- Windows 11 permite consultar la velocidad máxima de enlace de tus adaptadores WiFi y Ethernet desde PowerShell, Configuración y Panel de control.
- La velocidad de enlace local no siempre coincide con la velocidad real de Internet, que debe medirse con tests específicos y herramientas de monitorización.
- Diferenciar entre limitaciones de hardware, configuración de Windows 11 y posibles restricciones del ISP es clave para diagnosticar problemas de red.
- Conociendo estos métodos puedes detectar cuellos de botella y optimizar tu conexión para aprovechar al máximo tu tarifa contratada.
Si notas que tu conexión va a pedales en Windows 11 pero en el móvil o en otro sistema todo vuela, es muy posible que el problema no sea tu tarifa de Internet, sino tu propio equipo. Y el primer paso para no volverse loco es comprobar qué velocidad soportan realmente tus adaptadores WiFi y Ethernet en Windows 11 y cómo se está comportando la conexión dentro del sistema.
En esta guía vas a aprender a revisar la velocidad máxima teórica de tus tarjetas de red (WiFi, Ethernet e incluso Bluetooth), a medir la velocidad real de Internet, a ver el uso de red en tiempo real y a detectar si el cuello de botella está en Windows 11, en el router, en el cable o en la operadora. Todo explicado paso a paso, con lenguaje claro y algún que otro truco para que no te quedes sin ideas a la hora de diagnosticar problemas raros de rendimiento.
Qué significa realmente la “velocidad” de tu adaptador de red
Antes de ponernos con menús y comandos, conviene aclarar qué estamos mirando exactamente cuando hablamos de velocidad del adaptador WiFi o Ethernet. No es lo mismo la velocidad del enlace entre tu PC y el router que la velocidad real que te da tu conexión a Internet hacia fuera.
Cuando Windows muestra la velocidad de un adaptador, suele referirse a la velocidad de enlace (link speed), es decir, a la máxima capacidad de esa “tubería” entre tu tarjeta de red y el punto de acceso o el switch/router. Por ejemplo, 100 Mbps, 1 Gbps o 2,5 Gbps en Ethernet, o 300/867/1200 Mbps en WiFi, según estándar y condiciones.
En Ethernet, estos valores suelen estar ligados a los estándares Fast Ethernet, Gigabit Ethernet, 2.5G, 5G o 10 Gigabit Ethernet. Por ejemplo, 10 Gigabit Ethernet (IEEE 802.3ae) permite transferencias de hasta 10 Gbps, pero para aprovecharlo necesitas cables de categoría alta (Cat 6a o Cat 7) o fibra óptica con variantes como 10GBASE-LX4, 10GBASE-ER o 10GBASE-SR y una infraestructura preparada.
En WiFi, la velocidad que verás depende del estándar (WiFi 4, 5, 6, 6E…), del ancho de canal, de la banda de frecuencia (2,4 GHz, 5 GHz, 6 GHz) y de la calidad de la señal. Aunque Windows te muestre, por ejemplo, 866 Mbps de enlace en WiFi, la velocidad real de descarga hacia Internet será bastante menor por la sobrecarga del protocolo, interferencias, saturación, etc.
Con esto claro, el objetivo va a ser comprobar, por un lado, la velocidad máxima que soporta tu hardware y, por otro, la velocidad real que consigues en Windows 11, para ver si hay alguna limitación extra en el sistema operativo o en la configuración.
Comprobar la velocidad máxima con PowerShell en Windows 11

Uno de los métodos más cómodos y potentes para ver tus adaptadores de red en Windows 11 es tirar de PowerShell. No necesitas permisos de administrador, y con un par de comandos obtienes la lista completa de interfaces, su estado y su velocidad de enlace.
Para empezar, abre PowerShell desde el menú Inicio buscando «PowerShell» y ejecuta la aplicación. Una vez en la consola, escribe este comando básico:
Get-NetAdapter
Al pulsar Intro, verás un listado con todos los adaptadores de red de tu equipo: tarjetas Ethernet, interfaces WiFi, Bluetooth, virtuales, etc. Entre las columnas que muestra, encontrarás LinkSpeed, que indica la velocidad máxima de enlace que está utilizando cada adaptador en ese momento.
