Si actualizo a Windows 11 ¿se borra todo? Riesgos reales y cómo evitarlos

Última actualización: 19 de febrero de 2026
Autor: Isaac
  • Actualizar a Windows 11 no debería borrar tus archivos ni particiones si eliges conservar datos y aplicaciones.
  • Es clave hacer una copia de seguridad previa y comprobar compatibilidad, espacio libre y estado del disco.
  • Algunas apps y funciones de Windows 10 se eliminan o cambian, pero tus documentos personales se mantienen.
  • Si algo falla, puedes intentar recuperar archivos con software especializado o volver temporalmente a Windows 10.

Actualizar a Windows 11 sin perder archivos

Si estás pensando en dar el salto y te ronda la duda de si al actualizar a Windows 11 se borra todo del ordenador, no eres la única persona. Es una de las preguntas más repetidas cada vez que sale una versión nueva de Windows, sobre todo cuando hablamos de archivos importantes, fotos, documentos de trabajo o juegos instalados.

La buena noticia es que, en condiciones normales, actualizar de Windows 10 a Windows 11 no elimina tus archivos personales ni tus programas. Aun así, hay matices importantes, opciones que debes elegir bien durante la instalación y una serie de precauciones que es recomendable seguir para evitar sustos innecesarios. Vamos a verlo con calma, en cristiano y sin tecnicismos raros.

¿Si actualizo a Windows 11 se borra todo del PC?

La respuesta corta es que NO, la actualización a Windows 11 no debería borrar tus archivos ni particiones si se hace como actualización normal sobre tu sistema actual y eliges las opciones adecuadas. Microsoft ha diseñado el proceso para que tus documentos, fotos, vídeos y la mayoría de tus programas se mantengan tal y como estaban.

Cuando actualizas a Windows 11 desde Windows 10 mediante Windows Update, el Asistente de instalación o la herramienta de creación de medios, la experiencia predeterminada es conservar archivos, datos y configuraciones. Es decir, sigues con tu usuario, tu escritorio, tus carpetas de siempre (Escritorio, Documentos, Imágenes, Vídeos, Descargas, etc.) y tus particiones de disco intactas.

Ahora bien, es importante tener claro que nadie puede garantizar al 100% que nunca vaya a pasar nada raro. Un corte de luz a mitad del proceso, un fallo de hardware, un antivirus que interfiera o incluso que el gato se suba al teclado en el peor momento pueden estropear la actualización. Son casos muy poco frecuentes, pero posibles, por eso siempre se insiste tanto en las copias de seguridad.

También debes saber que, aunque tus datos se conservan, algunas aplicaciones o funciones de Windows pueden eliminarse o dejar de estar disponibles tras el cambio a Windows 11, ya sea por motivos de compatibilidad o porque Microsoft las ha retirado del sistema.

Qué pasa exactamente con tus archivos al actualizar a Windows 11

De forma general, al actualizar el sistema operativo, Windows migra tu perfil de usuario y tus archivos a la nueva versión. Esto incluye tus datos en las carpetas de usuario y la configuración básica de tu cuenta, como fondo de pantalla, idioma o distribución del teclado.

Microsoft indica de forma expresa que, durante la actualización estándar a Windows 11, los archivos y datos se transfieren automáticamente a la nueva instalación. Eso significa que no tendrías que copiar nada a mano ni empezar de cero con tus documentos. Aun así, recomiendan (y es muy sensato hacerlo) que crees antes una copia de seguridad en un disco externo o que uses servicios como OneDrive para tener todo sincronizado.

En cuanto a las carpetas típicas del usuario, como Escritorio, Documentos, Imágenes, Música o Vídeos, se mantienen sin cambios salvo incidente grave. Lo que sí puede ocurrir es que desaparezcan algunos accesos directos a programas que ya no estén instalados o que necesiten reinstalarse tras la actualización.

Si ya tienes Windows 11 y lo que te preocupa es actualizar dentro de Windows 11 mediante Windows Update (por ejemplo, pasar a una compilación o versión más reciente), el riesgo para tus archivos es todavía menor: se trata de una actualización de sistema sobre la misma versión, y no de un cambio de Windows 10 a Windows 11, por lo que tu información debería permanecer completamente intacta.

Programas, apps y funciones que pueden desaparecer

Aunque tus documentos no deberían tocarse, no todos tus programas y funciones del sistema están a salvo. En una actualización de Windows pueden pasar varias cosas con el software instalado.

