Cómo migrar de Mac a Windows 11 paso a paso y sin perder nada

Última actualización: 30 de mayo de 2026
Autor: Isaac
  • Antes de migrar de Mac a Windows 11, actualiza ambos sistemas, desactiva antivirus y VPN, y asegúrate de que comparten la misma red estable.
  • Organiza y localiza tus archivos en iCloud, nubes externas, NAS o discos, convirtiendo documentos de Apple a formatos compatibles con Windows.
  • Recrea tu entorno digital en Windows 11: sincroniza navegador, correo, fotos y contactos, y reinstala aplicaciones buscando versiones o alternativas.
  • Si los asistentes de migración fallan, recurre a discos externos, nubes multiplataforma o red local para copiar tus datos con seguridad.

Migrar de Mac a Windows 11

Dar el salto de un Mac a un PC con Windows 11 no tiene por qué ser un drama, pero sí es un cambio importante: sistema distinto, programas nuevos y, sobre todo, un montón de archivos y datos que no quieres perder. La buena noticia es que, si preparas bien el terreno y eliges las herramientas adecuadas, el proceso puede ser bastante cómodo.

En esta guía vas a encontrar una explicación paso a paso y muy detallada de todo lo que necesitas para migrar: cómo mover tus documentos, fotos y configuraciones, qué hacer con tus cuentas, qué pasa con las aplicaciones, cómo aprovechar o dejar atrás iCloud, e incluso cómo resolver errores típicos de transferencia entre equipos. Todo con un lenguaje claro y cercano, pensado para que no te dejes nada en el tintero.

Antes de migrar: prepara bien tu Mac y tu nuevo Windows 11

Antes de empezar a traspasar datos, conviene dejar ambos equipos listos para evitar cortes de conexión, fallos raros o tiempos de espera eternos. Estos pasos previos son clave tanto si vienes de macOS como si tu Windows 11 es nuevo de fábrica.

Lo primero es actualizar el software: asegúrate de que tu PC tiene Windows totalmente al día, ya sea Windows 10 que vas a actualizar a 11, o Windows 11 recién instalado. Instala todas las actualizaciones disponibles desde Windows Update, reinicia las veces que haga falta y no dejes pendientes parches de seguridad o paquetes acumulativos.

En paralelo, revisa que tu Mac esté también en la última versión de macOS compatible. Da igual que sea Ventura, Monterey o una versión anterior: entrar en Preferencias del sistema (o Ajustes del sistema en versiones recientes), ir a Actualización de software y dejar que termine el proceso. Un sistema desactualizado suele dar problemas al usar herramientas de migración o clientes de nube.

Otro punto crítico es desactivar, de forma temporal, cualquier software que pueda bloquear la conexión entre máquinas: antivirus, firewall de terceros o VPN en ambos equipos. En Windows puedes hacerlo desde Configuración > Privacidad y seguridad > Seguridad de Windows, desactivando protección en tiempo real y firewall mientras dura la migración; en macOS, revisa antivirus y cortafuegos de terceros e inutilízalos momentáneamente.

Por último, cuida el entorno físico y la red: coloca tu Mac y tu PC cerca uno del otro, conectados a la misma red Wi‑Fi o, mejor todavía, por cable Ethernet al mismo router. Una red inestable o muy saturada es la forma más sencilla de que un asistente de migración se quede colgado a medio camino. Si te preocupa la calidad de la conexión, consulta nuestra guía sobre jitter en Windows 11.

Conexiones: Wi‑Fi, Ethernet y qué pasa con el cable USB‑C

Una duda bastante habitual cuando se pasa de un Mac moderno a un PC reciente es si se puede hacer una transferencia directa por USB‑C. Muchos cables anuncian velocidades de 10 o 20 Gb/s y es fácil pensar que basta con conectar Mac y PC entre sí para que se reconozcan.