Si quieres una salida más limpia, enfocada solo en la descripción, el nombre, el estado y la velocidad, puedes usar esta variante:
Get-NetAdapter | select interfaceDescription, name, status, linkSpeed
Así obtendrás de un vistazo qué adaptador es cada uno (muy útil para identificar el modelo exacto de chip Realtek, Intel, etc.) y si está negociando a 100 Mbps, 1 Gbps, 2,5 Gbps o lo que corresponda. Este dato de LinkSpeed te permite comprobar, por ejemplo, si tu adaptador 2.5GbE está realmente enlazando a 2,5 Gbps o se ha quedado “capado” a 1 Gbps por culpa del cable o del router.
Ver la velocidad del adaptador desde la Configuración de Windows 11
Si prefieres algo más visual y menos “friki” que PowerShell, Windows 11 permite consultar la velocidad de vínculo desde la propia app de Configuración. Eso sí, aquí solo verás la velocidad del adaptador que estés usando en ese momento (tu conexión activa).
Para acceder, pulsa Win + I para abrir Configuración y entra en la sección Red e Internet en la barra lateral izquierda. Desde ahí verás tu conexión principal (Ethernet o WiFi) en la parte superior.
Haz clic sobre la conexión que estés utilizando; por ejemplo, en Ethernet si estás por cable, o en tu red WiFi concreta si estás conectado de forma inalámbrica. A continuación, entra en Propiedades o en Configuración de red avanzada > Propiedades de hardware y de conexión, según la ruta que te aparezca en tu versión de Windows 11.
En esa pantalla encontrarás varios datos detallados del adaptador: tipo de conexión, dirección física (MAC), protocolo IPv4/IPv6, banda de frecuencia si es WiFi… y el campo clave: Velocidad de vínculo (recepción/transmisión). Esa es la velocidad máxima teórica del enlace para esa interfaz concreta.
Este valor es muy útil para verificar rápidamente si tu puerto Ethernet está trabajando a 100 Mbps en vez de 1 Gbps (algo que sucede mucho por culpa de cables antiguos o mal conectados) o si tu WiFi se ha conectado a una banda lenta cuando podría utilizar otra más rápida.
Comprobar la velocidad con el Panel de control clásico
El viejo Panel de control sigue vivo en Windows 11 y sigue siendo muy práctico para ver la velocidad del adaptador de red de forma rápida. Es una interfaz algo anticuada, pero eficaz para revisar el detalle de la conexión.
Para usarlo, abre el cuadro Ejecutar con Win + R, escribe control y pulsa Intro para entrar al Panel de control clásico. Cambia la vista a Iconos grandes y haz clic en Centro de redes y recursos compartidos.
En la parte izquierda, selecciona Cambiar la configuración del adaptador. Verás todos tus adaptadores de red (Ethernet, WiFi, conexiones virtuales, etc.). Haz doble clic sobre el adaptador que estés usando o sobre el que quieras inspeccionar.
Se abrirá una pequeña ventana con el estado de la conexión donde aparece, entre otros datos, la línea Velocidad. La cifra que ves aquí representa la velocidad de enlace negociada entre tu PC y el router o punto de acceso. Si en un puerto Gigabit ves solo 100, ya sabes que hay algo limitando tu enlace.
Ten en cuenta que esta velocidad de enlace local no tiene por qué coincidir con la velocidad de Internet que te da tu proveedor. Puedes tener 1 Gbps entre el PC y el router y, sin embargo, una línea de 300 Mbps hacia Internet. Son dos cosas distintas, aunque ambas influyen en el rendimiento final.
Otras formas de ver la velocidad del adaptador en Windows 11
Además de PowerShell, Configuración y el Panel de control, Windows 11 ofrece otras herramientas de sistema para ver la velocidad y el comportamiento de tu red, tanto en estático como en tiempo real.
