inicio. Deshabilitar programas de inicio es una buena forma de mejorar el arranque: quita clientes de juegos, sincronizadores que no uses a diario, actualizadores de terceros, etc.

En el propio Administrador de tareas, en la pestaña de «Procesos», puedes revisar qué consume más CPU, memoria, disco o red. Si notas el equipo lento, fíjate en los procesos con porcentajes anormalmente altos; puede que alguna app se haya quedado colgada o que un servicio esté acaparando recursos sin motivo.

Por último, en Configuración > Sistema > Pantalla > Pantalla avanzada, puedes cambiar la frecuencia de actualización del monitor. Si tienes una pantalla de 120 Hz pero vas justo de batería en un portátil, puedes bajarla a 60 Hz para consumir menos energía, y volver a subirla cuando quieras fluidez extra; y si notas parpadeos consulta cómo arreglar el parpadeo de pantalla.

Configurar el menú de inicio y la barra de tareas

Windows 11 llega con el menú de inicio centrado en la barra de tareas, algo que no a todo el mundo convence. Si quieres volver a lo clásico, ve a Configuración > Personalización > Barra de tareas, entra en «Comportamiento de la barra de tareas» y cambia la alineación de «Centrada» a «Izquierda».

Dentro del propio menú de inicio, puedes decidir qué apps quieres ver nada más abrirlo. Haz clic derecho sobre cualquier icono anclado para desanclarlo del inicio, y luego pulsa en «Todas las aplicaciones» para buscar programas que sí te interese tener a mano. Con clic derecho sobre ellos podrás anclarlos.

En el listado de todas las apps, hay un pequeño truco: cada letra del índice es un botón. Si haces clic sobre la letra, se abre un índice alfabético que te permite saltar rápidamente a las aplicaciones que empiezan por una determinada inicial, algo muy útil si tienes muchas instaladas.

Desde Configuración > Personalización > Inicio, puedes añadir iconos de carpetas al lado del botón de apagado en el menú de inicio. Activa accesos a Descargas, Documentos, Música u otras carpetas para tenerlas siempre a un clic sin llenar el escritorio de accesos directos.

En ese mismo apartado de Inicio puedes desactivar las «recomendaciones» para que no te aparezcan documentos recientes o apps sugeridas. Si prefieres un menú de inicio limpio y sin sugerencias, apaga todas las opciones de recomendaciones y listas de elementos usados recientemente.

Personalizar la apariencia: temas, modo oscuro y escritorio

La parte visual también influye en la comodidad de uso. Entra en Configuración > Personalización > Colores y elige si prefieres modo claro, modo oscuro o una combinación. El modo oscuro, bien ajustado, es muy agradable para trabajar por la noche o en espacios poco iluminados.

Desde la misma sección puedes activar o desactivar efectos de transparencia y color de énfasis. El color de énfasis se aplica, por ejemplo, al icono de la app activa en la barra de tareas y a otros elementos de la interfaz, aportando un toque de personalidad.

En Personalización > Temas encontrarás varios temas preinstalados que combinan fondo de escritorio, colores, sonidos y puntero del ratón. Puedes personalizarlos a tu gusto (cambiar solo el fondo, retocar sonidos, modificar el cursor) y luego guardar la combinación como un tema propio para reutilizarla cuando quieras.

Si se te queda corto, desde la opción «Explorar temas» irás a la Microsoft Store, donde puedes descargar temas adicionales gratuitos o de pago. Es una forma sencilla de dar un lavado de cara completo a la apariencia del sistema sin tocar nada técnico.

Para quienes tienen el escritorio petado de iconos, puede ser útil saber que puedes ocultar todos los iconos del escritorio temporalmente: clic derecho en el fondo, ve a «Ver» y desmarca «Mostrar iconos del escritorio». Vuelve a marcarlo cuando quieras que todo aparezca de nuevo.

Multitarea avanzada: pantalla partida y escritorios virtuales

Una de las grandes mejoras de Windows 11 está en cómo organiza las ventanas. Si pasas el ratón por encima del botón de maximizar de una ventana, se despliegan distintas disposiciones de pantalla partida: mitad y mitad, tres columnas, cuadrícula de cuatro, etc. Basta con elegir una zona para que la ventana se coloque ahí y el sistema te sugiera otras apps para rellenar el resto.

Además, tienes una función curiosa llamada «agitar barra de título». Si la activas desde Configuración > Sistema > Multitarea, al agarrar la barra de una ventana y moverla rápidamente, el resto de ventanas se minimizan dejando solo esa visible. Muy práctico cuando tienes demasiadas cosas abiertas y necesitas centrarte en una sola.

Los escritorios virtuales también han mejorado mucho. Con la combinación Windows + Tab verás la vista de tareas, donde abajo tienes los escritorios que tienes creados. Puedes añadir nuevos, renombrarlos y eliminar los que ya no necesites, además de arrastrar ventanas de uno a otro sin cerrarlas.

