Windows 11 y Ready Print: así cambia la impresión para siempre

Última actualización: 2 de julio de 2026
Autor: Isaac
  • Windows Ready Print sustituye progresivamente a los drivers clásicos usando estándares como IPP y eSCL para simplificar la impresión.
  • El calendario oficial fija 2026 y 2027 como años clave para limitar y retirar controladores de terceros en Windows Update.
  • La nueva plataforma mejora seguridad, compatibilidad (incluido Arm) y reduce bloatware, integrándose con Universal Print y Mopria.
  • Se mantiene flexibilidad para funciones avanzadas y modelos antiguos, salvo en el modo de impresión protegida que obliga a usar Ready Print.

Windows 11 Ready Print

Configurar una impresora en Windows ha sido, durante años, una de esas tareas que nadie quiere hacer pero que tarde o temprano toca afrontar. Paquetes eternos del fabricante, asistentes poco claros, errores de compatibilidad y la sensación de que, como algo falle a la primera, te vas a pasar la tarde trasteando sin garantías de éxito.

Con este panorama en mente, Microsoft ha decidido meter mano a fondo a la zona más olvidada del sistema: la impresión. En Windows 11, la compañía está desplegando una nueva base tecnológica llamada Windows Ready Print, un cambio profundo que busca jubilar poco a poco los controladores clásicos de impresora y reemplazarlos por una plataforma moderna basada en estándares como IPP, eSCL y Universal Print.

Qué es Windows Ready Print y qué pretende cambiar en Windows 11

Qué es Windows Ready Print

Windows Ready Print es, en esencia, la nueva forma preferida de Windows 11 para hablar con las impresoras. Es la evolución de la antigua Modern Print Platform y su objetivo es sencillo de explicar: menos drivers propietarios, menos programas extra del fabricante y más uso de protocolos estándar que ya vienen integrados en el sistema.

En lugar de depender de un montón de controladores distintos para cada marca y modelo, Windows Ready Print apuesta por el Protocolo de Impresión por Internet (IPP) para los trabajos de impresión, por la tecnología eSCL para el escaneo y por Universal Print para la gestión de impresoras en la nube. Todo ello se combina en una plataforma unificada que Microsoft controla directamente y que no necesita que el usuario instale nada más.

El gran cambio práctico es que, cuando conectes una impresora compatible a tu PC o a tu red, Windows 11 dejará de dar prioridad al instalador tradicional del fabricante y optará, por defecto, por configurar el dispositivo usando Windows Ready Print. Esto significa menos asistentes interminables, menos utilidades duplicadas y, en general, una experiencia mucho más cercana al famoso “enchufar y listo”.

Para las empresas, este enfoque supone dejar atrás buena parte del caos típico de los entornos de impresión: miles de drivers distintos, paquetes de software pesados, servicios en segundo plano que nadie sabe para qué sirven y que, con cada actualización de Windows, pueden dar problemas. Con Ready Print, la idea es unificarlo todo bajo una misma lógica y minimizar el mantenimiento.

Cómo funciona Windows Ready Print en el día a día

Funcionamiento de Windows Ready Print

Cuando conectas una impresora que cumple los estándares que Microsoft exige, Windows 11 detecta el dispositivo y lo configura usando los componentes integrados del sistema. No se descarga el típico instalador OEM, no se abre un asistente del fabricante, ni se añaden al equipo paneles propios ni software accesorio que luego cuesta horrores desinstalar.

En esta nueva configuración, Windows utiliza el driver IPP nativo para gestionar los trabajos de impresión, apoyándose en eSCL para las tareas de escaneo y, si el entorno lo requiere, en Universal Print para gestionar colas y permisos desde la nube. De esta manera, la comunicación entre equipo e impresora se basa en protocolos estándar y abiertos, en lugar de depender de controladores específicos de cada marca.

Microsoft ha añadido además un control claro para gestionar este comportamiento. Dentro de Configuración > Bluetooth y dispositivos > Impresoras y escáneres, aparece una opción similar a “Instalar impresoras de forma predeterminada usando Windows Ready Print” (en inglés, Default install printers using Windows Ready Print). Con ese interruptor activado, el sistema dará preferencia absoluta a Ready Print para cualquier nueva impresora compatible que se añada.