Una de ellas es el Administrador de dispositivos, al que puedes entrar desde el menú Inicio buscando este nombre. Dentro, despliega la categoría Adaptadores de red y verás el listado completo de tarjetas instaladas. Aunque aquí no se muestra la velocidad de enlace directamente, sí puedes comprobar el modelo exacto de tu tarjeta Realtek, Intel, etc., lo que ayuda a la hora de buscar drivers actualizados y documentación sobre su capacidad máxima.
Otra opción es el propio Administrador de tareas, donde en la pestaña Rendimiento puedes seleccionar tu adaptador Ethernet o WiFi y ver un gráfico en tiempo real del uso de red, con datos de envío y recepción. No verás la velocidad máxima teórica, pero sí la actividad de red en directo y los picos de tráfico, lo que viene genial para detectar momentos de saturación.
Si quieres aún más detalle, el Monitor de recursos (puedes buscarlo como «Monitor de recursos» en Inicio) ofrece una pestaña de Red con información precisa sobre el tráfico por proceso, conexiones activas y uso de ancho de banda de cada aplicación. Es una herramienta avanzada pero muy útil para ver qué programa está consumiendo tu conexión.
Comprobar la velocidad desde la línea de comandos (CMD y otros comandos)
Además de PowerShell, también puedes recurrir al Símbolo del sistema (CMD) para obtener datos sobre tu tarjeta de red y el rendimiento de la conexión. Es un método algo más espartano, pero muy eficaz para diagnósticos rápidos.
Abre CMD desde el menú Inicio buscando «cmd» y ejecuta el Símbolo del sistema. Uno de los comandos más utilizados para obtener información de las tarjetas de red es:
wmic nic where netEnabled=true get name, speed
Este comando muestra el nombre de las interfaces de red activas y el valor de speed asociado. Ten en cuenta que WMIC trabaja con valores en bits por segundo, por lo que los números serán muy grandes (por ejemplo, 1000000000 para 1 Gbps). Aunque WMIC está en desuso en versiones modernas, sigue funcionando en muchos equipos y puede sacarte de un apuro.
Para conexiones WiFi, otro comando muy útil en CMD es:
netsh wlan show interfaces
Al ejecutarlo, verás un listado con detalles de tu interfaz inalámbrica: SSID, tipo de radio (WiFi 4/5/6), intensidad de señal y, lo que nos interesa aquí, las líneas Velocidad de recepción y Velocidad de transmisión. Estas cifras te indican la velocidad de enlace actual con el punto de acceso y te ayudan a valorar si la conexión está funcionando como debería.
Medir la velocidad real de Internet en Windows 11 con apps y tests online
Todo lo anterior habla de la capacidad del enlace entre tu PC y el router, pero lo que de verdad duele es cuando haces un test de velocidad y tu conexión a Internet no se acerca ni de lejos a lo contratado. Para medir la velocidad real (descarga, subida y ping) hay varias opciones muy cómodas en Windows 11.
Una de las más populares es la app oficial de Speedtest by Ookla, disponible en la Microsoft Store. Solo tienes que descargarla, instalarla y, al abrirla, pulsar el gran botón de “Inicio” para ejecutar la prueba. En unos segundos tendrás los valores de bajada, subida y latencia, y podrás medir el ping, con un historial de tests si quieres ir comparando resultados a lo largo del tiempo.
Si no te apetece instalar nada, puedes usar pruebas de velocidad online directamente desde tu navegador. Por ejemplo, en Google basta con buscar «prueba de velocidad» y usar el test integrado de la propia Google, que es rápido y bastante fiable. Solo tienes que pulsar “Ejecutar prueba de velocidad” y esperar unos segundos a que termine.
Estas herramientas están pensadas tanto para conexiones por WiFi como por cable, y son una forma sencilla de comprobar si tu PC está exprimiendo al máximo la conexión o si, por el contrario, hay algo que lo está frenando. Lo ideal es repetir los tests en distintas franjas horarias y comparar resultados con otros dispositivos de tu red para tener una visión más completa.
