- Windows 11 no soporta de forma nativa EXT2, EXT3 y EXT4, por lo que necesita WSL o software específico para leer particiones Linux.
- WSL 2 permite montar discos físicos y particiones EXT4 de forma segura, accediendo a su contenido desde el Explorador de archivos.
- Existen programas de terceros, gratuitos y de pago, que ofrecen acceso en solo lectura o lectura y escritura a discos Linux desde Windows.
- Para evitar pérdida de datos es clave hacer copias de seguridad, limitar la escritura sobre EXT4 y desmontar siempre las unidades correctamente.
Si trabajas con Windows 11 y Linux al mismo tiempo, tarde o temprano te toparás con el mismo muro: Windows no entiende de sistemas de archivos ext2, ext3 o ext4. Conectas un disco o un NVMe externo con formato Linux, y en lugar de ver tus carpetas, Windows te suelta el clásico aviso de que “hay que formatear la unidad”. Mal asunto si ahí dentro tienes fotos, copias de seguridad o el sistema de tu NAS.
La buena noticia es que hay varias formas, algunas nativas y otras de terceros, para acceder a particiones Linux desde Windows 11 sin perder datos. Desde el potente WSL 2 de Microsoft hasta herramientas como Linux Reader, DiskGenius, Ext2Fsd o controladores comerciales tipo Paragon, puedes escoger el método que mejor encaje con lo que necesitas: solo lectura, lectura y escritura, uso puntual o trabajo diario.
Por qué Windows 11 no puede leer particiones Linux (EXT2/EXT3/EXT4)
De fábrica, Windows 11 solo entiende NTFS, exFAT, FAT32 y ReFS (este último orientado a entornos empresariales). El ecosistema Linux, en cambio, se apoya sobre todo en los sistemas de archivos EXT2, EXT3 y EXT4, aunque también se usan Btrfs, XFS, ReiserFS y otros.
Cuando enchufas un disco con EXT4 a un equipo Windows, el sistema ve que el formato no está soportado y te ofrece formatearlo para dejarlo “como nuevo”. Esa invitación significa, básicamente, “voy a borrar todo lo que hay dentro”, por lo que conviene no aceptar si lo que quieres es conservar los datos.
Linux, sin embargo, no tiene ese problema en el sentido contrario: la mayoría de distribuciones montan sin complicaciones unidades NTFS o exFAT, así que desde Linux puedes entrar en tus particiones de Windows sin hacer malabares. El conflicto está siempre en el lado de Windows.
Para salvar esa barrera tienes dos caminos principales: usar WSL (Subsistema de Windows para Linux), que es la solución oficial de Microsoft basada en un kernel Linux real, o recurrir a programas de terceros que añaden soporte para estos sistemas de archivos dentro de Windows.
Precauciones básicas antes de tocar particiones Linux desde Windows
Antes de lanzarte a montar discos como si no hubiera un mañana, conviene asumir algo: siempre hay cierto riesgo de pérdida de datos, por pequeño que sea. Especialmente cuando hablamos de escritura sobre sistemas de archivos que el sistema operativo no soporta de forma nativa.
Para minimizar sustos, es recomendable seguir unas pautas muy claras y no saltárselas “porque total, solo es un momento”:
- Haz copia de seguridad de todo lo que sea importante en la partición Linux, si puedes hacerlo desde un Linux que la lea sin problemas.
- Desmonta la unidad en Linux antes de arrancar Windows o de enchufarla al PC. Que no esté en uso ni montada por ningún sistema cuando empieces a toquetear.
- Identifica muy bien el disco y la partición sobre la que vas a trabajar. Un error aquí puede implicar cargarte otra partición que no tiene nada que ver.
- Usa herramientas recientes y con soporte activo. Evita software obsoleto o abandonado, salvo que sea solo lectura y tengas muy claro lo que haces.
- Si no necesitas escribir en el disco Linux, no lo hagas. Quédate en lectura siempre que sea posible, es lo más seguro.
- Desmonta o expulsa siempre las unidades de forma segura antes de desconectar el cable, reiniciar o apagar el equipo.
- Evita apagar el PC a lo bruto mientras haya procesos de copia o escritura hacia la partición Linux.
Con estas precauciones en mente, las probabilidades de tener un disgusto se reducen bastante, aunque nunca llegan a ser cero. Si el disco contiene algo crítico, merecen la pena los cinco minutos extra de cuidado.
