Cómo mejorar la privacidad en Windows 11 al máximo

Última actualización: 26 de marzo de 2026
Autor: Isaac
  • Windows 11 recopila datos obligatorios y opcionales, pero estos últimos se pueden reducir notablemente desde la configuración de privacidad.
  • Revisar telemetría, ID de publicidad, historial de actividad y permisos de aplicaciones limita qué sabe Microsoft y qué pueden hacer las apps.
  • Herramientas como O&O ShutUp10++, Spybot Anti-Beacon y XD-AntiSpy permiten endurecer la privacidad más allá de los ajustes estándar.
  • VPN, DNS privados, actualizaciones constantes y buenos hábitos de seguridad completan una configuración mucho más respetuosa con tu privacidad.

Privacidad en Windows 11

Si acabas de estrenar ordenador con Windows 11 o estás pensando en actualizar desde Windows 10, seguramente te preocupe cuánta información comparte el sistema con Microsoft y qué puedes hacer para reducir ese rastreo. No es paranoia: el sistema recopila muchos datos por defecto, aunque una buena parte se puede limitar o desactivar con unos cuantos cambios bien pensados.

La buena noticia es que no necesitas ser un experto en informática para mejorar la privacidad en Windows 11. El propio sistema ofrece muchos ajustes, y además existen herramientas adicionales para ir más allá y desactivar telemetría oculta, bloquear servidores de seguimiento o endurecer permisos. Vamos a ver, paso a paso, todo lo que puedes tocar, qué implica cada opción y hasta dónde tiene sentido apretar sin cargarte funciones útiles.

La buena noticia es que no necesitas ser un experto en informática para mejorar la privacidad en Windows 11. El propio sistema ofrece muchos ajustes, y además existen herramientas adicionales para ir más allá y desactivar telemetría oculta, bloquear servidores de seguimiento o endurecer permisos. Vamos a ver, paso a paso, todo lo que puedes tocar, qué implica cada opción y hasta dónde tiene sentido apretar sin cargarte funciones útiles.

Qué datos recopila Windows 11 y por qué afecta a tu privacidad

Para entender qué estamos cambiando, primero conviene tener claro que Windows 11 maneja dos grandes tipos de datos: los requeridos (obligatorios) y los opcionales (telemetría ampliada y personalización). Esa diferencia es clave para saber qué puedes desactivar y qué no.

Los datos requeridos son la parte mínima que el sistema necesita para saber si tu equipo es compatible con actualizaciones, diagnosticar fallos básicos, gestionar licencias y mantener la seguridad. Aquí entran cosas como el tipo de hardware, la versión de Windows, el estado de ciertos servicios del sistema o datos anónimos de errores. No puedes desactivar esta recogida, pero en general no incluyen información personal directa ni tu actividad detallada.

En cambio, los datos opcionales van mucho más allá y son los que realmente impactan en tu privacidad. Incluyen, entre otros:

  • Uso de aplicaciones y rendimiento (qué programas abres, con qué frecuencia y cómo se comportan).
  • Datos de actividad en el dispositivo, como el historial de lo que haces en diferentes sesiones y dispositivos sincronizados.
  • Historial de navegación y búsquedas en Microsoft Edge y otros servicios de la empresa.
  • Ubicación aproximada o precisa de tu equipo, si activas funciones dependientes de ella.
  • Información para mostrar anuncios personalizados en base a tus intereses y comportamiento.
  • Muestras de escritura, mecanografía y voz que se usan para mejorar el reconocimiento y las sugerencias.

Además de Windows como tal, muchas aplicaciones y servicios de Microsoft en la nube (Windows Search con resultados online, Windows Spotlight, el programa Insider, Enlace Móvil, el diccionario personalizado, Encontrar mi dispositivo, etc.) también recogen su propia batería de datos. En muchos casos estos datos son obligatorios para que el servicio funcione: si te incomoda ese nivel de seguimiento, la única opción real es desactivar esa función completa.

