Cómo evitar que Windows 11 recopile más datos de la cuenta

Última actualización: 9 de abril de 2026
Autor: Isaac
  • Windows 11 recopila datos imprescindibles y otros opcionales que puedes limitar para proteger tu privacidad.
  • Desde Configuración > Privacidad y seguridad puedes desactivar telemetría opcional y experiencias personalizadas.
  • Controlar tu cuenta de Microsoft y la configuración de cada app reduce aún más la información que se envía.
  • Con unos pocos ajustes, es posible usar Windows 11 con un equilibrio razonable entre funciones y privacidad.

Privacidad en Windows 11

En un mundo hiperconectado donde casi todo pasa por Internet, la privacidad digital se ha convertido en una parte esencial de nuestra seguridad diaria. Cada vez que usas el correo, el navegador (por ejemplo, usar el modo incógnito en Windows 11) las apps del móvil o haces una simple búsqueda, hay datos personales que se mueven de un lado a otro, y esos datos tienen mucho valor para las empresas… y para ti, porque hablan de quién eres.

Ese intercambio de información no se limita a las aplicaciones que instalas, también afecta directamente al sistema operativo que utilizas a diario. Windows 11 es un sistema moderno, potente y cargado de funciones para mejorar la productividad y la experiencia de usuario, pero a cambio viene con una política de recopilación de datos bastante agresiva que conviene conocer y ajustar con calma, por ejemplo puedes optar por instalar Windows 11 sin cuenta.

Qué datos recopila Windows 11 y por qué te debería importar

Con las últimas versiones de Windows, Microsoft ha ido ampliando el tipo y la cantidad de información que recoge de los usuarios con la excusa de perfeccionar sus servicios, corregir errores y ofrecer experiencias más personalizadas. El problema es que muchas de estas funciones de rastreo se activan casi sin que te enteres y pueden suponer un riesgo para tu privacidad si no las controlas.

Windows 11 recopila una gran variedad de datos: desde información técnica de tu dispositivo hasta detalles sobre cómo usas las aplicaciones o cómo navegas por Internet. Una parte de esta información es estrictamente necesaria para que el sistema funcione, se mantenga seguro y reciba actualizaciones, pero otra parte es totalmente opcional y puede desactivarse sin que el equipo deje de ir fino (ver el historial de actividad).

A efectos prácticos, podemos distinguir dos grandes bloques: los datos que Windows 11 recoge sí o sí porque los considera imprescindibles y aquellos que puedes decidir si compartir o no. Saber qué entra en cada grupo y cómo limitarlo es clave para reducir el “ojo que todo lo ve” de Microsoft.

Conviene tener claro que desactivar estas opciones de seguimiento puede hacer que algunas funciones pierdan gracia o dejen de ser tan “inteligentes”. A cambio, ganarás bastante control sobre lo que compartes y con quién, algo especialmente importante si usas el PC para trabajar, gestionar información sensible o simplemente no quieres sentirte observado.

Configuración de privacidad en Windows 11

Datos de servicio imprescindibles: lo que Windows 11 envía aunque no quieras

Microsoft distingue un conjunto de “datos de servicio requeridos” que el sistema recolecta de forma obligatoria mientras usas ciertas funciones conectadas a la nube. Esta información se considera necesaria para mantener el sistema seguro, actualizado y en funcionamiento.

Cuando tienes un PC con Windows 11 conectado a Internet, muchas características integradas envían información de manera automática. Entre las más destacadas se encuentran:

  • Find My Device (Encontrar mi dispositivo): utiliza datos de ubicación y de tu cuenta para ayudarte a localizar el equipo si se pierde o te lo roban.
  • Windows Update y optimización de distribución: Microsoft necesita cierto nivel de detalle sobre tu sistema para gestionar descargas, parches de seguridad y actualizaciones.
  • Portapapeles en la nube: si activas esta función, parte del contenido copiado se sincroniza entre dispositivos, lo que implica enviar datos a los servidores de Microsoft.
  • Cifrado de dispositivo: para gestionar claves y asegurar el acceso se recaban ciertos datos técnicos del hardware y del sistema.
  • Windows Security y Microsoft Defender SmartScreen: analizan archivos, webs y descargas para detectar amenazas, enviando información anonimizada sobre lo que se revisa (ver alternativas a Windows Defender).
  • Copia de seguridad en la nube de Windows: al guardar configuración y datos en tu cuenta, Windows necesita recopilar parte de esa configuración.
  • Widgets, Windows Spotlight y servicios de ubicación: dependen de información contextual (ubicación, idioma, uso) para mostrar contenidos personalizados.
  • Otras funciones conectadas como Phone Link, historial de actividad, dictado por voz y similares, que también reportan información de uso.