Usar el Subsistema de Windows para Linux (WSL) para montar particiones Linux

La forma más limpia y soportada oficialmente de acceder a EXT4 desde Windows 11 es WSL 2, el Subsistema de Windows para Linux. WSL 2 ejecuta un kernel Linux real, por lo que entiende a la perfección sistemas de archivos como EXT4, Btrfs, XFS, etc. Microsoft ha añadido, además, el comando wsl –mount para enganchar discos físicos directamente dentro del entorno Linux.
Esta opción es especialmente interesante si manejas discos externos (HDD, SSD, NVMe en carcasa, adaptadores SATA-USB…) con particiones Linux, o si trabajas con backups de un NAS tipo Synology que guarda los datos en EXT4.
Requisitos para usar WSL 2 y montar discos Linux
Para que todo funcione como debe, tu equipo tiene que cumplir unas condiciones mínimas. En Windows 11 lo normal es que ya las traiga casi todas de serie, pero conviene repasarlas:
- Windows 11 actualizado, o Windows 10 a partir de la versión 21H2 si usas la versión de WSL de la Microsoft Store.
- Virtualización activada en la BIOS/UEFI (VT-x/AMD-V).
- Características de Windows “Subsistema de Windows para Linux” y “Plataforma de máquina virtual” habilitadas.
- Kernel de Linux para WSL 2 instalado (Windows lo gestiona de forma automática en la mayoría de casos).
Para comprobar si tienes WSL, puedes abrir PowerShell y ejecutar wsl –version. Si devuelve información de versión y aparece “WSL 2” como predeterminada o disponible, vas por buen camino.
Instalar WSL 2 en Windows 11 paso a paso
La instalación en las versiones modernas de Windows se ha simplificado muchísimo. Básicamente, basta con un comando:
- Abre la barra de búsqueda de Windows, escribe PowerShell, y elige “Ejecutar como administrador”.
- En la consola, escribe:
wsl –install - Espera a que se descargue e instale el componente de WSL y una distribución Linux (por defecto suele ser Ubuntu). Puede tardar unos minutos.
- Cuando se abra por primera vez la distro Linux, crea un usuario y contraseña de Linux. No tienen por qué coincidir con tu cuenta de Windows.
Con esto ya tienes una especie de “máquina virtual” Linux integrada en Windows, aunque técnicamente funciona de forma distinta. Lo importante: ahora puedes montar tu disco EXT4 y verlo tanto desde Linux como desde el Explorador de archivos.
Identificar el disco y las particiones desde Windows
Antes de montar nada en WSL, necesitas saber qué disco físico es el que contiene la partición Linux. Esto se hace desde PowerShell, donde puedes listar todos los discos conectados.
En versiones modernas de Windows 10 y 11, se recomienda usar:
Get-CimInstance -Query "SELECT * from Win32_DiskDrive"
En la columna DeviceID verás rutas del estilo \\.\PHYSICALDRIVE0, \\.\PHYSICALDRIVE1, etc. Ahí tienes todos los discos que ve el sistema: internos, externos, USB-SATA, NVMe en carcasas, etc.
También puedes abrir la Administración de discos (clic derecho en “Este equipo” > “Administrar” > “Administración de discos”) para confirmar el tamaño del disco y las particiones. Si tu unidad Linux no aparece en ninguno de estos sitios, WSL tampoco la va a poder montar.
Montar un disco o partición EXT4 en WSL 2
Con el identificador del disco claro, toca montarlo en WSL usando el comando wsl –mount. El comportamiento cambia según el disco tenga particiones o no.
Discos sin particiones
Si se trata de un disco completo sin tabla de particiones, puedes engancharlo directamente:
wsl --mount \\.\PHYSICALDRIVE2
En este ejemplo, el disco es PHYSICALDRIVE2. Ajusta el número al que corresponda en tu equipo. WSL intentará montarlo como EXT4 por defecto.
Discos con particiones
Lo normal es que tu unidad tenga una o varias particiones. En ese caso, se recomienda este flujo:
- Adjunta el disco a WSL sin montarlo, en modo bare:
wsl --mount \\.\PHYSICALDRIVE2 --bare - Entra en Linux escribiendo en PowerShell:
wsl - Dentro de WSL, lista los dispositivos de bloque con:
lsblk
Verás algo parecido a esto:
NAME MAJ:MIN RM SIZE RO TYPE MOUNTPOINT
sdb 8:16 0 1G 0 disk
├─sdb1 8:17 0 100M 0 part
├─sdb2 8:18 0 50M 0 part
└─sdb3 8:19 0 873M 0 part
Aquí, /dev/sdb1, /dev/sdb2 y /dev/sdb3 serían las particiones del disco sdb. Si no tienes claro qué sistema de archivos usa cada una, puedes comprobarlo con:
blkid /dev/sdb3
En la salida deberías ver algo como TYPE=»ext4″ si esa partición está en EXT4. De este modo sabes exactamente qué vas a montar.
