- Windows 11 incluye bloatware que ocupa recursos, espacio y puede afectar a la privacidad, pero hoy existen múltiples formas de reducirlo.
- La desinstalación manual y las herramientas de terceros basadas en PowerShell permiten eliminar gran parte de las apps preinstaladas.
- La actualización Windows 11 25H2 añade una política de grupo para quitar paquetes de Microsoft Store en ediciones Pro y Enterprise.
- Un debloat moderado mejora el rendimiento; los métodos extremos o scripts automáticos conllevan riesgos de inestabilidad del sistema.
Si acabas de estrenar un PC o has reinstalado el sistema desde cero, seguro que te has dado cuenta de que Windows 11 viene cargado de aplicaciones que no has pedido: juegos, herramientas de Microsoft, accesos directos a servicios de terceros, integraciones con Xbox, Copilot y un largo etcétera. Muchas de ellas no aportan nada a tu día a día, pero sí consumen espacio, recursos y, en ocasiones, también datos personales. Si no estás seguro de la magnitud del problema, puedes ver cuántas aplicaciones tienes instaladas para hacerte una idea.
Todo ese conjunto de programas se conoce como bloatware, el “relleno” que hincha el sistema operativo. Durante años ha sido muy complicado deshacerse de él por completo, pero la situación ha cambiado: ahora hay más opciones nativas en Windows 11, nuevas obligaciones legales para Microsoft en la Unión Europea y también herramientas de terceros bastante pulidas. Vamos a ver, paso a paso, cómo dejar tu Windows 11 lo más limpio posible, qué métodos son recomendables y cuáles conviene evitar.
Qué es realmente el bloatware en Windows 11 y por qué existe
Cuando hablamos de bloatware en Windows 11, nos referimos a software que no es imprescindible para que el sistema funcione, pero que viene instalado de fábrica sin que el usuario lo haya solicitado. Pueden ser apps de Microsoft (Xbox, Copilot, OneNote, Clipchamp, Noticias, etc.), programas promocionados (Spotify, por ejemplo) o utilidades del fabricante del equipo.
El término bloat viene de “hinchazón”, y tiene sentido: todo ese software hace que Windows se vuelva más pesado, no solo por el espacio que ocupa, sino porque muchas de estas apps cargan servicios en segundo plano que se quedan consumiendo RAM y CPU sin que te des cuenta.
La razón de que exista este bloatware es principalmente comercial. Microsoft llega a acuerdos con terceros para preinstalar sus aplicaciones y, además, impulsa el uso de sus propias herramientas (Edge, OneDrive, Xbox, Copilot en el Explorador, etc.) integrándolas profundamente en el sistema. Algo parecido ocurre en móviles Android o incluso en dispositivos de Apple, que incluyen apps de la casa que tampoco se pueden quitar fácilmente.
Durante mucho tiempo, el sistema apenas permitía desinstalar un puñado de esas aplicaciones desde el menú habitual, y para todo lo demás había que tirar de PowerShell o de utilidades externas. En Windows 11 la situación ha mejorado poco a poco, y con las nuevas actualizaciones la cosa se vuelve bastante más interesante.
Ventajas y riesgos de eliminar bloatware en Windows 11

Quitar bloatware no es solo una cuestión de manía con tener cosas que no usas; tiene efectos reales sobre el rendimiento y el comportamiento del equipo. Eso sí, si te pasas de la raya o usas métodos muy agresivos, también puedes meterte en líos.
Por un lado, eliminar aplicaciones y servicios que no necesitas te ayuda a mejorar el rendimiento general. Menos procesos en segundo plano significa más RAM libre, menos carga para la CPU y, en muchos casos, un arranque más rápido y menos tirones al abrir programas pesados o juegos.
Otro punto clave es la privacidad. Muchas apps preinstaladas se apoyan en telemetría y recopilación de datos para personalizar contenidos, mostrar publicidad o enviar estadísticas de uso. Deshabilitar esos componentes o desinstalarlos reduce la cantidad de información que sale de tu PC hacia servidores externos; en Windows 11 puedes revisar aspectos de historial y telemetría para entender mejor qué se comparte.