Para moverte entre escritorios sobre la marcha, usa Control + Windows + Flecha izquierda o derecha. Así puedes separar, por ejemplo, un escritorio de trabajo, otro de ocio y otro para estudios o proyectos personales, cada uno con sus aplicaciones abiertas.

Un extra muy chulo es que en Windows 11 puedes asignar fondos de pantalla distintos a cada escritorio. Haz clic derecho en el fondo, entra en Personalización y elige otro fondo; quedará asociado al escritorio actual, ayudándote a distinguir visualmente en cuál estás.

Funciones prácticas del día a día: portapapeles, dictado y capturas

La clásica combinación copiar y pegar se vuelve mucho más potente con el historial del portapapeles. En lugar de pegar con Ctrl + V, pulsa Windows + V. La primera vez te pedirá activarlo; a partir de ahí podrás ver un listado de los últimos elementos copiados y elegir cuál pegar.

Si escribes mucho, te interesará la función de dictado. Presiona Windows + H y se abrirá una barra de dictado. Pulsa el micrófono y empieza a hablar: Windows transcribirá tu voz en el campo de texto activo. En la configuración del dictado puedes activar la puntuación automática, para que interprete pausas y ponga comas y puntos por ti.

En cuanto a capturas de pantalla, puedes hacer que, al pulsar Impr Pant, se abra directamente la Herramienta de recortes. Ve a Configuración > Accesibilidad > Teclado y activa la opción «Usar el botón Impr Pant para abrir el recorte de pantalla». Así elegirás cada vez qué zona de la pantalla quieres capturar.

Si necesitas grabar en vídeo lo que ocurre en una ventana o juego, Windows 11 incluye la Xbox Game Bar. Pulsa Windows + G y abre el widget «Capturar» para grabar. Ten en cuenta que no graba el escritorio ni el Explorador de archivos, solo aplicaciones y juegos.

Para acciones rápidas, recuerda que el menú de inicio sirve como buscador universal. Abre inicio, empieza a escribir una operación matemática y te mostrará el resultado como si fuera una calculadora. También puedes escribir frases como «hola en inglés» y te devolverá una traducción rápida sin abrir apps externas.

Gestión de notificaciones, asistente de concentración y widgets

Las notificaciones son útiles hasta que se convierten en ruido. Ve a Configuración > Sistema > Notificaciones y revisa la lista de aplicaciones. Para cada una podrás decidir si puede notificar, si sus avisos llevan sonido, si aparecen en el centro de notificaciones, etc.

Cuando recibas una notificación, al pulsar en los tres puntos que aparecen en ella tendrás accesos rápidos para silenciar esa app, ajustar su prioridad o acceder directamente a su configuración. Así puedes domar el flujo de avisos sin tener que ir rebuscando en menús.

Si necesitas concentrarte, activa el asistente de concentración. Desde la configuración o el propio centro de notificaciones puedes elegir entre mostrar solo avisos de prioridad o no mostrar nada salvo alarmas. También puedes programar horas concretas o hacer que se active automáticamente cuando abres un juego u otra aplicación a pantalla completa.

En cuanto a los widgets, Windows 11 incluye un panel al que accedes con el botón correspondiente en la barra de tareas o con Windows + W. Ahí verás información de tiempo, noticias, calendario y más. Desde «Agregar widgets» puedes sumar nuevos bloques o quitar los que no te interesen.

Cada widget tiene su propio botón de configuración para ajustar la fuente de información, la región o el tipo de contenido. En el caso de las noticias, incluso puedes marcar temas que te gustan o que no te interesan, afinando lo que te muestra ese feed.

Controlar las actualizaciones y los reinicios automáticos

Windows 11 se actualiza de forma automática para mantener el sistema protegido, pero eso no significa que tenga que reiniciarse cuando menos te convenga. Entra en Configuración > Windows Update y, si lo necesitas, usa la opción de pausar actualizaciones durante varias semanas.

En «Opciones avanzadas» encontrarás el apartado de Horas activas. Allí puedes indicar en qué franja horaria sueles usar el equipo, para que Windows evite reiniciarse en esas horas tras instalar actualizaciones. También puedes permitir que el sistema detecte automáticamente tus patrones de uso.

Si te topas con errores al actualizar o instalar, Microsoft dispone de páginas de ayuda específicas donde se explican los códigos de error más habituales y sus soluciones. Suele bastar con liberar espacio, desconectar periféricos o reparar algunos componentes del sistema. También conviene saber qué es el inicio rápido y cuándo desactivarlo.

Otra opción para quien quiere estar a la última es el Programa Windows Insider. Desde Windows Update > Programa Windows Insider puedes registrarte para recibir versiones de prueba de Windows 11, generalmente sin pagar licencia adicional, a cambio de usar builds que pueden traer fallos.

Si te animas con Insider, lo recomendable es utilizarlo en un equipo secundario o en una partición de pruebas, ya que estas versiones beta pueden tener errores molestos que afecten a tu trabajo diario.