Una vez identificada la partición correcta, puedes decirle a WSL en Windows que la monte indicándole el índice de partición:
wsl --mount \\.\PHYSICALDRIVE2 --partition 1 --type ext4
En este caso, –partition 1 hace referencia a la primera partición del disco físico (no al número del /dev/sdb1, aunque normalmente coinciden). WSL montará la partición y te devolverá algo del estilo:
El dispositivo se ha montado en /mnt/wsl/PHYSICALDRIVE2p1
Ajustar permisos en Linux para poder leer o escribir desde Windows
En algunos casos, nada más montar la unidad con WSL verás que los archivos aparecen, pero no puedes copiarlos o abrirlos desde el Explorador por problemas de permisos. La solución es sencilla: cambiar los permisos de la carpeta montada dentro de Linux.
Desde la terminal de WSL, ejecuta:
sudo chmod -R 755 /mnt/wsl/PHYSICALDRIVE2p1
Esto dará permisos de lectura y ejecución globales, manteniendo la escritura solo para el propietario. Si tu objetivo es solo copiar los datos desde el disco Linux a Windows, 755 suele ser suficiente y más prudente.
Si sabes lo que haces y necesitas también escritura completa para todos los usuarios (por ejemplo, para modificar archivos desde Windows y guardarlos de nuevo en la partición Linux), podrías usar:
sudo chmod -R 777 /mnt/wsl/PHYSICALDRIVE2p1
Es menos seguro, así que conviene usarlo con cabeza, sobre todo si luego vas a volver a montar ese disco en un Linux “real”.
Acceder a la unidad Linux desde el Explorador de Windows
Una vez montado el disco en WSL y ajustados los permisos, puedes entrar en los archivos de la partición Linux desde el propio Explorador de archivos de Windows sin complicarte demasiado.
En el panel lateral verás un icono con un pingüino de Linux. Al desplegarlo, aparece la distribución que hayas instalado (por ejemplo, Ubuntu). Dentro de ella puedes navegar hasta:
\\wsl$\Ubuntu\mnt\wsl\PHYSICALDRIVE2p1
o bien entrar paso a paso en “Linux > Ubuntu > mnt > wsl > PHYSICALDRIVE2p1” según cómo lo muestre tu explorador. Desde ahí podrás copiar archivos de la partición EXT4 a tus carpetas de Windows como si fuera cualquier otro disco.
Si lo que has montado no es un disco EXT4, sino una unidad NTFS de Windows a través de WSL, el enfoque es distinto: en ese caso se usa el tipo de sistema de archivos “drvfs” y se monta con comandos del estilo:
sudo mkdir /mnt/d
sudo mount -t drvfs D: /mnt/d
A partir de ahí, la unidad D: de Windows se ve dentro de Linux bajo /mnt/d. Es el mecanismo inverso al que usamos para ver EXT4 desde Windows, pero todo convive bajo WSL.
Desmontar y liberar el disco de WSL
Cuando termines de trabajar con esa partición Linux, conviene desmontarla correctamente para que los datos se graben bien y Windows vuelva a tener el control del disco sin conflictos.
Tienes dos niveles de desmontaje:
- Desde dentro de WSL, desmontar el sistema de archivos:
sudo umount /mnt/wsl/PHYSICALDRIVE2p1 - Desde PowerShell/Windows, desasociar el disco de WSL:
wsl --unmount \\.\PHYSICALDRIVE2
Tras hacer esto, el disco volverá a ser accesible por Windows (o podrás desconectarlo con seguridad si es externo). Si omites estos pasos y simplemente desenchufas el cable, aumentas el riesgo de corrupción, especialmente si había escrituras pendientes.
Montar otros sistemas de archivos de Linux con WSL (Btrfs, XFS, VFAT, etc.)
Aunque EXT4 es el más común, muchos NAS modernos y servidores Linux usan Btrfs o XFS. WSL 2 puede montar cualquier sistema de archivos que el kernel Linux soporte de forma nativa, con la condición de que uses el tipo adecuado en el comando.