La realidad es que, al conectar un Mac y un PC con un cable USB‑C a USB‑C, lo normal es que en ninguno de los dos aparezca nada. Esto pasa porque el USB‑C, tal y como viene en la mayoría de equipos, está pensado para conectar periféricos (discos externos, monitores, docks, etc.), no para hacer enlace directo entre dos ordenadores con sistemas distintos.

Sin configuraciones muy específicas o hardware especial, no vas a conseguir que el Mac se monte como una unidad externa en Windows 11 simplemente con un cable USB‑C estándar. Aunque el cable soporte altas velocidades teóricas de datos, eso no implica que haya un protocolo de comunicación entre dos sistemas operativos tan diferentes como macOS y Windows.

Por eso, los métodos fiables para migrar datos entre Mac y PC siguen siendo: usar red local (Wi‑Fi o Ethernet), recurrir a una nube compatible (Google Drive, OneDrive, Dropbox, etc.) o copiar todo primero a un disco duro externo con un sistema de archivos accesible desde ambos (por ejemplo, exFAT).

Si quieres rapidez y estabilidad, nada como el cable de red: conectar los dos equipos al router mediante Ethernet (o incluso unirlos directamente por cable con los adaptadores necesarios) hará que las transferencias masivas de datos sean mucho más llevaderas que por Wi‑Fi, sobre todo si tienes cientos de gigas de fotos y vídeos.

Revisa dónde están tus archivos en el Mac antes de moverte a Windows

Un error frecuente al cambiar de plataforma es dar por hecho que todos tus datos están en el escritorio o en la carpeta Documentos del Mac. En realidad, muchos usuarios han ido mezclando iCloud, discos externos y nubes de terceros, así que conviene localizar bien todo antes de hacer la mudanza a Windows 11.

Si utilizas iCloud Drive de forma intensa, seguramente una parte importante de tus documentos esté en la nube de Apple. En ese caso tienes varias alternativas: por un lado, puedes copiar todo el contenido de iCloud Drive a un disco duro externo conectado al Mac, comprobando antes que este disco está formateado en exFAT para evitar problemas de lectura en Windows.

Otra opción es instalar iCloud para Windows en tu nuevo PC y seguir usando el servicio de Apple allí. Es posible mantener iCloud Drive en Windows 11, pero la integración no es tan pulida como en macOS y suele ser más cómodo trabajar con servicios como OneDrive, Google Drive o Dropbox que se llevan mejor con el ecosistema de Microsoft.

También puedes sincronizar tus datos con otra nube multiplataforma: instalar, por ejemplo, Google Drive en el Mac, mover allí las carpetas importantes (Documentos, Proyectos, Fotos, etc.) y, una vez subidos, instalar el mismo cliente de Google Drive en Windows 11 para que descargue y sincronice todo de forma automática.

Si utilizabas un NAS (almacenamiento en red) o un disco duro externo como repositorio principal, el proceso es más sencillo. Bastará con conectar ese NAS o ese disco al PC con Windows, asegurándote de que el sistema de archivos sea compatible. Si el disco estaba en APFS o HFS+ pensado para Mac, tendrás que hacer una copia temporal a otro soporte, formatearlo a exFAT o NTFS y luego volver a copiar los datos para poder trabajar cómodamente desde Windows.

Conversión de documentos: de Pages, Numbers y compañía a formatos de Windows

Si apostaste por completo por las aplicaciones de ofimática de Apple (Pages, Numbers, Keynote), al pasar a Windows 11 necesitas hacer un paso de conversión de formatos. Los ficheros nativos de estas apps no se abren directamente en Word, Excel o PowerPoint.

Desde el propio Mac puedes abrir cada documento de Pages y exportarlo a formato DOCX, que es el estándar de Microsoft Word. Con Numbers harás lo mismo hacia XLSX para Excel, y con Keynote hacia PPTX para PowerPoint. Es un proceso algo pesado si tienes muchos archivos, pero es la forma más limpia de asegurarte compatibilidad plena en tu nuevo entorno Windows.