El punto positivo es que la mayoría de datos opcionales se pueden limitar desde la configuración y, si quieres ir un paso más allá, con políticas de grupo, tareas programadas o herramientas específicas para recortar telemetría al mínimo.

Controlar lo básico: panel de Privacidad y seguridad de Windows 11

Configurar privacidad Windows 11

El centro de mando para todo esto está en la app de Configuración. Desde ahí puedes elegir qué información compartes con Microsoft y con las aplicaciones instaladas.

Para acceder, abre el menú Inicio, entra en Configuración (icono de rueda dentada) y en la columna izquierda ve a Privacidad y seguridad. Ahí verás dos bloques importantes: Permisos de Windows (lo que controla el propio sistema) y Permisos de la aplicación (lo que cada app puede hacer en tu equipo).

En la parte de arriba también encontrarás accesos directos para controlar la privacidad de tu cuenta de Microsoft. Desde la web de tu cuenta puedes ver y ajustar cosas como tu historial de actividad, datos asociados a tu identidad online, ubicación registrada en dispositivos, etc. Si usas cuenta local en lugar de cuenta Microsoft, parte de ese seguimiento ya se reduce de entrada.

Dentro de este mismo panel, en función de la edición (Home, Pro, Enterprise), puede aparecer un enlace hacia la documentación de Microsoft sobre resumen de recopilación de datos. Es útil si quieres leer de forma más legalista qué categorías de datos se recogen y con qué finalidad.

Reducir telemetría y datos de diagnóstico en Windows 11

Uno de los frentes más importantes para ganar privacidad es la telemetría o, dicho de forma simple, todo lo que Windows manda de vuelta a Microsoft sobre cómo usas el sistema. Con ajustes estándar solo puedes reducirla, no eliminarla al 100 %, pero el recorte ya es considerable.

Dentro de Privacidad y seguridad, baja hasta Permisos de Windows y entra en Comentarios y diagnósticos. Aquí puedes jugar con varios interruptores clave:

  • Datos de diagnóstico: los datos básicos son obligatorios, pero puedes desactivar el envío de datos de diagnóstico opcionales, que incluyen información más detallada sobre apps usadas, páginas visitadas, errores ampliados, etc. Desmarcando esta opción reduces de manera clara la cantidad de información que sale de tu equipo.
  • Mejorar la entrada manuscrita y la escritura: si usas un lápiz digital o escribes mucho, Windows puede mandar ejemplos de tu escritura a Microsoft para mejorar los modelos de reconocimiento. Si no quieres que se analice lo que escribes, es mejor desactivar esta casilla.
  • Experiencias personalizadas de Windows: aquí decides si Microsoft utilizará tus datos de diagnóstico para mostrarte sugerencias, recomendaciones y anuncios personalizados en el sistema (por ejemplo, en la pantalla de bloqueo, la app Configuración, Microsoft Store, etc.). Desde un punto de vista de privacidad, lo sensato es desactivar esta opción.
  • Visor de datos de diagnóstico: si lo activas, Windows descargará una herramienta para que puedas ver el detalle de lo que se está enviando a Microsoft. Eso sí, puede consumir hasta 1 GB de almacenamiento, por lo que si no la usas conviene dejarla desactivada.
  • Eliminar datos de diagnóstico: este botón ordena a Microsoft borrar todos los datos de diagnóstico asociados a tu dispositivo en sus servidores. Es buena idea usarlo de forma periódica si te preocupa dejar rastro histórico.

Además de estos ajustes visibles, en Windows 11 Pro y Enterprise puedes atacar la telemetría también con políticas de grupo. Desde el Editor de directivas de grupo local (gpedit.msc), siguiendo la ruta Configuración del equipo > Plantillas administrativas > Componentes de Windows > Recopilación de datos y versiones preliminares, puedes establecer la política “Permitir la recopilación de datos de diagnóstico” en “Deshabilitado”. Esto reduce todavía más la información que se manda, aunque Microsoft mantiene siempre un nivel mínimo obligatorio.