Por un lado, hay aplicaciones que pueden requerir reinstalación o actualización después del cambio a Windows 11. Esto suele ocurrir si el programa no es totalmente compatible con la nueva versión, si utiliza controladores antiguos o si el propio instalador de Windows detecta algún conflicto.

Por otro lado, Microsoft ha eliminado o modificado determinadas características de Windows 10 en Windows 11. Algunas de las funciones y apps que ya no encontrarás tras la actualización son, por ejemplo:

  • Noticias e intereses (el widget de noticias clásico de la barra de tareas de Windows 10).
  • Panel de entrada para matemáticas, usado para escribir fórmulas a mano.
  • Ciertos elementos relacionados con el fondo de escritorio y la guía de configuración rápida del sistema.
  • El modo tableta tradicional que venía en Windows 10 para dispositivos táctiles.
  • La antigua app de Billetera / Wallet u otras utilidades que Microsoft ha decidido retirar.

Es decir, se eliminan algunas características del sistema pero no tus archivos personales. Tus documentos de Word, tus fotos familiares o tus proyectos no deberían verse afectados. Lo que sí puede suceder es que algún programa concreto deje de funcionar o desaparezca durante la actualización por motivos de seguridad o compatibilidad, y tengas que volver a instalarlo.

Además, se han visto casos en los que se pierden accesos directos del escritorio o del menú Inicio a ciertas aplicaciones, aunque los archivos reales (por ejemplo, los datos de un juego) sigan en el disco. En ese tipo de situaciones, normalmente basta con reinstalar la aplicación o volver a crear el acceso directo.

Actualizar con la herramienta de creación de medios: ¿formatea el disco C?

Mucha gente, al tener errores con Windows Update, recurre a la herramienta de creación de medios de Microsoft (Media Creation Tool) o a una unidad flash USB para instalar o actualizar a Windows 11. La duda habitual es si al hacerlo así se borrará la unidad C o incluso todos los discos conectados.

Si usas la herramienta de creación de medios para hacer una actualización en el sitio (upgrade in-place), es decir, arrancando el instalador desde tu Windows actual y eligiendo la opción de conservar archivos y aplicaciones, el comportamiento es el mismo que con Windows Update: tus datos no deberían borrarse y las particiones del disco se mantendrán.

Solo se borra todo si, durante el proceso de instalación, eliges explícitamente las opciones de formatear o hacer una instalación limpia. Es ahí donde mucha gente se confunde: si seleccionas instalar desde cero, borrando particiones o formateando la unidad C, entonces sí perderás toda la información de esa unidad si no la has guardado antes.

En teoría, la actualización con la herramienta de creación de medios no debe eliminar ni modificar tus otras unidades o particiones (por ejemplo, un disco D: con datos), siempre que no las toques en el asistente. Aun así, es recomendable revisar con mucha calma cada pantalla del instalador y asegurarte de que seleccionas la opción de mantener archivos personales y aplicaciones.

Por seguridad, y aunque lo normal es que todo vaya sobre ruedas, nunca está de más desconectar discos externos innecesarios durante la instalación y revisar bien qué partición seleccionas antes de continuar.

Precauciones básicas antes de actualizar a Windows 11

Aunque el proceso de actualización suele ir como la seda, conviene tomar una serie de medidas preventivas para minimizar riesgos y evitar disgustos. No cuesta tanto y te puede ahorrar mucho tiempo después.

Lo primero, y más importante, es hacer una copia de seguridad completa de tus archivos importantes. Puedes usar un disco duro externo, un pendrive grande o un servicio en la nube como OneDrive. Prioriza documentos de trabajo, fotos, vídeos personales, proyectos, bases de datos, etc. Los programas siempre se pueden volver a instalar, pero algunos archivos son irreemplazables.

También es muy recomendable comprobar que tienes espacio libre suficiente en la unidad C. Aunque los requisitos oficiales de Windows 11 hablan de un mínimo de 64 GB, en la práctica es buena idea disponer de al menos unos 70 GB libres para que la actualización se realice con margen. Falta de espacio es una de las causas típicas de errores en la instalación, como el error 0x800f0905.

Antes de actualizar, puede ser útil ejecutar herramientas como chkdsk o scandisk (en caso de discos duros mecánicos) para verificar que no haya errores físicos en el disco. Un fallo en el disco durante la escritura de archivos del sistema puede complicar bastante la situación.