Todo este paquete entra en la categoría de información mínima que Microsoft considera imprescindible para mantener la experiencia de Windows 11. No hay un interruptor mágico para apagarlo por completo, aunque sí puedes desactivar muchas de las características que se apoyan en estos datos, reduciendo así la exposición.

Datos de diagnóstico: el corazón de la telemetría de Windows 11

Más allá de los servicios básicos, Windows 11 cuenta con un sistema interno de recopilación de datos de diagnóstico, también conocido como telemetría. Esta telemetría es la que nutre a Microsoft de estadísticas de uso, fallos, rendimiento y configuración de millones de equipos en todo el mundo.

La idea teórica es positiva: con esos datos se pueden detectar errores masivos, mejorar el rendimiento y diseñar nuevas funciones. Sin embargo, el coste es que el sistema operativo envía a Microsoft un flujo constante de información sobre lo que ocurre en tu PC, y muchas personas consideran que se excede en la cantidad de datos recopilados.

En la práctica, la telemetría de Windows 11 se divide en dos niveles: datos de diagnóstico requeridos y datos de diagnóstico opcionales. Los primeros son el mínimo que el sistema envía para mantenerse estable, mientras que los segundos amplían mucho la información que comparte tu equipo.

Dentro de los datos de diagnóstico requeridos se incluyen:

  • Datos de conectividad y configuración: fabricante del equipo, modelo, tipo de procesador, cantidad de memoria RAM, periféricos conectados, versión de BIOS o firmware, etc.
  • Datos de rendimiento y fiabilidad: informes de bloqueos, cuelgues, pantallazos azules, tiempos de arranque y apagado, consumo de recursos y rendimiento general del sistema. Puedes consultar cómo ver estos registros en el registro de errores en Windows 11.
  • Información sobre configuraciones e inventario de software: versión de Windows que tienes, actualizaciones instaladas, drivers críticos y algunas aplicaciones del sistema.

Estos datos se procesan teóricamente de forma anonimizada, agrupándolos en grandes conjuntos para que no se asocien a una persona concreta. Aun así, no hay forma oficial de impedir por completo el envío de este nivel básico de telemetría en Windows 10 y 11 para usuarios domésticos.

Datos opcionales, historial y otros rastreos que sí puedes bloquear

Donde sí tienes margen de maniobra es en los datos de diagnóstico opcionales y en otras funciones de Windows 11 que rastrean tu actividad. Estos ajustes suelen presentarse como algo que “mejorará tu experiencia”, pero en la práctica suponen enviar a Microsoft mucha más información de la que realmente necesita tu PC para ir fino.

Cuando aceptas estas opciones (ya sea durante la primera configuración del sistema o más tarde en el panel de ajustes), Windows 11 puede llegar a recopilar, entre otras cosas:

  • Historial de navegación de Microsoft Edge: páginas que visitas, términos de búsqueda, forma de usar el navegador y algunas preferencias de uso.
  • Datos de uso de productos y servicios: qué aplicaciones abres, cuánto tiempo las usas, qué funciones tocas más y cómo interactúas con la interfaz.
  • Datos de escritura y voz: texto que escribes, comandos de voz que dictas o incluso trazos si usas lápiz digital, todo ello orientado a mejorar el reconocimiento de texto y voz.
  • Información detallada de configuración y rendimiento más allá del mínimo requerido, para crear un perfil de cómo se comporta tu equipo y cómo lo utilizas.

La buena noticia es que este bloque sí se puede desactivar desde la configuración de privacidad de Windows 11. Microsoft intenta convencerte de que lo dejes activo con mensajes sobre “experiencias personalizadas” y “mejoras del producto”, pero si tu prioridad es la privacidad, compensa dejarlo en el grado más bajo posible.