Otro punto avanzado está en el Programador de tareas. En Biblioteca del Programador de tareas > Microsoft > Windows > Application Experience y Customer Experience Improvement Program, hay varias tareas de telemetría que se ejecutan en segundo plano. Deshabilitarlas ayuda a evitar que ciertos módulos de seguimiento se activen automáticamente, y además ahorra algo de recursos.

Ajustes clave de privacidad en Windows 11 que deberías revisar

Más allá de la telemetría estándar, Windows 11 trae un buen puñado de funciones que, si se dejan tal cual vienen, acaban construyendo un perfil bastante detallado sobre cómo usas el equipo. Tocar estas opciones marca una gran diferencia.

En Privacidad y seguridad > Permisos de Windows, entra primero en la sección General. Aquí aparecen varias casillas que conviene revisar con calma:

  • Permitir que las aplicaciones muestren anuncios personalizados mediante mi ID de publicidad: Windows asigna a cada usuario un identifcador único que pueden usar las apps para mostrar anuncios adaptados a tus intereses. Apagar esta opción no elimina los anuncios, pero sí evita ese rastreo tan agresivo ligado a tu ID de publicidad.
  • Permitir que los sitios web muestren contenido relevante localmente accediendo a mi lista de idiomas: si lo dejas activo, las páginas pueden leer tu lista de idiomas en Windows para servir contenido adaptado. Es relativamente inocuo, pero si quieres un perfil lo más opaco posible, también puedes desmarcarlo.
  • Permitir que Windows mejore el inicio y los resultados de búsqueda mediante el seguimiento de los inicios de las aplicaciones: aquí Microsoft registra qué aplicaciones abres y con qué frecuencia para mostrarte resultados más inteligentes en el menú Inicio. Desde el punto de vista de la privacidad, es de las casillas más delicadas; desactivarla es muy recomendable si no quieres que se monitoricen tus hábitos de uso.
  • Mostrarme contenido sugerido en la aplicación Configuración: se limita a consejos y recomendaciones dentro del panel de ajustes. Si te molestan esas sugerencias o quieres un entorno más limpio, desactívala sin miedo.

Volviendo a Permisos de Windows, hay otras secciones importantes:

  • Voz: aquí puedes desactivar el reconocimiento de voz en línea de Microsoft. Las apps seguirán pudiendo usar motores de terceros o reconocimiento local, pero no se enviarán tus comandos de voz a los servidores de la compañía.
  • Personalización de entrada manuscrita y escritura: desactivando esta función evitas que Windows recopile palabras y patrones de escritura para mejorar el diccionario. Microsoft asegura que se almacena localmente o en tu OneDrive, pero si prefieres no dejar rastro lingüístico, mejor apagarlo.
  • Historial de actividad: aquí controlas si Windows guarda un historial de todo lo que haces (apps abiertas, documentos, webs) e incluso si sincroniza esa actividad entre dispositivos. Puedes desmarcar la opción de registrar este historial y, además, borrar los datos ya almacenados.
  • Permisos de búsqueda: permite limitar cuánto mezcla Windows tus búsquedas locales con resultados online. Puedes deshabilitar las búsquedas en la web, filtrar contenido para adultos y cortar la búsqueda en tu nube si no quieres que el índice llegue hasta OneDrive u otros servicios.
  • Buscando en Windows: este apartado te deja decidir qué carpetas se indexan para las búsquedas nativas del sistema y añadir exclusiones. Si tienes documentos especialmente sensibles, puedes meter sus carpetas aquí para que no aparezcan en el buscador de Windows ni en Archivos recientes.

Encontrar mi dispositivo: útil, pero no para todo el mundo

En el mismo menú de Privacidad y seguridad verás una opción llamada Encontrar mi dispositivo. Cuando está activada, Windows envía periódicamente a Microsoft la ubicación aproximada de tu equipo para ayudarte a localizarlo si lo pierdes o te lo roban.