Si usas un portátil, mejor realizar la actualización con el equipo conectado a la corriente. No te fíes solo de la batería, por muy nueva que sea: un apagado inesperado en medio de la instalación de Windows es de las peores cosas que le pueden pasar al sistema.

Otro punto clave es el antivirus: si utilizas un antivirus de terceros distinto a Microsoft Defender, es muy buena idea desactivarlo temporalmente o incluso desinstalarlo antes de actualizar. Algunos antivirus y firewalls de terceros interfieren con los procesos de actualización de Windows y provocan errores difíciles de diagnosticar.

De la misma forma, si tienes instalado software de optimización agresivo, limpiadores de registro o firewalls avanzados, plantéate desinstalarlos unas horas antes de actualizar. Muchas veces dan más problemas que soluciones durante este tipo de cambios importantes del sistema.

Cómo actualizar a Windows 11 sin perder datos

Una vez que tienes claro que tus archivos no deberían borrarse y has tomado las precauciones necesarias, toca ver las vías más habituales para actualizar a Windows 11 manteniendo tus datos.

La forma más sencilla y recomendada para la mayoría de usuarios es usar Windows Update desde la Configuración de Windows 10. Si tu equipo es compatible, debería aparecer una invitación para descargar e instalar Windows 11 directamente desde ahí.

Para hacerlo, basta con ir a Configuración > Actualización y seguridad > Windows Update y buscar actualizaciones. Si tu PC cumple los requisitos, verás la opción de actualizar a Windows 11; solo tendrás que hacer clic en «Descargar e instalar» y seguir el asistente. El proceso puede tardar de 30 a 90 minutos y el equipo se reiniciará varias veces, pero tus archivos, aplicaciones y configuraciones se conservarán.

Si no te aparece la actualización por Windows Update, pero sabes que tu PC es compatible, puedes recurrir al Asistente de instalación de Windows 11. Este asistente se descarga desde la página oficial de Microsoft y te guía paso a paso en el proceso, respetando igualmente tus archivos y programas.

Otra vía es usar el programa Insider de Microsoft (Windows Insider) para obtener compilaciones previas o versiones nuevas de Windows 11 antes de que se distribuyan a todo el mundo. Para ello, desde Windows 10 deberías ir a Configuración > Actualización y seguridad > Programa Windows Insider, unirte con tu cuenta Microsoft y elegir el canal adecuado (en su día fue el canal Dev para las primeras builds de Windows 11). Sin embargo, hoy en día esto se suele usar más para probar nuevas funciones dentro de Windows 11 que para hacer el salto desde Windows 10.

En cualquiera de estos métodos, el punto clave es que, al preparar el sistema para actualizar, selecciones siempre la opción de «mantener mis archivos personales y aplicaciones». Si eliges otra modalidad (como mantener solo archivos personales o hacer instalación limpia), sí podrás perder programas, configuraciones o incluso archivos si te equivocas en los pasos.

Requisitos previos y compatibilidad de tu PC con Windows 11

Antes de ponerte a actualizar, conviene confirmar que tu ordenador es compatible con Windows 11. Si no, es muy probable que la actualización falle o ni siquiera aparezca en Windows Update.

Microsoft ofrece una pequeña herramienta llamada PC Health Check (Comprobación de estado del PC) que te indica si tu equipo cumple o no los requisitos mínimos de Windows 11. Entre otros aspectos, comprueba el tipo de procesador, la cantidad de memoria RAM, el almacenamiento libre, el uso de TPM 2.0, el arranque seguro (Secure Boot), etc.

La mayoría de equipos que se venden desde hace unos años son compatibles sin demasiados problemas. Pero algunos ordenadores antiguos o con determinados procesadores pueden quedarse fuera de la actualización oficial. Aunque existen métodos no oficiales para instalar Windows 11 en equipos no compatibles, en esos casos el riesgo de errores aumenta y las actualizaciones futuras pueden dar problemas.

Si la herramienta de comprobación te da luz verde, asegúrate también de que tienes conexión a Internet estable y el equipo enchufado a la corriente si es un portátil. Windows 11 se descarga desde los servidores de Microsoft y el proceso no es precisamente ligero.