Si se desactiva este ajuste, Windows 11 puede recurrir a otros métodos de instalación, incluyendo los controladores tradicionales OEM. Este matiz es clave: la nueva plataforma se aplica a las nuevas instalaciones, no borra ni rompe de golpe lo que ya tengas configurado, y se ha planteado como una transición gradual para no dejar a nadie tirado.

Además, la compañía está trabajando en un modo de impresión protegida que se apoya de forma exclusiva en Windows Ready Print. Al activar este modo, el sistema bloquea completamente el uso de drivers de terceros y obliga a que toda la impresión pase por la tecnología nativa. Es una forma de reforzar la seguridad y evitar que el software del fabricante se convierta en un punto débil del equipo.

Calendario oficial: las fechas clave del adiós a los drivers clásicos

Microsoft no ha querido improvisar este cambio y ha publicado un calendario muy concreto para retirar los controladores de impresora heredados, especialmente los que se distribuyen vía Windows Update con arquitecturas V3 y V4. La transición se alarga durante varios años para dar margen a los fabricantes y a las organizaciones que aún dependen de dispositivos antiguos.

Las fechas principales son:

  • 15 de enero de 2026: Microsoft deja de publicar, a través del canal general de Windows Update, nuevos controladores tradicionales de impresora (V3 y V4). Solo se contemplan excepciones caso por caso.
  • 1 de julio de 2026: Windows cambia internamente el orden de elección de drivers para que el controlador IPP integrado de Ready Print sea la primera opción por defecto en instalaciones nuevas de impresoras compatibles.
  • 1 de julio de 2027: se completa la transición, y las actualizaciones de drivers de terceros dentro de la infraestructura de Microsoft quedan limitadas a parches de seguridad excepcionales. El resto de los controladores OEM dejan de actualizarse a través de Windows Update.

En la práctica, esto supone que, a partir de esas fechas, la impresión en Windows 11 girará casi por completo alrededor de Ready Print, especialmente en equipos modernos y en entornos corporativos. Los dispositivos más antiguos podrán seguir funcionando, pero con un soporte mucho más acotado y, en muchos casos, bajo métodos de instalación manuales o gestionados directamente por el fabricante.

Ventajas de Windows Ready Print: seguridad, estabilidad y menos bloatware

Uno de los argumentos más potentes de Microsoft es el de la seguridad en el ecosistema de impresión. A día de hoy hay miles de controladores diferentes, desarrollados por multitud de fabricantes, que no pueden auditarse de forma completa. Históricamente, las impresoras han sido una vía de entrada a ataques, con incidentes sonados como PrintNightmare demostrando lo delicado que puede ser este componente.

Al usar Windows Ready Print, la superficie de riesgo se reduce: el sistema deja de tener que cargar y ejecutar drivers externos y pasa a depender de un conjunto de componentes que Microsoft puede actualizar y controlar de forma centralizada. El modo de impresión protegida lleva esto al extremo, al bloquear cualquier controlador de terceros y obligar a que todas las operaciones pasen por la infraestructura de Ready Print.

En el terreno de la compatibilidad, Ready Print se ha diseñado para funcionar independientemente de la arquitectura del procesador. Esto es especialmente importante en los nuevos portátiles con chips Arm, donde muchos instaladores x86 de impresoras empresariales daban problemas o directamente no funcionaban. Al estandarizar la comunicación mediante IPP y eSCL, una misma impresora puede usarse tanto en PCs x86 clásicos como en equipos Arm sin cambios.

También se gana en fiabilidad. Es bastante habitual que, tras una actualización de Windows, algún driver de impresora deje de comportarse como debería, obligando a reinstalarlo o a buscar manualmente una versión compatible. Ready Print evita buena parte de estas situaciones, ya que el sistema utiliza un conjunto estable de componentes internos, menos dependientes de cada fabricante.

Por último, está la cuestión del bloatware: esas suites completas que acompañan a los drivers y que llenan el equipo de utilidades redundantes, servicios en segundo plano y paneles que casi nadie usa. Con Windows Ready Print activado, la impresión se apoya en lo nativo de Windows, lo que contribuye a mantener el sistema más limpio, con menos procesos innecesarios arrancando con el PC y menos conflictos entre aplicaciones.