Si parte de tus documentos ya estaban guardados en formatos universales (PDF, TXT, RTF, DOCX, etc.) no tendrás que hacer nada: Windows 11 puede abrirlos sin problema con Office, LibreOffice u otras suites. Aun así, revisa bien las carpetas más importantes del Mac para que ningún archivo se quede olvidado en un formato propietario de Apple.

En el caso de bibliotecas concretas, como proyectos de edición de vídeo, música o diseño (Logic Pro, Final Cut, apps de Apple específicas), plantéate si vas a poder seguir usándolos o si te interesa exportar versiones finales: por ejemplo, generar archivos de vídeo terminados desde Final Cut para luego archivarlos en Windows, aunque ya no puedas editar el proyecto nativo igual que antes.

Cómo elegir y migrar tu navegador al pasar de Mac a Windows 11

El navegador es uno de los centros de tu vida digital: marcadores, contraseñas, historial, extensiones… Cambiar de Mac a Windows 11 implica decidir si vas a seguir con el mismo navegador multiplataforma o si estabas anclado a Safari.

Si ya usabas Chrome, Firefox, Edge u otro navegador compatible con ambos sistemas, todo es bastante más fácil. Solo tienes que asegurarte en el Mac de que tus datos están sincronizados con la cuenta del navegador (cuenta Google en Chrome, cuenta Firefox, cuenta Microsoft en Edge, etc.). Una vez en Windows 11, instalas ese mismo navegador, inicias sesión con la misma cuenta y tus marcadores, contraseñas, pestañas e historial aparecerán sincronizados.

El caso conflictivo es Safari, que no tiene versión moderna para Windows. Aquí el truco es elegir cuál será tu navegador principal en el PC, instalarlo también en el Mac y importar todo lo posible desde Safari antes de emigrar del todo.

Por ejemplo, si te vas a pasar a Firefox en Windows, en el Mac puedes abrir Firefox y usar la función de Importar datos desde otro navegador, eligiendo Safari como origen para llevarte marcadores, historial y, en la medida de lo posible, contraseñas. Si optas por Chrome u otro navegador basado en Chromium, Safari permite exportar los datos de navegación a un archivo que luego podrás usar para importarlos en tu nuevo navegador.

En ese archivo exportado encontrarás cosas como un HTML de marcadores (Marcadores.html), que se importa desde la configuración de marcadores de Chrome o similares, y un CSV de contraseñas, que puedes cargar en el gestor de contraseñas integrado del navegador o en uno independiente si prefieres separar ambas cosas.

Fotos, correo, calendario y contactos al cambiar de Mac a Windows

Más allá de los documentos de trabajo, el cambio de Mac a Windows 11 también afecta a elementos delicados como tus fotos personales, tu correo electrónico, tus calendarios y tu agenda de contactos. Cada uno puede estar ligado a un proveedor distinto: iCloud, Google, Microsoft, etc.

Si tus fotos viven en Fotos de iCloud, tienes varias vías para gestionarlas. Puedes seguir viéndolas en iCloud.com desde cualquier navegador en Windows, algo muy cómodo si piensas mantener un iPhone como cámara principal, o puedes sincronizarlas con otros servicios como OneDrive o Google Photos desde el propio iPhone, manteniendo así una copia en la nube compatible con el PC.

Si lo que quieres es tener una copia local completa en Windows 11, puedes descargar las fotos desde iCloud.com utilizando la opción de descargar en máxima calidad y guardarlas ya organizadas en el nuevo ordenador. También podrías bajar toda la biblioteca al Mac y luego copiar la estructura a un disco externo para trasladarla al PC.

En cuanto al correo, calendario y contactos, si ya usabas servicios multiplataforma como Gmail, Google Calendar u Outlook.com, no tendrás grandes complicaciones: en Windows 11 puedes configurar esas mismas cuentas en Outlook, Thunderbird o cualquier cliente, o incluso usar solo el navegador para acceder a todo.