Además, hay otras funciones anexas, como la personalización de anuncios, la escritura manuscrita y la entrada por teclado, que también pueden desconectarse para evitar que el sistema utilice tus hábitos de uso para construir un perfil.

Cómo acceder a la configuración de privacidad en Windows 11

La primera parada obligatoria para reducir la recopilación de datos está en el propio sistema. Windows 11 agrupa casi todas las opciones de privacidad en un mismo apartado, aunque es cierto que hay algunos ajustes dispersos que conviene revisar con paciencia.

Para empezar, ve a la configuración general del dispositivo:

  • Pulsa la tecla Windows o haz clic en el botón de Inicio de la barra de tareas.
  • Selecciona el icono de Configuración (la rueda dentada).
  • En el menú lateral, entra en “Privacidad y seguridad”.

Al hacerlo, verás en la parte derecha una serie de categorías relacionadas con tu privacidad: permisos de Windows, datos de diagnóstico, comentarios, historial de actividad, ubicación y más. Cada una de ellas controla una parte concreta de la información que se comparte con Microsoft o con las aplicaciones que tienes instaladas.

En la zona superior suelen aparecer las opciones generales, mientras que en la columna de la izquierda vas a encontrar accesos directos a subapartados de privacidad más específicos. La idea es ir revisándolos uno a uno y desactivar todo lo que no necesites, empezando por lo relacionado con la telemetría y las experiencias personalizadas.

Desactivar el envío de datos de diagnóstico opcionales y experiencias personalizadas

Uno de los pasos más efectivos para cortar la sangría de datos es limitar la telemetría al nivel mínimo que Microsoft permite. Esto se hace desde el apartado de Diagnóstico y comentarios, dentro de la configuración de Privacidad y seguridad.

Sigue esta ruta dentro de Windows 11:

  • Abre Configuración.
  • Entra en Privacidad y seguridad.
  • Busca y selecciona “Diagnóstico y comentarios” (o un nombre similar, puede variar ligeramente según la versión).

Dentro de esa pantalla verás el bloque “Datos de diagnóstico”. Aquí aparece una opción clave llamada “Enviar datos de diagnóstico opcionales”. Para reforzar tu privacidad:

  • Despliega el apartado de datos de diagnóstico si está contraído para mostrar todas las opciones.
  • Localiza “Enviar datos de diagnóstico opcionales” y desliza el interruptor a Desactivado.

Al hacerlo, solo se enviarán los datos mínimos que Windows considera imprescindibles, reduciendo de forma notable el volumen de información que viaja a los servidores de Microsoft. No es un apagado total de la telemetría, pero sí un recorte importante.

En esa misma sección normalmente encontrarás más interruptores, como:

  • Experiencias personalizadas: utiliza los datos de diagnóstico para mostrarte recomendaciones, anuncios más ajustados y sugerencias dentro del sistema.
  • Mejorar escritura y entrada manuscrita: envía ejemplos de lo que escribes para mejorar los modelos de reconocimiento.

Si tu prioridad es minimizar la exposición, deja estas opciones totalmente desactivadas. Puedes vivir sin que Windows te sugiera cosas “a tu medida” a cambio de mantener tus hábitos de uso un poco más fuera del radar.

Telemetría y rendimiento: por qué también ayuda a que el PC vaya más suelto

La telemetría no solo impacta en la privacidad, también puede tener efectos secundarios en el rendimiento del equipo. Aunque el volumen de recursos que consume suele ser moderado, en algunos equipos, sobre todo los más ajustados, se nota.

Para recopilar y enviar toda esa información, Windows 11 ejecuta varios procesos en segundo plano encargados de monitorizar lo que ocurre en el sistema. A veces, esos procesos se ponen a trabajar justo cuando menos te interesa, como mientras juegas, renderizas un vídeo o haces una videollamada importante.

Al reducir al mínimo los datos de diagnóstico opcionales y desactivar experiencias personalizadas, disminuyes el número de tareas en segundo plano relacionadas con la telemetría. Esto puede traducirse en:

  • Menor consumo de CPU y memoria en momentos de carga alta.
  • Una ligera mejora de la autonomía de la batería en portátiles.
  • Menos uso de ancho de banda de tu conexión, algo que se agradece si tienes una línea limitada.