Esta función es especialmente práctica en portátiles y tabletas, donde tiene sentido asumir un pequeño sacrificio de privacidad a cambio de poder ubicar el dispositivo. Sin embargo, en un PC de sobremesa fijo en casa, su utilidad es muy discutible. En estos casos lo más razonable es desactivarla y dejar de mandar posiciones que no aportan nada.

Para hacerlo, basta con entrar en la sección, desmarcar la opción de guardar la ubicación del dispositivo cuando esté conectado a Internet, y listo. El equipo dejará de reportar su posición a los servidores de Microsoft.

Dominar los permisos de las aplicaciones en Windows 11

Otro frente crítico para tu privacidad es lo que las aplicaciones pueden ver y hacer dentro de tu sistema. Igual que en un móvil, cada app puede pedir acceso a la ubicación, a la cámara, al micrófono, a tus contactos, documentos, etc. Si no limpias esto de vez en cuando, es fácil que haya software con más privilegios de los que realmente necesita.

Entra de nuevo en Configuración > Privacidad y seguridad y baja hasta el bloque Permisos de la aplicación. Verás una larga lista de categorías de acceso que puedes controlar de forma global y por app:

  • Ubicación: controla qué programas pueden saber dónde estás. Muchas apps nunca lo necesitan; desactiva el acceso en todas salvo en las que tengan sentido (por ejemplo, mapas o meteorología).
  • Cámara y Micrófono: decide qué aplicaciones pueden usar tus dispositivos de audio y vídeo. Es vital revisar esto si no quieres programas encendiendo la webcam o escuchando el micro sin motivo.
  • Activación por voz: permite que ciertas apps “escuchen” en espera de una palabra clave. Es un claro vector de riesgo, así que si no usas asistentes de voz, lo más sensato es desactivarlo.
  • Notificaciones: gestiona qué aplicaciones pueden mostrar avisos. Aunque no es un permiso especialmente sensible, reducir notificaciones ayuda también a minimizar filtraciones accidentales en pantalla.
  • Información de cuenta, Contactos, Calendario, Correo electrónico, Mensajes, Tareas: estas categorías afectan a datos personales muy directos. Solo deberían tener acceso aplicaciones de confianza y estrictamente necesarias.
  • Llamadas telefónicas e Historial de llamadas: relevantes si utilizas funciones de vinculación con el móvil. Si no haces llamadas desde el PC, apaga estos permisos sin dudar.
  • Señales de radio y Otros dispositivos: incluyen acceso a Bluetooth y conexiones inalámbricas. Aquí eliges qué apps pueden interactuar con otros dispositivos cercanos.
  • Diagnósticos de la aplicación: determina si las apps pueden leer datos de diagnóstico de otras. En la práctica, lo ideal es desactivar este permiso salvo excepciones muy justificadas.
  • Descargas automáticas de archivos: controla qué apps de almacenamiento pueden bajar archivos sin preguntar. Limitar esto reduce sorpresas en la carpeta Descargas.
  • Documentos, Descargas, Música, Imágenes, Vídeos, Sistema de archivos: son los permisos que determinan qué bibliotecas y qué partes del disco duro pueden ver las apps. Especialmente peligroso es “Sistema de archivos”, que da acceso global; intenta que lo tengan solo programas totalmente imprescindibles.
  • Bordes de captura de pantalla y Capturas de pantalla y aplicaciones: permiten decidir si las apps pueden hacer capturas del contenido de pantalla. Restringir esto evita que determinado software pueda registrar lo que estás viendo sin tu consentimiento claro.

En cada categoría tendrás tres niveles: un interruptor para permitir o no el acceso del sistema a ese recurso, otro para decidir si las apps pueden solicitarlo, y una lista donde activar o desactivar el permiso aplicación por aplicación. Una buena estrategia es desactivar el acceso general en todo lo que no uses, y luego ir afinando las apps autorizadas en lo que sí necesites.

