- Tiny11 25H2 ofrece una edición reducida de Windows 11, sin bloatware y con menores requisitos de hardware.
- Permite usar cuentas locales, elimina Copilot, Teams y otras apps intrusivas, y mejora el rendimiento en equipos antiguos.
- Se basa en Windows 11 25H2, pero es una versión no oficial sin soporte directo de Microsoft y con limitaciones en Windows Update.
- Es ideal para revivir PCs veteranos y máquinas virtuales, siempre que se asuma el compromiso de mantenimiento manual y la falta de soporte oficial.

El fin del soporte oficial de Windows 10 ha puesto contra las cuerdas a millones de usuarios que todavía dependen de equipos antiguos o simplemente no quieren pasar por el aro de los requisitos de hardware y las imposiciones de Microsoft en Windows 11. Entre pagar actualizaciones de seguridad, comprar un PC nuevo o buscar alternativas, ha aparecido un invitado que cada vez hace más ruido: Tiny11 25H2.
Esta versión modificada y ultraligera de Windows 11 se ha convertido en una opción muy atractiva para quienes necesitan un sistema moderno, rápido y sin “morralla” preinstalada, pero no cumplen (o no aceptan) las exigencias oficiales. Tiny11 25H2 aterriza justo a tiempo para la transición desde Windows 10, recorta bloatware, relaja requisitos y permite seguir usando Windows en máquinas que, en teoría, ya estaban sentenciadas.
Qué es Tiny11 25H2 y por qué está dando tanto que hablar
Tiny11 25H2 es, en esencia, una edición reducida y optimizada de Windows 11, creada a partir de la versión oficial Windows 11 25H2. Detrás del proyecto está el desarrollador independiente NTDEV, que lleva años puliendo versiones “adelgazadas” del sistema para demostrar que Windows puede ser mucho más ligero y menos invasivo.
A diferencia de la edición estándar de Microsoft, Tiny11 25H2 llega como una imagen preconstruida lista para usar (ISO) en la que se han eliminado aplicaciones preinstaladas, servicios prescindibles y buena parte del bloatware que viene de serie. El objetivo es claro: ofrecer un Windows 11 mucho más limpio, que consuma menos recursos y que no agobie al usuario con funciones que no va a tocar en la vida.
Esta versión se basa específicamente en la compilación 25H2 de Windows 11, la gran actualización anual que marca el nuevo ciclo de soporte (ver cambios en Windows 11 26H1). Eso significa que internamente mantiene el núcleo y las capacidades de un Windows moderno, pero recortando todo lo accesorio. Para el usuario final, la sensación es la de un sistema más rápido, con mejor respuesta incluso en equipos veteranos.
Además de la edición “normal” de Tiny11 25H2, existe una variante aún más extrema llamada Tiny11 Core. Esta se centra en minimizar al máximo la instalación: ocupa alrededor de la mitad del espacio que ya usa la versión estándar de Tiny11, a costa de sacrificar funciones como Windows Update y la posibilidad de añadir idiomas o componentes extra tras la instalación. Está pensada para pruebas, máquinas virtuales o entornos muy controlados, no para el PC principal de todos los días.
Conviene remarcar un matiz legal importante: Tiny11 25H2 es una modificación no oficial de Windows 11. Aunque el desarrollador utiliza únicamente herramientas oficiales de Microsoft para generar las imágenes y no manipula el núcleo del sistema, su uso implica que cualquier garantía o soporte directo de Microsoft queda fuera de juego. Para activarlo de forma legal sigue siendo necesaria una licencia válida de Windows 11.
Relajación de requisitos y compatibilidad con hardware antiguo
Uno de los grandes motivos por los que Tiny11 25H2 está ganando popularidad es que Elimina varios de los requisitos de hardware que bloquean la instalación de Windows 11 estándar. El caso más sonado es el famoso TPM 2.0 y la necesidad de Arranque Seguro (Secure Boot), que dejan fuera a una enorme cantidad de ordenadores perfectamente funcionales.
Mientras que la versión oficial de Windows 11 puede exigir mínimos cercanos a los 20 GB de espacio y una configuración moderna, Tiny11 25H2 está diseñada para funcionar con tan solo 8 GB de almacenamiento y 2 GB de RAM. Eso abre la puerta a instalarlo en equipos modestos, ordenadores compactos, antiguos sobremesa de oficina e incluso portátiles que parecían ya para tirar.
El desarrollador plantea Tiny11 como una herramienta para revivir hardware antiguo que no puede mover con soltura un Windows completo (y aplicar guías para configurar las opciones de rendimiento). Al quitar aplicaciones innecesarias y servicios en segundo plano, se reduce la sobrecarga general del sistema. El resultado es que el escritorio responde antes, las ventanas se abren con más rapidez y hasta el arranque suele ser bastante más ágil.