También está el tema del almacenamiento. Si vas justo de espacio en el SSD, cada giga cuenta. Aunque algunas apps preinstaladas son solo accesos directos que descargan la aplicación al abrirla, otras sí ocupan una cantidad nada despreciable de megas. Tener en cuenta cómo recuperar espacio complementa bien la eliminación de apps.
La parte delicada es que, si haces un “debloat” extremo con scripts automáticos o toqueteando servicios sin saber, puedes desactivar funciones que luego echas de menos o incluso corromper el sistema. Hay casos de usuarios que, tras usar herramientas muy agresivas, han tenido que reinstalar Windows 11 desde cero porque el sistema quedó inestable. Por eso conviene elegir bien el método según tu nivel y el uso que le das al equipo.
Método básico: quitar aplicaciones preinstaladas desde la configuración
La forma más sencilla y segura de empezar a limpiar Windows 11 es usar las propias opciones del sistema. No necesitas herramientas externas ni comandos raros, solo algo de paciencia.
Para borrar apps manualmente desde la configuración, puedes seguir estos pasos:
- Abre la Configuración de Windows 11 con el atajo de teclado Windows + I.
- En el menú lateral, entra en la sección «Aplicaciones».
- Haz clic en «Aplicaciones instaladas» para ver la lista completa.
- Busca la aplicación que quieras eliminar (por ejemplo, Sticky Notes, Noticias, ciertas utilidades que no usas).
- Pulsa en los tres puntos de la derecha y elige «Desinstalar».
Además, desde el propio menú Inicio puedes quitar muchas aplicaciones rápidas: haz clic derecho sobre el icono de la app y selecciona «Desinstalar». Es cómodo para ir limpiando iconos que nunca usas y que solo ocupan sitio en el panel.
Ten presente que, en bastantes casos, lo que ves no es la aplicación completa, sino un acceso directo que dispara su instalación desde Microsoft Store. Eliminar esos accesos no libera espacio de disco, pero sí ayuda a despejar el Inicio y a no tener tentaciones de abrir cosas que no necesitas; si quieres controlar ese comportamiento, comprueba cómo evitar los accesos directos que descargan la aplicación.
Con este método no vas a poder quitar todo (muchas herramientas de Microsoft siguen bloqueadas), pero es el primer filtro lógico y prácticamente no tiene riesgo. Para buena parte de los usuarios que solo quieren quitar cuatro o cinco cosas molestas, es más que suficiente.
Eliminar bloatware con PowerShell: el método manual avanzado
Cuando la configuración se queda corta, entran en juego las herramientas de línea de comandos. PowerShell permite desinstalar aplicaciones UWP del sistema que no aparecen como desinstalables de forma normal.
El comando clave que aprovechan muchas utilidades de terceros es este:
Get-AppxPackage *NombreApp* | Remove-AppxPackage
La idea es sencilla: Get-AppxPackage lista el paquete de la aplicación que coincide con el patrón de nombre que le des (por ejemplo, *Xbox* o *Clipchamp*), y Remove-AppxPackage se encarga de desinstalarlo. Eso sí, hay que tener mucho cuidado con qué nombre usas y qué paquetes tocas, porque algunas apps del sistema están interconectadas.
Este enfoque manual es potente, pero también algo tosco para el usuario medio. Requiere saber exactamente qué estás borrando, entender los identificadores de los paquetes y estar preparado para revertir cambios si algo deja de funcionar. Por eso han ido apareciendo programas que automatizan este uso de PowerShell con una interfaz más amable; si te interesa profundizar en ajustes y optimización avanzados, consulta una guía completa de optimización.
Debloat mediante herramientas de terceros: opciones gráficas y más cómodas
Para quienes quieren ir más allá de la configuración de Windows sin pelearse con comandos, existen varias herramientas de terceros que envuelven los comandos de PowerShell en una interfaz gráfica. Entre las más populares y comentadas están Win Debloat Tools, Bloatynosy o soluciones específicas para Windows 11 como Win11Debloat.