El papel de Mopria, IPP, eSCL y Universal Print

Windows Ready Print no parte de cero, sino que se apoya en estándares que ya estaban asentados en la industria. Uno de los pilares es la alianza Mopria, un consorcio de fabricantes de impresoras y proveedores de software que definen los estándares de impresión IPP y de escaneado eSCL.

Una impresora certificada como Mopria garantiza que cumple estos requisitos de compatibilidad con IPP y eSCL, lo que hace que funcione sin necesidad de drivers específicos en sistemas compatibles como Windows 11. Microsoft ha dejado claro que Windows Ready Print está pensado especialmente para este tipo de dispositivos, y que muchas impresoras actuales ya son aptas para usar la nueva plataforma sin cambios.

Por otro lado, Impresión universal (Universal Print) es la solución de impresión en la nube de Microsoft. Permite gestionar colas, permisos y dispositivos sin tener que mantener servidores de impresión locales, algo muy útil en empresas con muchos puestos de trabajo distribuidos que necesitan agregar Windows 11 a un dominio de Active Directory. Ready Print se integra con Universal Print, de manera que la misma base tecnológica sirve tanto para imprimir en local como a través de la nube.

Combinando IPP, eSCL, Mopria y Universal Print, Windows Ready Print consigue una experiencia coherente en distintos escenarios: desde el usuario doméstico que solo quiere imprimir un par de documentos al mes, hasta una organización con decenas de impresoras de red y políticas avanzadas de seguridad y gestión.

Ready Print y el empuje de Windows en procesadores Arm

Más allá de la comodidad, hay una lectura estratégica clara: Windows Ready Print es clave para el despegue de Windows en arquitecturas Arm. Muchos portátiles ligeros con procesadores de Qualcomm o similares se veían frenados por un problema muy concreto: la compatibilidad con drivers x86 clásicos, especialmente los de impresoras de oficina.

En muchos despachos y departamentos, las impresoras se aprovechan hasta el límite, y el hardware sigue funcionando mucho tiempo después de que el fabricante deje de actualizar sus controladores. En ese punto, los modelos OEM heredados podían no ofrecer versiones compatibles con Arm, lo que hacía que la experiencia de impresión en estos equipos fuera directamente inviable o muy limitada.

Al forzar un estándar universal como IPP y al basarse en tecnologías agnósticas de la arquitectura, Windows Ready Print desvincula por completo la impresión del tipo de procesador. Que el equipo sea x86, Arm u otro deja de importar: mientras la impresora hable IPP y cumpla los requisitos de Mopria o equivalentes, el sistema podrá imprimir sin depender de drivers específicos.

Esto mejora muchísimo el atractivo de los portátiles ultraportátiles con Arm para entornos profesionales, donde la capacidad de conectarse a la impresora de la oficina sin dramas es clave. La intención de Microsoft es que la fluidez al imprimir en estos equipos sea equiparable a la de un sobremesa clásico.

Los límites de la simplificación: funciones avanzadas y modelos antiguos

Aunque el planteamiento de Ready Print es muy ventajoso para la mayoría, no todo son luces. El uso de IPP proporciona un conjunto sólido de funciones básicas: selección de bandeja estándar, orientación, color, resolución, tipos de papel más comunes, etc. Sin embargo, muchas impresoras de gama alta o destinadas a diseño y producción dependen de drivers avanzados para gestionar opciones muy específicas.

Nos referimos a cosas como calibraciones finas de color, perfiles ICC muy concretos, bandejas especiales, acabados de encuadernación automática, modos de plegado avanzados o software de escaneado con flujos de trabajo personalizados. En estos casos, el protocolo estándar puede no cubrir todas las posibilidades que ofrece el dispositivo, y el uso exclusivo de Ready Print podría implicar perder parte de esas funciones.

Por este motivo, Microsoft mantiene una postura flexible: Ready Print será la preferencia, pero no prohíbe de entrada el uso de drivers OEM, salvo cuando se active expresamente el modo de impresión protegida o se apliquen políticas corporativas que lo restrinjan. Los administradores y usuarios avanzados podrán seguir instalando paquetes específicos cuando realmente los necesiten.