Una vez verificado todo lo anterior y con tu copia de seguridad lista, ya puedes elegir el método de actualización que más te convenga (Windows Update, Asistente de instalación o herramienta de creación de medios) sabiendo que, en condiciones normales, tus archivos y particiones se mantendrán a salvo.

Recuperar archivos si algo sale mal tras actualizar a Windows 11

Pese a todas las precauciones, puede darse el caso de que, después de actualizar a Windows 11, eches en falta algunos archivos o carpetas. Puede que se hayan movido de sitio, que el usuario se haya cambiado o, en el peor de los casos, que se hayan eliminado.

Lo primero es comprobar si tu cuenta de usuario es la misma que antes y revisar las carpetas habituales (Escritorio, Documentos, Imágenes, etc.), así como otras unidades o particiones del disco. En muchos casos, los archivos no se han borrado, sino que se han quedado en otra ruta distinta o en un perfil antiguo.

Si usabas OneDrive u otro sistema de sincronización en la nube, revisa también la web del servicio y la carpeta de sincronización, ya que es posible que tus archivos estén ahí, aunque no aparezcan de inmediato en las carpetas locales tras el cambio de versión.

Si tienes la sensación de que ciertas carpetas o documentos realmente han desaparecido, una opción es recurrir a un software de recuperación de datos. Herramientas como las de recuperación de disco duro permiten escanear la unidad en busca de archivos borrados que todavía no han sido sobrescritos, tanto en Windows 11 como en versiones anteriores (Windows 10, 8.1, 8, 7, Vista, XP, etc.).

Este tipo de programas suelen funcionar así: seleccionas la ubicación a escanear (por ejemplo, el disco C: o la Papelera de reciclaje), inicias un análisis profundo, aplicas filtros por tipo de archivo (documentos, fotos, vídeos, etc.) y, cuando el escaneo termina, previsualizas los resultados y eliges qué quieres recuperar. Cuanto antes lo hagas, más probabilidades tendrás de que el archivo no haya sido sobrescrito por datos nuevos.

Aun así, incluso con buenas herramientas de recuperación, nada es tan seguro como una copia de seguridad previa. La recuperación de datos es un salvavidas útil cuando ya ha ocurrido el problema, pero no es infalible. Por eso insistimos tanto en que, antes de tocar el sistema, dediques un rato a respaldar aquello que no puedes perder.

Volver a Windows 10 si no te convence Windows 11

Otro aspecto que tranquiliza bastante a muchos usuarios es saber que, tras actualizar a Windows 11, tienes un margen de tiempo para volver a Windows 10 si no te termina de convencer el nuevo sistema o si detectas que el ordenador va más lento o da errores.

Durante los primeros días después de la actualización, Windows guarda una copia de la instalación anterior de Windows 10 (normalmente en una carpeta llamada Windows.old). Mientras esa copia se mantenga, podrás restaurar el sistema a la versión anterior desde la propia Configuración de Windows 11.

El plazo habitual para poder deshacer la actualización suele ser de unos 10 días. Pasado ese tiempo, Windows suele eliminar automáticamente los archivos de la versión antigua para liberar espacio en disco, y ya no será posible volver atrás sin hacer una instalación limpia.

Por tanto, si tras unos días usando Windows 11 ves que no te adaptas o te da más problemas que otra cosa, puedes aprovechar ese margen para regresar a Windows 10 sin perder tus archivos. Eso sí, no conviene dejar la decisión para el último día: cuanto antes pruebes el sistema y decidas, mejor. Si notas que tu equipo va más lento tras la actualización, eso también puede ser motivo suficiente para volver a Windows 10.

Hay que tener en cuenta que Windows 10 seguirá recibiendo soporte oficial de Microsoft durante un tiempo, así que no estás obligado a quedarte en Windows 11 si tu experiencia no es buena. Lo ideal es probar, valorar rendimiento y compatibilidades, y tomar la decisión que más te convenga.

En definitiva, si sigues las recomendaciones, eliges bien la opción de mantener archivos y aplicaciones, haces una copia de seguridad previa y te aseguras de que tu equipo es compatible, el riesgo de perderlo todo al actualizar a Windows 11 es muy bajo. Siempre habrá un pequeño porcentaje de situaciones imprevistas (fallos de hardware, cortes de luz, programas conflictivos), pero para la inmensa mayoría de usuarios la actualización transcurre sin sobresaltos y con sus datos completamente a salvo.

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