Desactivar la recopilación de datos opcionales con comandos

Si no te apetece ir menú por menú desactivando ajustes, hay una vía rápida para cortar buena parte de la telemetría adicional mediante el clásico Símbolo del sistema.

El procedimiento es sencillo: abre el menú Inicio, escribe CMD, haz clic derecho sobre “Símbolo del sistema” y elige “Ejecutar como administrador”. Luego, en la ventana negra, puedes introducir estos comandos (uno tras otro):

  • sc config DiagTrack start= disabled
  • sc config dmwappushservice start= disabled

Lo que estás haciendo con esto es deshabilitar dos servicios clave de telemetría de Windows (el servicio de seguimiento de diagnóstico y el servicio dmwappush). A partir de ese momento dejarán de iniciarse automáticamente con el sistema, reduciendo así parte del tráfico de datos no esencial.

Si algún día necesitas revertir el cambio, puedes volver a ejecutar los mismos comandos, pero cambiando la palabra disabled por enabled. Aun así, lo ideal es combinar este truco con los ajustes de la app Configuración para tener control total y saber exactamente qué está activo en cada momento.

Programas para reforzar la privacidad en Windows 11

Para usuarios que quieren llegar un paso más allá de lo que permiten los menús oficiales, existe una serie de herramientas muy conocidas que tunean la privacidad de Windows 11 a un nivel mucho más profundo. Son potentes, pero también conviene usarlas con cabeza y siempre después de crear un punto de restauración del sistema.

Antes de tocar nada serio, abre el buscador de Windows, escribe “Punto de restauración” y crea uno nuevo. Así, si algo se rompe o un cambio tiene un efecto indeseado, podrás volver atrás sin dramas.

Estas son algunas de las utilidades más destacadas:

  • O&O ShutUp10++: aunque el nombre haga referencia a Windows 10, es perfectamente compatible con Windows 11. Es una aplicación portable que exhibe más de 100 parámetros avanzados de privacidad, muchos de ellos ocultos en el Registro o en políticas de grupo. Desde una sola ventana puedes ajustar telemetría, servicios en segundo plano, uso compartido de datos de cuenta, etc., con recomendaciones marcadas en verde, amarillo o rojo según el impacto.
  • Spybot Anti-Beacon: se especializa en bloquear la telemetría de Windows a nivel de red. Modifica el archivo hosts para redirigir a localhost las conexiones hacia más de un centenar de dominios conocidos de recopilación de datos de Microsoft. Para el usuario es transparente: Windows sigue intentando mandar telemetría, pero las conexiones simplemente fallan al no poder salir del equipo.
  • XD-AntiSpy: proyecto de código abierto pensado para limitar el volumen de datos que Microsoft recolecta desde Windows 10 y 11. Organiza las opciones en categorías (bloqueador de anuncios, AI/Copilot y Recall, Microsoft Edge, etc.) y te permite marcar rápidamente qué quieres endurecer. Es portable y muy directo: marcas, aplicas cambios y listo.

Este tipo de programas realizan modificaciones profundas en el sistema, muchas veces equivalentes a tocar el Registro o políticas avanzadas. Por eso es tan importante no ir marcando opciones a lo loco y, sobre todo, tener bien claro qué función desactivas. Un buen enfoque es aplicar solo las configuraciones que el propio programa marque como “recomendadas” y probar el equipo varios días antes de apretar todavía más.

Otros ajustes de seguridad y privacidad que merece la pena tocar

La privacidad no se limita a lo que hace Windows 11 por dentro; también depende de cómo te conectas a Internet y qué herramientas utilizas para navegar. Con unos cuantos cambios adicionales puedes reducir todavía más la huella que vas dejando por la red.