Además, al enviar menos datos, las tareas de actualización y sincronización suelen resultar algo más ágiles, ya que hay menos información que empaquetar y transmitir. No vas a duplicar el rendimiento del PC por tocar estos ajustes, pero sí es un pequeño plus que viene de regalo junto con la mejora de privacidad (ver causas y soluciones).

Controlar lo que comparte tu cuenta de Microsoft

Otro frente importante a la hora de cortar la recopilación de datos es la propia cuenta de Microsoft que utilizas para iniciar sesión en Windows 11. Aunque puedes usar una cuenta local, la mayoría de usuarios terminan con una cuenta de Microsoft vinculada, lo que centraliza parte de los datos en la nube.

Desde la web de privacidad de Microsoft y desde el propio sistema, puedes revisar y ajustar la información asociada a tu cuenta. Esto incluye:

  • Historial de búsquedas y navegación con productos Microsoft.
  • Datos de ubicación, si los servicios de localización están activos.
  • Historial de actividad sincronizada entre dispositivos (apps recientes, documentos abiertos, etc.).
  • Preferencias de anuncios personalizados basados en tu cuenta.

Si quieres reducir la huella al mínimo, accede al panel de privacidad de tu cuenta de Microsoft y desactiva todo lo relacionado con la personalización de anuncios, historial de navegación y actividad. También puedes borrar los datos ya recopilados hasta la fecha, algo recomendable si llevas tiempo usando la misma cuenta.

Dentro de Windows 11, revisa también los ajustes de sincronización en Configuración > Cuentas > Copia de seguridad de Windows, y limita aquello que realmente no necesitas tener replicado en la nube (fondos, contraseñas, preferencias, etc.). Para gestionar las contraseñas guardadas y su privacidad, consulta cómo ver y gestionar contraseñas guardadas.

Privacidad en apps específicas: Portal de empresa y similares

No solo el sistema operativo recopila datos: algunas aplicaciones de Microsoft también integran su propio sistema de telemetría. Un ejemplo claro es la aplicación Portal de empresa (Company Portal), muy usada en entornos corporativos para gestionar dispositivos dentro de una organización.

En este tipo de apps suele haber un ajuste concreto para controlar si se envían o no datos de uso y rendimiento a Microsoft. En el caso de Portal de empresa, el proceso sería:

  1. Abrir la aplicación Portal de empresa en tu equipo.
  2. Ir al apartado de Configuración dentro de la propia app.
  3. Localizar la opción de “Datos de uso” o similar.
  4. Cambiar el interruptor a No para deshabilitar la recopilación de datos de uso.

Cuando esta opción está en , la aplicación envía de forma automática estadísticas sobre cómo se usa y cómo rinde, con el argumento de ayudar a mejorar el producto. Si la desactivas, se deja de enviar esa información adicional y tu organización no podrá cambiar la preferencia por ti (salvo que tenga políticas más estrictas aplicadas a nivel de administración).

Este mismo enfoque se puede aplicar a otras apps de Microsoft: siempre que veas opciones relacionadas con diagnósticos, mejora del producto o envío de datos de uso, es buena idea apagarlas salvo que tengas un motivo claro para dejarlas activas. Y si quieres reducir el ruido de software que llega preinstalado, aprende a eliminar apps preinstaladas.

Uso de datos y navegación: qué puede ver otra persona que use tu PC

Más allá de lo que Microsoft recopila, hay otro aspecto práctico que preocupa a muchos usuarios: qué información de uso de datos y navegación puede ver otra persona que tenga acceso al mismo ordenador. Esto es especialmente delicado en equipos compartidos en familia o en pisos compartidos.

Windows 11 incluye un contador de uso de datos por red y por aplicación, pensado sobre todo para controlar conexiones limitadas. Desde esa sección, cualquiera con acceso al equipo puede ver qué programas han consumido más datos en un periodo determinado, lo que podría dar pistas de por dónde navegas o qué apps utilizas con más frecuencia.

Por ahora, el sistema no ofrece una forma oficial de desactivar por completo la medición de uso de datos. Puedes borrar las estadísticas de vez en cuando (y aprender a limpiar archivos recientes), pero eso deja huella: si alguien se fija, verá que la cuenta se ha reiniciado y puede sospechar que has borrado el historial de consumo.