En Windows 11 también existen utilidades de terceros como Net Speed Meter, que añaden un pequeño monitor flotante en el escritorio mostrando la velocidad de descarga y subida en tiempo real, o soluciones más avanzadas de pago como DU Meter, que ofrecen gráficos detallados, avisos por exceso de tráfico y estadísticas históricas.
Monitorizar la velocidad y el uso de red en tiempo real
Si lo que quieres es tener siempre a la vista qué está pasando con tu conexión, puedes combinar aplicaciones de monitorización con las herramientas integradas de Windows 11. Así sabrás si el problema es puntual o constante y qué programa está chupando tu ancho de banda.
Con utilidades como Net Speed Meter (disponible en la Microsoft Store) para poner la velocidad de tu conexión en la barra de tareas, tras instalarlas aparece una pequeña ventana sobre el escritorio con la velocidad de descarga (flecha verde) y subida (flecha roja) en tiempo real. Puedes moverla a donde quieras o incluso anclarla a la barra de tareas, y suele incluir atajos para ejecutar tests de velocidad o guardar capturas de tus estadísticas.
Para usuarios que necesitan aún más control, programas como DU Meter permiten ver gráficos interactivos de consumo de ancho de banda, configurar alertas si se supera cierto volumen de datos, o dividir la vista en modos compacto y completo. Es ideal si trabajas con conexiones limitadas o si quieres detectar usos anómalos de la red.
En paralelo, el Administrador de tareas y el Monitor de recursos de Windows 11 sirven para identificar qué procesos concretos están consumiendo la conexión y cómo evoluciona el tráfico con el tiempo. Combinando estos datos con los tests de velocidad hacia Internet, podrás entender si el cuello de botella está en tu PC, en tu red interna o fuera de tu casa.
Caso práctico: cuando Windows 11 va mucho más lento que Linux en la misma máquina
A veces los problemas de velocidad en Windows 11 no tienen nada que ver con el hardware ni con el proveedor de Internet. Puede ocurrir que, en la misma máquina, mismo router y misma red WiFi, un sistema como Linux (por ejemplo Xubuntu) obtenga velocidades de 150 Mbps / 48 Mbps mientras que Windows 11 apenas llega a 10-16 Mbps de bajada y menos de 1 Mbps de subida.
En un escenario típico, imagina un PC con un adaptador Ethernet Realtek 2.5GbE RTL8125 y una tarjeta WiFi Intel WiFi 6E AX210, conectados a una línea de 500/50 Mbps con puntos de acceso profesionales. El teléfono móvil alcanza sin problemas más de 100 Mbps por WiFi, el portátil llega a 200 Mbps y, si los conectas por cable, rondan los 450-500 Mbps. Sin embargo, el PC con Windows 11 se queda clavado en 10-16 Mbps de descarga y ping muy variable, tanto por cable como por WiFi.
Si se arranca ese mismo PC desde un Live USB de Xubuntu, sin tocar nada más que instalar un cliente de pruebas de velocidad en la consola, de repente las cifras suben a 150 Mbps de descarga y casi 50 Mbps de subida. Además, haciendo pruebas internas en la red local (por ejemplo, con herramientas tipo iperf3 o servidores de test propios del fabricante de los AP), se observa que el enlace WiFi entre el AP y el PC rinde casi a tope de su capacidad.
Esto apunta claramente a que el cuello de botella está en Windows 11 y su configuración de red, no en el ISP, el hardware o el router. De hecho, en estos casos muchas de las pruebas típicas (cambiar drivers, desactivar ahorro de energía de los adaptadores, reinicios, restablecer la pila TCP/IP, etc.) no llegan a solucionar el problema, lo que puede resultar desesperante.
Medir también el rendimiento dentro de la red local con herramientas como iperf3 (por ejemplo, desde el móvil hacia el PC con Windows 11) puede mostrar velocidades decentes entre dispositivos internos, lo que refuerza la idea de que el atasco está en la salida hacia Internet o en cómo Windows gestiona ese tráfico externo. Si Linux en la misma máquina va fino y Windows 11 no, es buena prueba de que no estamos ante una avería física.