En primer lugar, plantéate cambiar el navegador predeterminado y el motor de búsqueda. Edge y Bing se integran muy bien en el sistema, pero están diseñados para alimentar el ecosistema de Microsoft. Alternativas como Firefox o Brave tienen un enfoque más agresivo en protección de la privacidad, bloqueando rastreadores por defecto y ofreciendo controles finos sobre cookies y fingerprinting. En buscadores, opciones como DuckDuckGo o Startpage son nombres clásicos centrados en minimizar el seguimiento de tus consultas, y usar el modo incógnito ayuda a reducir el rastro local.

Otro bloque importante es la conexión a la red. Dentro de Configuración > Red e Internet, en la sección VPN, puedes añadir servicios de red privada virtual que ocultan tu dirección IP real y cifran el tráfico entre tu equipo e Internet. Bien configurada, una VPN dificulta mucho el rastreo por parte de tu proveedor de Internet y de muchas webs, incluso permitiendo que parezca que te conectas desde otro país.

En la misma pantalla, en Proxy, puedes activar la detección automática de proxies o definir un proxy manual o mediante script. Un proxy actúa como intermediario entre tu equipo y las páginas que visitas, de modo que la web no ve la IP real de tu PC, sino la del servidor proxy. Eso sí, aquí es fundamental confiar en el proveedor que elijas, porque todo tu tráfico pasará por él.

Por último, la configuración de DNS también juega su papel. De fábrica usas los servidores DNS de tu operadora, que ven todo lo que consultas. Si cambias a DNS de terceros con políticas más cuidadosas (por ejemplo, servicios orientados a privacidad o seguridad), limitas ese rastreo a nivel de proveedor. En Windows, basta con ir a Conexiones de red, abrir las propiedades de tu adaptador, entrar en Protocolo de Internet versión 4 (TCP/IPv4) y especificar manualmente las direcciones DNS que quieras usar.

Buenas prácticas generales para cuidar tu privacidad en Windows 11

Todos los ajustes del mundo sirven de poco si luego vas dejando la puerta abierta por otros lados. Hay una serie de hábitos básicos que conviene adoptar para que todo lo que has configurado en Windows 11 tenga sentido.

En primer lugar, mantén Windows y tus programas siempre actualizados. Las actualizaciones no solo traen funciones nuevas: corrigen vulnerabilidades que atacantes podrían usar para robar datos, instalar keyloggers o colarse en tus cuentas. En Configuración > Windows Update puedes comprobar rápido si tienes parches pendientes y activar la actualización automática.

Otra práctica esencial es usar contraseñas robustas y únicas en tus cuentas, tanto las de Windows como las de servicios online, combinadas con autenticación en dos pasos siempre que sea posible. Una mala contraseña y una filtración de datos pueden arruinar toda tu estrategia de privacidad en cuestión de minutos.

Por el lado del software, sé selectivo con las aplicaciones que instalas. No todo lo que aparece en la tienda o en una web random merece tu confianza, y muchas apps gratuitas rentabilizan su negocio recogiendo más información de la necesaria. Revisa bien las descripciones, los permisos que piden y, siempre que puedas, prioriza proyectos de código abierto, que suelen ofrecer mayor transparencia sobre lo que hacen. Además, aprende a eliminar apps preinstaladas para reducir el software innecesario.

También conviene tener muy claro cómo pueden robarte datos en Internet: phishing (correos y webs que se hacen pasar por servicios legítimos), troyanos, malware espía, keyloggers, redes Wi-Fi abiertas e inseguras, exceso de información personal en redes sociales, etc. Un buen antivirus ayuda a frenar parte de estas amenazas, pero no puede evitar que tú mismo entregues tus datos voluntariamente al caer en una trampa o al navegar de forma descuidada.

Con todos estos cambios y costumbres, Windows 11 puede pasar de ser un sistema muy hablador a un entorno bastante más prudente con tu información. No se puede eliminar por completo la recopilación de datos requeridos, y es cierto que algunas funciones pierden brillo cuando recortas permisos, pero a cambio ganas control sobre lo que el sistema y las aplicaciones saben de ti y sobre lo que sale de tu equipo hacia la nube.

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