Si tu vida digital dependía por completo de iCloud (correo @icloud.com, calendarios y contactos de Apple), puedes conectar esa cuenta desde Windows en un cliente compatible, o utilizar las apps de Apple en macOS para exportar los datos e importarlos después en otro proveedor de tu elección. También hay clientes como Thunderbird que permiten conectarse directamente a iCloud mediante IMAP/CardDAV/CalDAV.

Limpiar y comprobar el disco en Windows 11 antes de llenar el PC

En migraciones donde el PC de destino ya tenía una vida anterior (por ejemplo, actualizas un Windows 10 a 11 y luego copias datos del Mac), es recomendable asegurarte de que el disco de Windows está sano antes de llenar el sistema con cientos de gigas importados.

Windows trae de serie la utilidad de comprobación de disco, chkdsk, que puede detectar y corregir errores en la unidad. Es muy fácil usarla: haz clic derecho en el botón de Inicio, elige Ejecutar, escribe cmd y pulsa Intro para abrir el Símbolo del sistema. En la ventana negra, escribe simplemente chkdsk y vuelve a pulsar Intro para ver si hay problemas.

Si chkdsk informa de errores, tendrás que lanzar el comando con corrección: chkdsk C: /F (sustituye C por la letra de la unidad de arranque si fuera otra). Tras pulsar Intro, el sistema te pedirá confirmar con una Y y, al reiniciar, analizará el disco y arreglará posibles inconsistencias. A veces hay que repetir el proceso hasta que ya no se detecten fallos.

Si, después de varios intentos, la herramienta sigue detectando errores que no puede corregir, es posible que el disco tenga daños físicos o un desgaste considerable. En ese escenario, conviene plantearse un reemplazo de unidad o una revisión técnica —e incluso considerar clonar el sistema—, para lo que puede ser útil seguir una guía para clonar Windows 11 a un SSD M.2 antes de confiarle tus datos recién migrados desde el Mac.

Si, después de varios intentos, la herramienta sigue detectando errores que no puede corregir, es posible que el disco tenga daños físicos o un desgaste considerable. En ese escenario, conviene plantearse un reemplazo de unidad o una revisión técnica antes de confiarle tus datos recién migrados desde el Mac.

Uso de nubes y red local: alternativas si la migración directa falla

Aun siguiendo todos los pasos, hay ocasiones en las que una herramienta de migración entre Mac y Windows se cuelga, se queda buscando eternamente el otro equipo o da errores poco claros. Cuando eso pasa, lo más práctico es dejar de pelearse con el asistente automático y recurrir a métodos alternativos más simples.

Una primera vía consiste en usar un disco duro externo grande y rápido, formateado en exFAT. Desde el Mac copias todas las carpetas importantes (Documentos, Escritorio, proyectos, bibliotecas de fotos ya exportadas, etc.) al disco, y luego conectas ese mismo disco al PC con Windows 11 para volcar su contenido en las ubicaciones que quieras.

Si ya tienes acostumbrado a trabajar con servicios como Google Drive, Dropbox o OneDrive, puedes plantearte migrar casi todo usando la nube: en el Mac instalas el cliente del servicio en cuestión, arrastras allí tus carpetas clave y esperas a que se suban; luego, en Windows 11, instalas ese mismo cliente y dejas que sincronice todos los archivos en local. Es un poco más lento si tu conexión no es muy rápida, pero extremadamente cómodo.

Otra posibilidad, si el volumen de datos es moderado y los dos equipos están en la misma red, es compartir carpetas desde el Mac o desde Windows y usar la red local como medio de copia. Desde el Finder, macOS puede ver dispositivos de la red, y desde el Explorador de archivos de Windows se pueden montar recursos compartidos de otros equipos; una vez configurados los permisos, copiar datos por red funciona igual que mover archivos entre carpetas.

En transferencias muy pesadas (por ejemplo, 600 GB de fotos y vídeos) es buena idea hacer una limpieza previa en el Mac: borrar lo que no tenga sentido conservar, archivar contenido antiguo en un disco secundario y dejar solo lo verdaderamente importante para migrar a Windows 11, evitando así que el disco del nuevo PC se llene nada más arrancar la primera vez.