Como alternativas, si te preocupa la privacidad frente a otros usuarios del mismo equipo, puedes plantearte varias cosas:

  • Crear un usuario separado con contraseña y usarlo solo tú, de forma que los demás no vean tus programas ni su consumo.
  • Ajustar los permisos para que otros usuarios estándar no puedan acceder a ciertas secciones de configuración.
  • Usar navegación privada en el navegador y herramientas de terceros (como VPN o perfiles separados) para separar todavía más tu actividad.

También existe la opción de utilizar aplicaciones portables o en la nube desde una cuenta tuya independiente, de manera que lo que hagas quede menos ligado al perfil estándar del equipo.

Windows 11 frente a Windows 10: ¿más o menos respetuoso con la privacidad?

Hay mucha gente que, al plantearse actualizar a Windows 11, se pregunta si el nuevo sistema es más agresivo con la telemetría que Windows 10. La respuesta oficial de Microsoft es que, desde la versión 1903 de Windows 10, ambos sistemas comparten prácticamente las mismas políticas de recopilación de datos.

Dicho de otra forma: Windows 11 no es necesariamente “más cotilla” que un Windows 10 actualizado. Ambos sistemas requieren un cierto nivel de telemetría y ofrecen opciones parecidas para limitar los datos opcionales.

De cara al usuario, sin embargo, Windows 11 integra aún más servicios conectados y funciones en la nube (widgets, sincronización extendida, integración con Android mediante Phone Link, etc.), lo que hace que la superficie de recopilación de datos potencialmente crezca si se activan todas estas características.

Ante el fin del soporte de Windows 10, muchos usuarios se debaten entre pasar a Windows 11, pagar soporte extendido o migrar a Linux. Si tu preocupación principal es la cantidad de información que se recolecta, es importante que sepas que el salto a Windows 11 no empeora radicalmente la situación en comparación con un Windows 10 moderno, pero sí conviene configurar la privacidad con calma en el primer arranque.

Si directamente quieres salir del ecosistema de Microsoft, un sistema GNU/Linux bien configurado ofrece más control granular sobre qué se comunica con el exterior, pero también exige un poco más de tiempo y adaptación, especialmente si vienes de años usando Windows.

Cómo decidir cuánta información compartes con Microsoft

En último término, la cantidad de datos que permites que Windows 11 recopile depende de tu nivel de confianza en Microsoft y de lo que estés dispuesto a ceder a cambio de comodidad. No es lo mismo alguien que apenas usa el equipo para tareas básicas, que quien trabaja con información sensible o simplemente valora mucho su intimidad.

Al configurar un nuevo PC con Windows 11, el sistema te pedirá permiso para varias cosas: diagnóstico opcional, reconocimiento de voz, anuncios personalizados, experiencias personalizadas, historial de actividad, etc.. Es recomendable pararse un momento, leer bien cada pantalla y desactivar todo lo que no necesites de verdad.

Si ya tienes el PC en marcha desde hace tiempo, puedes revisar y corregir estas decisiones desde el panel de Configuración, entrando en Privacidad y seguridad y repasando uno por uno los apartados. Es un rato de trabajo la primera vez, pero luego apenas tendrás que volver a tocarlos.

Hay quien prefiere ir al extremo y desactivar todo lo posible relacionado con la telemetría, la personalización y la sincronización. Otros usuarios optan por un punto intermedio, manteniendo algunas funciones útiles a costa de ceder algo de información (por ejemplo, dejar activo “Encontrar mi dispositivo” pero desactivar experiencias personalizadas y anuncios personalizados).

Lo importante es que las decisiones que tomes sean conscientes: que no compartas datos solo porque venían preactivados o porque pulsaste “Siguiente” sin mirar en la instalación. Cuando sabes qué se está recopilando y cómo limitarlo, tienes mucho más margen para que Windows 11 trabaje a tu favor y no al revés.

Con todos estos ajustes bien revisados —telemetría reducida, datos opcionales desactivados, cuenta de Microsoft bajo control y apps configuradas— Windows 11 puede seguir siendo un sistema funcional y completo sin que tengas la sensación de que todo lo que haces se está enviando a Microsoft, equilibrando mejor la balanza entre comodidad, seguridad y privacidad personal.

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