Por ejemplo, si tienes una partición en VFAT (como algunas particiones de arranque) y ya has identificado el disco físico y el índice de partición, podrías montarla así:
wsl --mount \\.\PHYSICALDRIVE3 --partition 1 --type vfat
Para Btrfs o XFS el enfoque es similar, cambiando el tipo:
wsl --mount \\.\PHYSICALDRIVE3 --partition 2 --type btrfs
wsl --mount \\.\PHYSICALDRIVE4 --partition 1 --type xfs
Ten en cuenta que algunas herramientas comerciales, como las de Paragon, ofrecen solo lectura para Btrfs y XFS desde Windows. Con WSL, al ser Linux quien gestiona el sistema de archivos, el soporte depende de lo que el kernel permita y de los módulos de cada distro.
Si la tabla de particiones del disco es un poco peculiar o WSL no sabe cómo montarla directamente, siempre puedes recurrir al modo –bare y desde dentro de Linux usar los comandos de montaje clásicos para gestionar las particiones manualmente.
Montar discos duros virtuales (VHD/VHDX) en WSL
Además de discos físicos, es posible que quieras acceder a los datos de un disco duro virtual (VHD o VHDX), por ejemplo, una imagen de otra máquina o incluso el disco de otra distro de WSL. También ahí WSL 2 puede ayudar.
El flujo general es:
- Montar primero el VHD en Windows con Mount-VHD desde PowerShell (como administrador):
Mount-VHD -Path C:\Ruta\a\disco.vhdx -PassThru | Get-Disk - Generar la ruta \.
PHYSICALDRIVE asociada, algo del estilo:
Write-Output "\\.\PhysicalDrive$((Mount-VHD -Path <pathToVHD> -PassThru | Get-Disk).Number)" - Usar esa ruta con wsl –mount como si fuera un disco físico.
Las distribuciones de WSL 2 almacenan su propio sistema de archivos en un archivo llamado ext4.vhdx, guardado en:
%LocalAppData%\Packages\\LocalState\ext4.vhdx
Si quieres “hurgar” en esos VHD desde otra instalación de WSL o desde un Linux externo, también puedes montarlos así, pero es un flujo para usuarios avanzados. Es muy importante ejecutar wsl –shutdown antes de tocar estos archivos para asegurarte de que no están en uso.
Limitaciones y riesgos del montaje con WSL
A pesar de todas sus ventajas, el comando wsl –mount tiene algunas limitaciones que conviene tener presentes para no frustrarse ni poner en riesgo la integridad del sistema:
- Actualmente solo permite adjuntar discos completos, no directamente una partición suelta del disco de arranque de Windows.
- No admite unidades USB tipo pendrive ni lectores de tarjetas SD de forma directa; para eso hay otras soluciones o futuros cambios de Microsoft.
- No se puede usar wsl –mount para leer la partición de arranque activa de Windows, ya que no se puede desasociar de forma segura del sistema.
- Solo se pueden montar sistemas de archivos que el kernel Linux soporte de forma nativa. No se aplican controladores de espacio de usuario tipo FUSE directamente con el comando.
En escenarios algo raros (por ejemplo, esquemas de partición exóticos), la combinación de –bare + montaje manual desde Linux suele ser la vía más flexible. Y si lo que necesitas es algo más sencillo (solo copiar unos archivos de vez en cuando), quizá te compense más una herramienta gráfica de terceros y olvidarte de la terminal.
Programas para acceder a particiones Linux desde Windows 11 (sin WSL)
Si no te apetece liarte con la línea de comandos, o tu empresa no te deja activar WSL en el PC del trabajo, puedes recurrir a software específico para leer sistemas de archivos Linux en Windows. Hay varias alternativas, tanto gratuitas como de pago, cada una con sus pros y sus contras.
Linux Reader (DiskInternals)
Linux Reader es una de las opciones más cómodas si quieres acceder en modo solo lectura a particiones EXT2, EXT3, EXT4, ReiserFS, HFS, HFS+, UFS2 y un buen puñado más. Funciona como una especie de explorador de discos independiente.
Su funcionamiento es muy sencillo:
- Instalas el programa y lo ejecutas; él mismo detecta todas las particiones de los discos conectados.
- Localizas en la lista la partición EXT4 que te interesa y haces doble clic para abrirla.
- Desde esa ventana puedes previsualizar archivos y guardarlos en otra ubicación de tu sistema Windows.
- Para copiar algo, basta con seleccionar el archivo o carpeta, pulsar con el botón derecho y usar la opción de “Guardar” hacia una ruta NTFS.