Qué aplicaciones podrás seguir usando en Windows 11 y cuáles no

Una vez que tus archivos están a salvo, llega la parte que más dudas suele generar: ¿qué pasa con tus aplicaciones de Mac al cambiar a Windows 11? Aquí hay que tener claro que son sistemas operativos con arquitecturas diferentes; no puedes copiar un programa desde macOS y esperar que funcione en Windows como si nada.

En la práctica, vas a tener que reinstalar en Windows 11 las herramientas que necesites, buscando siempre si existe versión oficial para PC. Muchos desarrolladores ofrecen su software tanto para macOS como para Windows: navegadores como Chrome o Firefox, suites de diseño como Adobe Creative Cloud, aplicaciones de mensajería como WhatsApp Desktop, gestores de proyectos y un largo etcétera.

Hay programas puramente pensados para el ecosistema Apple, como Final Cut Pro o Logic Pro, que no tienen equivalente directo en Windows. En esos casos toca buscar alternativas que cubran la misma función, como DaVinci Resolve o Adobe Premiere para edición de vídeo, o diferentes estaciones de trabajo de audio digital para música.

Para instalar nuevas aplicaciones en Windows 11 tienes varias vías: la Microsoft Store sirve para algunas apps, aunque suele ser menos completa que la App Store de Apple; en muchos casos lo habitual será descargar instaladores .exe o .msi desde la web oficial de cada programa, igual que harías con un .pkg o un .dmg en el Mac.

Respecto a la desinstalación, si vienes de arrastrar apps a la papelera en macOS, en Windows el proceso pasa por Configuración > Aplicaciones > Aplicaciones y características, eligiendo el programa que quieras quitar y pulsando en Desinstalar, o usando desinstaladores específicos incluidos por algunos desarrolladores.

Consejos prácticos sobre claves de Windows y cambios de hardware

A veces el cambio de Mac a Windows 11 incluye también un cambio de hardware en el propio entorno Windows: montas un PC nuevo, cambias placa base, intentas reutilizar licencias, etc. Aquí es importante saber cómo se comportan las claves y activaciones.

Una clave de producto de Windows 10 no siempre te va a servir para activar directamente Windows 11 en una instalación limpia, especialmente si el tipo de licencia o la edición no encajan. Una opción que suele funcionar es instalar primero Windows 10 en el nuevo equipo, activarlo con tu clave válida, y después dejar que el propio sistema te ofrezca la actualización gratuita a Windows 11 desde Windows Update.

Si el cambio de Mac a Windows coincide con un cambio de placa base u otros componentes importantes, ten en cuenta que Windows interpreta eso como un equipo distinto y, aunque tuvieras licencia digital vinculada al hardware antiguo, puede que el sistema se desactive. En ese caso, tendrás que reactivar mediante tu cuenta Microsoft, usar una clave de producto válida o contactar con el soporte de Microsoft si se trata de una licencia comercial transferible.

En cualquier escenario, conviene tener bien localizada tu clave de Windows (si la tienes) y asociar la activación a una cuenta Microsoft personal, de forma que la licencia digital quede vinculada a ti y no solo al hardware, lo que da un poco más de margen en cambios de equipo futuros.

Como ves, migrar de Mac a Windows 11 implica revisar muchas piezas: dónde están tus archivos, qué servicios utilizas, cómo se comportan tus licencias y qué aplicaciones vas a echar de menos. Si te tomas el tiempo de ordenar todo eso antes del salto, desactivas temporalmente las barreras de seguridad, utilizas nubes y discos externos con cabeza y vuelves a instalar en Windows solo lo que realmente necesitas, el cambio de plataforma se vuelve bastante más llevadero y podrás empezar a trabajar en tu nuevo entorno sin la sensación de haber dejado media vida digital olvidada en el Mac.

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