Win Debloat Tools: limpieza avanzada con interfaz gráfica
Win Debloat Tools es un buen ejemplo de herramienta creada por la comunidad, publicada en GitHub y con código abierto que se puede revisar. Su ventaja principal es que presenta muchas de las acciones habituales de debloat en un panel claro, marcando casillas según lo que quieras tocar.
El proceso habitual con Win Debloat Tools sería algo así:
- Visitar el proyecto en GitHub y descargar el ZIP desde «Code > Download ZIP».
- Extraer su contenido en una carpeta del PC.
- Ejecutar el archivo OpenTerminalHere.cmd, que abre una consola en esa ruta.
- En el terminal, lanzar el comando:
Set-ExecutionPolicy Unrestricted -Scope CurrentUser -Force; ls -Recurse .ps1 | Unblock-File; .»WinDebloatTools.ps1″ - Una vez cargue la interfaz, marcar las opciones de limpieza y ajustes que quieras aplicar y pulsar en «Apply Tweaks».
Con esta utilidad puedes deshabilitar telemetría, eliminar apps integradas como Edge, borrar la carpeta Windows.old para recuperar espacio tras una actualización gorda, cambiar ajustes como el modo oscuro y mucho más. Un punto interesante es que también incluye herramientas para restaurar aplicaciones que hayas quitado, algo muy útil si te arrepientes o si una función deja de ir.
Bloatynosy: centrado en Windows 11 y la privacidad
Otro nombre que suena mucho últimamente es Bloatynosy, una aplicación portable pensada muy específicamente para combatir el bloatware, la telemetría y la publicidad en Windows 11. No intenta ser un todo-en-uno para tocar cualquier cosa del sistema, sino centrarse en dejarlo más ligero y menos “fisgón”.
Para usar Bloatynosy, el flujo típico es:
- Ir a su repositorio oficial en GitHub y descargar el paquete comprimido (Code > Download Zip).
- Extraerlo y ejecutar «Bloatynosy.exe» o «Winpilot.exe» según la versión que incluya.
- Una vez abierta la app, elegir el modo «Analyze» o «Interactive» para que analice el sistema.
- Revisar con calma la lista de tweaks y programas a eliminar y marcar solo lo que realmente no quieras.
- Aplicar los cambios y reiniciar el equipo para que todo se ejecute correctamente.
La clave con Bloatynosy es que no solo quita aplicaciones, también ajusta configuraciones internas para reducir procesos, bloquear cierta telemetría y limpiar varios componentes que no son fáciles de tocar desde la configuración oficial; si te interesa eliminar rastreo y anuncios, mira cómo quitar anuncios y publicidad en Windows 11.
Win11Debloat: scripts de PowerShell con menú guiado
Win11Debloat es otra alternativa diseñada específicamente para este sistema. Funciona mediante scripts de PowerShell encapsulados en un sencillo menú al que accedes desde un archivo .bat.
Su uso típico sería:
- Descargar el proyecto desde su repositorio oficial y extraer la carpeta.
- Dentro, localizar y ejecutar el archivo «Run.bat».
- Esperar a que se abra la terminal y elegir una de las opciones del menú (normalmente la 1, que aplica un conjunto de eliminaciones estándar de bloatware poco utilizado).
- Dejar que el script haga su trabajo, reiniciar y comprobar que las apps molestas (Copilot, Clipchamp, integraciones Xbox poco usadas, etc.) han desaparecido.
Este tipo de solución es menos visual que una aplicación con ventanas y botones, pero facilita mucho el uso de scripts complejos sin tener que escribir los comandos a mano. Eso sí, conviene leer bien la documentación del proyecto para saber exactamente qué elimina cada opción.
Scripts automatizados “a ciegas”: por qué no son buena idea
En Internet circulan muchos scripts de debloat que prometen limpiar Windows 11 con un solo clic. Normalmente se pegan en PowerShell o se descargan como .ps1 y lo hacen todo de golpe, sin darte demasiadas explicaciones.