Factores externos que pueden limitar la velocidad (ISP, congestión, DNS…)
Cuando se habla de problemas de rendimiento de red en Windows 11, muchas veces se apunta directamente al sistema operativo, pero no hay que olvidar que el proveedor de Internet (ISP) también puede estar jugando un papel importante, incluso aunque la red local vaya como un tiro.
Algunos escenarios habituales incluyen limitación de ancho de banda (throttling) por parte del ISP para garantizar un reparto equilibrado de recursos, sobre todo en horas punta; congestión de la infraestructura de red, que hace que la velocidad caiga aunque tu línea y tu router sean correctos; o restricciones a protocolos concretos, como P2P, streaming o juegos online, que pueden provocar grandes diferencias entre el rendimiento local y el rendimiento hacia determinados servicios.
Otra fuente de problemas son los servidores DNS lentos o inestables, que no afectan tanto al ancho de banda bruto como al tiempo que tarda en resolverse cada nombre de dominio. Eso se traduce en una navegación que “se atasca” al abrir páginas, pese a que el test de velocidad arroje números decentes una vez que la conexión ya está establecida.
Si tus pruebas apuntan a que el hardware y la red interna están correctos (por ejemplo, porque en Linux o en otros dispositivos la velocidad es buena), conviene contactar con el ISP para verificar que el plan de red está bien configurado, que no hay bloqueos específicos en tu segmento y que el router que te han proporcionado no tiene fallos de firmware o errores de configuración que afecten solo a ciertos escenarios.
Configurar y optimizar la red en Windows 11
Más allá de medir velocidades, Windows 11 incorpora ajustes que te ayudan a optimizar el funcionamiento de la red, adaptar el perfil de conexión a tu entorno y limitar el consumo de datos si lo necesitas.
Desde Configuración > Red e Internet puedes revisar el estado de todas tus interfaces, cambiar entre red pública o privada, activar o desactivar el modo avión, gestionar el uso de datos y acceder a configuraciones avanzadas de TCP/IP. Es buena idea asegurarse de que las redes domésticas estén marcadas como privadas, ya que esto habilita ciertas funciones de compartición como compartir Internet y simplifica la detección de dispositivos sin comprometer la seguridad en exceso.
En las Propiedades de cada conexión (Ethernet o WiFi) puedes ver detalles como la dirección IP asignada, la puerta de enlace, los servidores DNS y el protocolo que se está usando (IPv4/IPv6). Aquí también puedes configurar manualmente DNS alternativos (por ejemplo, de Google o Cloudflare) si sospechas que los de tu ISP no rinden bien.
Si tu conexión es medida o limitada (por ejemplo, en conexiones 4G/5G compartidas), las opciones de límite de datos te permiten establecer un tope mensual y recibir avisos cuando estás cerca de superarlo. No mejora la velocidad, pero ayuda a evitar sorpresas en la factura y a controlar el tráfico.
Dedicar unos minutos a revisar estas opciones, junto con la actualización de los drivers de red desde la web de los fabricantes (Realtek, Intel, etc.) y el firmware del router, puede marcar la diferencia entre una red inestable y una conexión que aprovecha de verdad la velocidad máxima teórica de tus adaptadores.
Cuando sabes cómo consultar la velocidad de enlace de tus tarjetas de red, cómo medir la velocidad real hacia Internet y cómo interpretar la diferencia entre ambas, es mucho más sencillo localizar dónde se está perdiendo rendimiento. Combinando PowerShell, Configuración, Panel de control, herramientas de monitorización y tests de velocidad, puedes determinar si tu WiFi o tu cable Ethernet están limitando la conexión, si el problema está en Windows 11 o si es cosa del ISP, y tomar decisiones con datos en la mano para disfrutar de una conexión fluida sin tener que andar a ciegas.