La clave aquí es que no escribe nunca en la partición Linux, solo la lee. Esto reduce de forma drástica el riesgo de corromper datos. Para la mayoría de usuarios que solo quieren sacar fotos, documentos o proyectos de un disco Linux, es más que suficiente. Si necesitas funciones avanzadas (automontaje, más tipos de sistema, etc.), la versión de pago amplía posibilidades.
Ext2Fsd y otros controladores similares
Ext2Fsd es un controlador de sistema de archivos que se integra en Windows y permite montar particiones EXT2, EXT3 y en muchos casos EXT4 para acceder a ellas desde el propio Explorador, casi como si fueran NTFS.
Una vez instalado, puedes configurar si quieres que las unidades Linux se monten en solo lectura o con lectura y escritura. Para escenarios de arranque dual (un PC con Windows y Linux instalados en el mismo disco), es una forma cómoda de compartir datos entre sistemas, siempre que se use con prudencia.
El problema de Ext2Fsd es que lleva tiempo con poco mantenimiento y soporte, y algunas revisiones recientes de EXT4 pueden darle guerra. Además, escribir en una partición Linux desde un driver de este tipo siempre implica cierto riesgo de corrupción si algo sale mal (cortes de luz, bloqueos del sistema, bugs…).
Existen otras utilidades de la misma familia (Explore2fs, Ext2IFS, etc.), muchas de ellas centradas igualmente en dar acceso a EXT2/EXT3/EXT4 desde Windows. Algunas se limitan a lectura, otras permiten escritura, y en casi todos los casos conviene usarlas solo de forma puntual y con copias de seguridad recientes.
Linux File Systems for Windows (Paragon)
Si necesitas una solución más robusta, pensada tanto para usuarios domésticos como para empresas, Paragon ofrece Linux File Systems for Windows, un conjunto de controladores comerciales muy pulidos.
Con este software puedes:
- Montar volúmenes Ext2, Ext3 y Ext4 con lectura y escritura completa.
- Acceder en solo lectura a volúmenes Btrfs y XFS.
- Crear, leer, modificar, copiar y eliminar archivos en sistemas de archivos ExtFS como si estuvieran en NTFS.
- Formatear volúmenes en ExtFS (e incluso convertir Btrfs/XFS a ExtFS, aunque no al revés).
El programa ofrece una prueba gratuita de 10 días plenamente funcional. Pasado ese plazo, si no compras licencia, la velocidad de acceso se reduce de forma notable, pero sigue siendo utilizable para emergencias puntuales. Es un software heredero de Paragon ExtFS for Windows, con muchas mejoras y soporte activo.
Es una opción muy interesante si trabajas habitualmente con discos Linux, NAS con EXT4 o entornos mixtos Mac-Windows-Linux. No es gratis, pero a cambio ofrece estabilidad, actualizaciones y soporte, algo clave cuando se trata de no jugar a la ruleta rusa con los datos.
DiskGenius
DiskGenius es un gestor de particiones avanzado para Windows que también soporta leer sistemas de archivos EXT de Linux. Su interfaz es algo sobria, pero muy potente, y está orientada a un uso más bien profesional.
Con DiskGenius puedes:
- Ver y gestionar particiones en múltiples sistemas de archivos, incluidos EXT2/EXT3/EXT4.
- Leer gratis el contenido de discos Linux y copiarlo a unidades Windows.
- Escribir en particiones EXT4 con la versión de pago (la gratuita limita esta parte).
- Realizar tareas de recuperación de datos, clonación, creación de particiones y copias de seguridad.
Si solo necesitas extraer datos de vez en cuando de una partición Linux, la edición gratuita es suficiente. Si además quieres usarlo como herramienta de gestión de discos “todo en uno”, la licencia de pago desbloquea muchas funciones extra. También dispone de versión portable, ideal para llevarlo en un USB sin instalar nada de forma permanente.
Conectarse desde Windows a equipos Linux en red para acceder a archivos
Todo lo anterior cubre el escenario típico de discos o particiones Linux conectadas directamente al PC. Pero si lo que tienes es un equipo Linux en la red (un servidor, otro ordenador, una Raspberry Pi, un NAS casero), quizá no te haga falta montar sus particiones localmente: puedes acceder a sus archivos por red.
Escritorio remoto (RDP) y TeamViewer
Una forma muy cómoda de “entrar” a un equipo Linux desde Windows es usando escritorio remoto. En Ubuntu, por ejemplo, puedes instalar el servidor RDP con:
sudo apt install xrdp
Luego, desde Windows, abres la aplicación Conexión a Escritorio remoto, pones la IP del equipo Linux, usuario y contraseña, y tendrás su entorno gráfico en tu pantalla. Desde ahí podrás gestionar el sistema y mover archivos entre máquinas (compartiendo carpetas, usando clientes de red, etc.).