Aunque puedan resultar tentadores, no es nada recomendable usarlos sin entender qué hacen. Un script de este tipo puede incluir comandos dañinos, borrar datos importantes, desactivar servicios clave del sistema o eliminar componentes que luego necesitas para funciones básicas.
Las consecuencias de un debloat mal planteado son variadas: errores extraños en apps, servicios de Windows que dejan de funcionar, problemas con la Tienda, con las actualizaciones o incluso con el arranque. En el peor de los casos, te toca formatear e instalar de cero.
Si quieres automatización, es preferible apostar por herramientas reputadas, de código abierto, con comunidad activa y opciones para revertir cambios, en lugar de lanzar un script anónimo que has encontrado en un foro sin más contexto.
Desactivar servicios manualmente: otra forma de aligerar el sistema
Más allá de las aplicaciones visibles, Windows 11 ejecuta infinidad de servicios en segundo plano. Algunos son imprescindibles, pero otros están ligados a funciones que nunca usas. Desactivar servicios innecesarios puede ahorrar recursos, aunque este método requiere mucha más cautela.
Para revisar los servicios activos:
- Abre la búsqueda de Windows y escribe «Servicios» para lanzar la consola de servicios.
- En la lista, puedes filtrar para mostrar solo los que están en ejecución, lo que facilita localizar qué se está cargando al iniciar.
- Al hacer doble clic en un servicio se abre su ventana de propiedades, donde puedes detenerlo temporalmente y cambiar su tipo de inicio a «Deshabilitado» o «Manual».
El problema es que no todos los servicios tienen un nombre descriptivo, y algunos que parecen inofensivos forman parte de funciones críticas. Lo ideal es buscar información sobre cada servicio antes de tocarlo, anotar los cambios que hagas y probar el sistema durante un tiempo.
Si notas que algo deja de funcionar (por ejemplo, alguna característica de red, impresión, Windows Update, etc.), vuelve a habilitar el servicio asociado con el mismo procedimiento, reactivando su inicio automático y comprobando si el problema se resuelve.
Este enfoque es recomendable solo si tienes cierta experiencia o si sigues una guía muy específica y actualizada. Para la mayoría de usuarios, es más seguro centrarse en las aplicaciones y en herramientas de debloat bien diseñadas, y dejar los servicios para un segundo nivel de ajuste.
Nueva función de Windows 11 25H2: eliminar bloatware desde directivas de grupo
Microsoft está dando un giro interesante con la actualización Windows 11 25H2. Por fin va a permitir desinstalar muchas de sus propias aplicaciones preinstaladas sin recurrir a PowerShell o programas externos, al menos en ciertas ediciones del sistema.
Esta novedad llega en buena parte por la presión regulatoria, especialmente por la Ley de Mercados Digitales (Digital Markets Act, DMA) de la Unión Europea, que obliga a empresas como Microsoft a dar más control al usuario sobre el software preinstalado. También responde a años de quejas de la comunidad pidiendo un Windows menos cargado.
La clave está en una nueva política en el Editor de directivas de grupo (GPEDIT) llamada «Remove default Microsoft Store packages from the system». Al habilitarla, es posible seleccionar qué paquetes de la Microsoft Store preinstalados se van a eliminar del sistema.
La ruta para encontrar esta política es:
- Plantillas administrativas > Componentes de Windows > App Package Deployment.
Dentro de esa política, el propio texto explica su comportamiento: si la directiva está habilitada, las apps de la lista que marques serán desinstaladas del sistema, mientras que las no seleccionadas se conservan. Si la política está deshabilitada o sin configurar, no se elimina ningún paquete por defecto.
En la lista aparecen diferentes programas con marcadores especiales: un asterisco indica paquetes que funcionan sin interfaz (servicios), y dos asteriscos señalan aquellos configurados como predeterminados para abrir algún tipo de contenido. De este modo puedes hacerte una idea de qué es cada cosa antes de marcarla.
En la práctica, para limpiar bloatware con este método hay que hacer dos cosas: cambiar el estado de la directiva a «Habilitada» y después marcar los programas que quieres eliminar, dejando desmarcados los que sí te interese mantener. Al aplicar los cambios, el propio Windows se encarga de desinstalar lo seleccionado.