Gestión del almacenamiento: apps pesadas y archivos temporales

Con el tiempo, Windows 11 se va llenando de programas, datos y restos que no necesitas. Entra en Configuración > Sistema > Almacenamiento para ver un desglose de en qué se va el espacio de tu unidad principal: aplicaciones, archivos temporales, documentos, etc.

Desde ahí puedes saltar a «Aplicaciones y características» para ver la lista de programas ordenada por tamaño. Es un buen criterio para localizar aplicaciones que ocupan una barbaridad y que quizá ya no utilizas. Desinstala sin miedo las que no necesites.

En la entrada de «Archivos temporales» dentro de Almacenamiento verás cuánto ocupan cachés, instalaciones anteriores de Windows, miniaturas, archivos de optimización y otros restos. Marca los tipos que te interese borrar y pulsa «Quitar archivos» para liberar espacio con un solo clic.

Si alguna aplicación va mal, se cuelga o da errores raros, en lugar de desinstalarla primero puedes intentar repararla. Ve a Configuración > Aplicaciones > Aplicaciones y características, pulsa en los tres puntos de la app y entra en «Opciones avanzadas». Muchas apps tienen botones de Reparar o Restablecer que las dejan como recién instaladas.

Otra carpeta interesante está algo escondida: si en la barra de direcciones del Explorador de archivos escribes Shell:AppsFolder, entrarás en un listado especial con todas las apps instaladas, sin subcarpetas. Es útil para crear accesos directos o ver de un vistazo todo lo que hay instalado.

Conectividad, compartir Internet y cuentas externas

Windows 11 puede convertir tu PC en un pequeño router. Ve a Configuración > Red e Internet > Zona con cobertura inalámbrica móvil y configura un nombre y contraseña para la red. Después activa la zona inalámbrica y tu equipo compartirá su conexión con otros dispositivos.

Esto es especialmente útil cuando estás con el portátil fuera de casa y tienes el PC conectado por cable o a una red a la que otros no pueden acceder directamente. Básicamente, creas una nueva red WiFi desde tu ordenador y compartes la conexión a Internet con el móvil, la tablet u otros portátiles.

En el apartado de Cuentas, dentro de la configuración, puedes añadir otras cuentas de correo y servicios. Pulsa en Correo electrónico y cuentas y usa «Agregar una cuenta» para sincronizar Gmail, iCloud u otros proveedores, de modo que se integren en las apps de Correo y Calendario de Windows.

Al vincular cuentas externas podrás ver todos tus eventos y correos desde las aplicaciones nativas sin tener que abrir el navegador. También podrás elegir qué componentes sincronizar (correo, calendario, contactos), por si no te interesa traerlo todo.

Por último, si usas con frecuencia el Explorador de archivos, aprovecha la sección de Acceso rápido de la columna izquierda. Con clic derecho sobre cualquier carpeta y «Anclar al Acceso rápido» tendrás tus ubicaciones clave a mano (Descargas, proyectos, capturas, etc.).

Terminal, sonidos, trucos de productividad y licencias

En Windows 11, Microsoft ha unificado la experiencia de consola con la aplicación Windows Terminal. Desde ella puedes abrir pestañas de PowerShell, Símbolo del sistema o incluso Azure Cloud Shell, todo en una sola ventana con pestañas y personalización de colores y perfiles.

Si te gustan los detalles, puedes cambiar los sonidos del sistema. Ve a Configuración > Personalización > Temas y pulsa en «Sonidos». Ahí podrás asignar distintos sonidos a cada evento (inicio de sesión, errores, avisos) e incluso cargar tus propios archivos .wav para personalizar al máximo.

En cuanto a pequeñas mejoras de productividad, Windows 11 incorpora varios atajos de teclado útiles: Windows + W para los widgets, Windows + N para las notificaciones, Windows + A para los ajustes rápidos, Windows + Z para las disposiciones de pantalla partida y Windows + . para el selector de emojis. Memorizar unos pocos puede ahorrarte bastante tiempo.

Otro truco curioso es el de abrir varias instancias de una misma aplicación. Si haces clic con el botón central del ratón sobre el icono de una app en la barra de tareas, se abrirá otra ventana independiente de esa aplicación (en la mayoría de programas de escritorio clásicos).

Si no tienes licencia de Windows 10 o 11 pero quieres probar el sistema legalmente, una opción es unirte al Programa Windows Insider. Al instalar builds de prueba, Microsoft te permite usar Windows a cambio de enviar telemetría avanzada y tolerar errores puntuales. No es ideal para un PC principal, pero sí para máquinas de pruebas.

Con todos estos ajustes y trucos, tu nueva instalación de Windows 11 dejará de ser un simple sistema recién salido de fábrica para convertirse en un entorno adaptado a tu forma de trabajar y jugar. Tras dedicar un rato inicial a revisar privacidad, rendimiento, personalización y copias de seguridad, tendrás un Windows 11 más rápido, más limpio y mucho más cómodo de usar a diario desde el primer día.

como crear cuenta local windows 11
Artículo relacionado:
Cómo crear una cuenta local en Windows 11 paso a paso