Si prefieres algo aún más sencillo, puedes recurrir a TeamViewer u otras soluciones similares (AnyDesk, etc.) que facilitan el acceso remoto sin necesidad de abrir puertos ni tocar tanto la configuración del router.
Compartir carpetas Linux con Samba (SMB)
Para un acceso más directo desde el Explorador de Windows, la opción clásica es Samba, que implementa el protocolo SMB utilizado por Windows.
En un Linux tipo Ubuntu, el flujo sería:
- Instalar Samba:
sudo apt-get install samba - En el explorador de archivos de Ubuntu, seleccionar una carpeta, botón derecho y elegir “Compartir esta carpeta”.
- Dar un nombre a la carpeta compartida, marcar si permites crear y borrar archivos, y permitir acceso invitado si te interesa algo más sencillo.
Desde Windows, basta con abrir el Explorador y en la barra de direcciones escribir \\IP_DEL_LINUX (por ejemplo, \\192.168.1.50). Deberías ver la carpeta compartida y poder copiar archivos de un lado a otro según los permisos que hayas configurado.
Servidores FTP sencillos (vsftpd)
Otra alternativa veterana para compartir archivos entre Windows y Linux es FTP. En Ubuntu, por ejemplo, puedes usar vsftpd, que viene en los repositorios oficiales:
sudo apt-get install vsftpd
Tras la instalación, se edita el archivo de configuración /etc/vsftpd.conf para ajustar parámetros como el acceso anónimo. Si habilitas:
anonymous_enable=YES
permitirás conexiones sin usuario concreto (no es recomendable si el servidor va a estar expuesto a Internet). Tras ajustar la configuración, se arranca el servicio, por ejemplo con:
sudo /etc/init.d/vsftpd start
Luego, desde Windows, puedes usar un cliente como FileZilla. Introduces la IP del equipo Linux, puerto 21, y los credenciales que correspondan. A partir de ahí, tendrás acceso a las carpetas configuradas para FTP y podrás arrastrar archivos entre ambas máquinas.
Riesgos habituales al escribir en EXT4 desde Windows y cómo minimizar daños
Cuando solo lees desde una partición Linux, el riesgo de romper algo es muy bajo. El verdadero peligro aparece cuando un programa en Windows empieza a escribir sobre un sistema de archivos EXT4 a través de drivers no nativos o de mecanismos que no controla del todo.
Los problemas más comunes son:
- Corrupción del journal de EXT4 si hay un apagón o cuelgue del sistema mientras la unidad está montada en modo escritura.
- Permisos inconsistentes al mezclar accesos desde Windows y Linux, sobre todo si se cambian propietarios y modos de archivo sin control.
- Escrituras intensivas (por ejemplo, repositorios Git muy activos) que pongan a prueba las capacidades del driver y revelen bugs o limitaciones.
Si te encuentras con una partición Linux corrupta tras usarla en Windows, aún puedes intentar algunas maniobras de salvamento arrancando desde un Linux y ejecutando:
sudo fsck -y /dev/sdXN
(reemplaza sdXN por la partición afectada) o usando herramientas como TestDisk/PhotoRec para recuperar lo que se pueda. Pero en muchos casos tocará formatear y restaurar desde copia de seguridad. Por eso es tan importante la prevención.
En general, si quieres dormir tranquilo, lo ideal es:
- Usar WSL con EXT4 y hacer la mayoría de operaciones delicadas dentro del entorno Linux.
- Limitar el acceso desde Windows a solo lectura siempre que puedas (Linux Reader, versiones de solo lectura de los drivers, etc.).
- Sincronizar siempre los datos (comando sync en Linux) antes de desmontar y desconectar unidades.
Como ves, hay bastantes formas de acceder a particiones Linux desde Windows 11, desde soluciones oficiales como WSL 2 hasta herramientas de terceros que montan EXT4 casi como si fuera NTFS. Elegir una u otra depende de si buscas comodidad absoluta, soporte profesional, solo lectura sin riesgos o la máxima integración con el sistema. Con buenas copias de seguridad, un poco de cuidado al montar y desmontar discos, y evitando escribir en EXT4 a lo loco desde Windows, puedes trabajar sin problema con discos Linux en tu PC y olvidarte de ir cargando con un segundo equipo solo para leerlos.