Esta opción tiene algunas limitaciones importantes: solo está disponible en las ediciones Pro y Enterprise, ya que la versión Home no incluye el Editor de directivas de grupo. Además, parte de estas posibilidades (como desinstalar Edge completamente) solo se ofrecen en la Unión Europea por la DMA.
La actualización 25H2 llegará como paquete de habilitación, es decir, muchas funciones ya estarán en el sistema y solo se activarán con esa pequeña actualización, lo que debería reducir bastante los tiempos de instalación y los problemas típicos de las versiones grandes.
¿Funciona en todas las ediciones de Windows 11? ¿Y qué pasa con las apps de terceros?
La nueva función basada en directivas de grupo tiene un alcance claro: solo afecta a los paquetes de Microsoft Store preinstalados de Microsoft. No sirve para borrar programas de terceros que tú hayas instalado manualmente o que haya añadido el fabricante del equipo fuera de la Store.
Además, como ya hemos comentado, necesitas Windows 11 25H2 y una edición con GPEDIT (Pro o Enterprise) para poder usarla. Los usuarios de Windows 11 Home quedan fuera de este mecanismo y tienen que seguir recurriendo a los métodos anteriores: desinstalación manual, herramientas de terceros o, si se animan, PowerShell.
La parte positiva es que cualquier app que elimines con este método se puede reinstalar desde Microsoft Store sin complicaciones. Si borras algo y dentro de unos meses lo echas de menos, basta con buscar la aplicación en la tienda y bajarla de nuevo.
En cuanto a las herramientas externas, siguen siendo necesarias si tu objetivo es quitar también bloatware del fabricante, componentes muy integrados o servicios que no se tocan desde la nueva política. En ese escenario, lo razonable es combinar un debloat moderado con las opciones oficiales y completar con una herramienta fiable para el resto.
¿Es mejor Windows 11 Home o Pro para eliminar bloatware?
Si estás dudando entre comprar una licencia de Windows 11 Home o Pro, la gestión del bloatware es uno de los puntos a tener en cuenta, aunque no el único. Desde el punto de vista exclusivo del debloat:
- Windows 11 Home te permite desinstalar manualmente apps desde Configuración, usar programas de terceros y PowerShell igual que cualquier otra edición, pero no incluye el Editor de directivas de grupo, así que no tendrás la política «Remove default Microsoft Store packages».
- Windows 11 Pro añade acceso a GPEDIT, lo que te abre la puerta a la nueva función de la 25H2 para gestionar de forma más fina qué paquetes de Microsoft preinstalados quieres mantener. Además, ofrece otras ventajas como BitLocker, más opciones de red y políticas, etc.
Si solo vas a usar el PC de forma doméstica y estás cómodo instalando alguna herramienta tipo Bloatynosy o Win Debloat Tools, Windows 11 Home es suficiente y más económico. Si en cambio te interesa tener todo el abanico de opciones de administración (incluida la nueva eliminación de paquetes por política), o usas el PC en un entorno más profesional, Windows 11 Pro ofrece un plus interesante.
En cualquier caso, el hecho de tener una edición u otra no te impide hacer debloat: cambia principalmente el acceso a herramientas avanzadas como las directivas de grupo, no la posibilidad básica de limpiar el sistema.
Después de repasar todas estas opciones, la idea que queda clara es que ya no estás condenado a aguantar todas las apps preinstaladas que trae tu Windows 11. Puedes empezar por desinstalar manualmente lo que no uses, apoyarte en herramientas de terceros para ir un poco más allá, desactivar servicios con cabeza si tienes conocimientos y, si cuentas con Windows 11 Pro o Enterprise y la versión 25H2, aprovechar las nuevas políticas para borrar buena parte del software de Microsoft de forma oficial. Cuanto mejor elijas el método según tu nivel y tus necesidades, más fácil será disfrutar de un sistema limpio, rápido y sin “paja” innecesaria.