Otra limitación importante es la de los modelos de impresora antiguos que no soporten IPP ni eSCL. Estos equipos no se beneficiarán de la nueva plataforma y, en escenarios en los que se habilite la protección máxima de impresión, podrían quedar directamente excluidos. Para estos casos, la opción será mantener desactivada la gestión automática por Ready Print y seguir utilizando los controladores clásicos mientras sigan funcionando.

La clave está en que, aunque el uso doméstico de impresoras haya caído en los últimos años, todavía hay muchos usuarios y organizaciones con hardware veterano en producción. Windows Ready Print intenta encontrar un equilibrio entre modernizar el sistema y no romper de golpe setups que aún dependen de soluciones antiguas.

Relación con Windows modo de impresión protegida y apps de soporte de impresión

Para reforzar aún más la seguridad, Microsoft ha introducido el llamado Windows modo de impresión protegida. Cuando se activa, el sistema solo permite imprimir utilizando Windows Ready Print, bloqueando completamente el uso de controladores de terceros. Este enfoque está pensado sobre todo para empresas que quieren asegurar al máximo su entorno de impresión.

Este modo añade medidas adicionales de protección, reduciendo superficies de ataque asociadas a drivers OEM y a software de fabricante. Es una respuesta directa a años de vulnerabilidades relacionadas con la impresión, y tiene especial sentido en sectores donde la confidencialidad de la información es crítica.

Al mismo tiempo, Microsoft ofrece la posibilidad de extender la experiencia más allá de lo básico mediante las aplicaciones de soporte de impresión (Print Support Apps, PSA). Estas aplicaciones funcionan junto a Windows Ready Print y permiten a los fabricantes proporcionar funciones adicionales sin recurrir a los controladores tradicionales.

De esta forma, los proveedores que lo necesiten pueden crear PSAs para personalizar la experiencia de impresión en Windows 10 y 11, añadiendo opciones avanzadas dentro del marco de seguridad y control que Microsoft propone, sin volver al modelo antiguo de instalar driver+paquete pesado con mil utilidades.

Experiencia de usuario: del caos de Windows XP a la sencillez actual

Quien haya vivido la época de Windows XP y las primeras versiones de Windows recordará perfectamente lo que suponía instalar una impresora: buscar el CD del fabricante, descargar drivers desde webs poco claras, aplicar parches y cruzar los dedos para que todo funcionase. Muchos terminaron recurriendo a soluciones alternativas o a trucos poco ortodoxos para poder imprimir.

Con los años, Microsoft ha ido puliendo la experiencia, pero los errores de compatibilidad, los instaladores masivos y los conflictos de software han seguido siendo una fuente de problemas. Ready Print es el intento más serio hasta la fecha de dejar atrás este legado y ofrecer algo alineado con lo que el usuario actual espera: enchufar un periférico y usarlo sin complicaciones.

La idea es que, para el usuario medio que solo quiere imprimir documentos básicos, todo se limite a conectar la impresora, esperar unos segundos y empezar a trabajar. Sin ventanas extra, sin aplicaciones del fabricante que se cuelan en el inicio del sistema, sin tener que bucear en foros para encontrar el driver correcto tras una actualización.

En entornos corporativos, el impacto puede ser todavía mayor: despliegues más sencillos, menos variabilidad entre equipos, menos esfuerzo para mantener catálogos de drivers actualizados y una infraestructura de impresión más previsible y estable. Microsoft no promete milagros, pero sí una reducción significativa de la fricción que la impresión ha generado históricamente en Windows.

Todo este cambio converge en una misma idea: limpiar la experiencia de impresión, recortar dependencias de software legado y apoyarse en estándares consolidados para que el usuario tenga que preocuparse lo mínimo posible. Windows Ready Print, junto con el calendario de retirada de drivers clásicos, dibuja un escenario en el que imprimir desde Windows 11 debería ser mucho menos traumático que en el pasado, manteniendo opciones avanzadas para quien realmente las necesite y añadiendo un plus de seguridad en los entornos donde más importa.

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