En términos de compatibilidad, Tiny11 25H2 mantiene soporte para los controladores y extensiones habituales de Windows 11. Eso significa que, salvo casos muy específicos, podrás seguir usando impresoras, periféricos USB, tarjetas gráficas y el resto de hardware sin notar grandes diferencias frente al Windows oficial, pero con un consumo de recursos mucho menor.
De hecho, algunas pruebas realizadas por la comunidad y por el propio desarrollador muestran que, en ciertos equipos, el uso de CPU y memoria se puede reducir hasta en un 5 % respecto a una instalación convencional de Windows 11. Puede parecer poco sobre el papel, pero en máquinas muy limitadas ese margen marca la diferencia entre un sistema “a tirones” y uno razonablemente fluido para tareas básicas; si tu PC no rinde, consulta Windows 11 va lento: causas y soluciones para valorar opciones.
Adiós bloatware, Copilot y otras “sorpresas” de Windows 11
Otro de los pilares de Tiny11 25H2 es la lucha frontal contra el bloatware. El creador del proyecto ha ido afinando con cada versión el listado de elementos que se pueden eliminar sin romper la experiencia básica de Windows, y la edición 25H2 va especialmente a por las aplicaciones más intrusivas que Microsoft está empujando últimamente.
En la última iteración del Tiny11 Builder, la herramienta con la que se generan estas imágenes, se han añadido reglas específicas para deshacerse por completo de Copilot, el nuevo cliente de Outlook y Microsoft Teams. No solo se eliminan los ejecutables y paquetes, sino que además se modifican entradas del registro para bloquear su reinstalación automática en el futuro.
Esto es clave porque, en el Windows 11 estándar, muchas de estas aplicaciones se integran profundamente en el sistema, aparecen en la barra de tareas o se cargan en segundo plano sin que el usuario lo pida. Tiny11 25H2 trata de cortar de raíz esa invasión, reduciendo tanto la distracción como el consumo de recursos que suponen.
Más allá de esas herramientas concretas, el concepto general es claro: un Windows centrado en las funciones realmente necesarias. Se quitan apps como Xbox, OneDrive (puede eliminarse), Alarmas, Mapas y un largo etcétera de programas preinstalados que muchos usuarios jamás llegarán a abrir. Si luego necesitas algo, siempre lo puedes instalar manualmente desde la Microsoft Store o desde la web oficial correspondiente (por ejemplo, 10 aplicaciones imprescindibles para Windows 11). En estas situaciones, instalar solo lo que necesitas es parte del atractivo.
Desde el punto de vista de la privacidad y del control del sistema, esta filosofía encaja muy bien con quienes están cansados de que Windows 11 intente empujarles hacia ciertos servicios en la nube o integraciones con la cuenta de Microsoft. Tiny11 devuelve al usuario parte de ese control, permitiendo una instalación mucho más minimalista y sin tanta “agenda comercial” detrás.
Cuentas locales, menos imposiciones y experiencia de uso
Una de las decisiones más polémicas de Microsoft con Windows 11 ha sido la insistencia en obligar al usuario a iniciar sesión con una cuenta Microsoft para instalar el sistema (especialmente en la edición Home). Tiny11 25H2 se desmarca por completo de esta filosofía y permite usar cuentas locales desde el primer momento.
Eso significa que puedes configurar tu PC con un usuario tradicional, sin correo electrónico ni sincronización forzada en la nube, algo que muchos valoran por cuestiones de privacidad o simplemente por comodidad. No todo el mundo quiere que su sistema operativo esté vinculado sí o sí a una cuenta online.
A nivel de escritorio, los usuarios que ya lo han probado destacan que Tiny11 25H2 se siente más rápido y menos recargado que un Windows 11 recién instalado. El arranque del sistema, la apertura del Explorador de archivos y el manejo de aplicaciones básicas (navegador, ofimática, multimedia) se notan más ágiles, sobre todo en hardware con pocos recursos.
Hay que tener en cuenta, eso sí, una limitación importante: el núcleo de Tiny11 25H2 no está pensado para trabajar con Windows Update de la forma habitual. En la práctica, esto significa que las actualizaciones automáticas del sistema quedan muy restringidas o directamente inutilizadas, especialmente en la variante Core. Puede seguir siendo posible aplicar parches manuales o actualizaciones concretas, pero no es un entorno tan “plug and play” como el Windows oficial en este sentido.
Por eso, el propio desarrollador y muchos medios recomiendan no usar Tiny11 Core como sistema principal en un PC de producción. La edición estándar de Tiny11 25H2 resulta mucho más equilibrada para el día a día, pero incluso con ella conviene ser consciente de que no estamos ante una instalación típica soportada por Microsoft.
Descarga, instalación y variantes disponibles
La distribución de Tiny11 25H2 se realiza principalmente a través de Internet Archive, donde se alojan las imágenes ISO listas para descargar. Desde allí es posible obtener tanto la edición estándar como, en algunos casos, variantes específicas como la versión Core o compilaciones con distintos idiomas.
El proceso de instalación es muy parecido al de un Windows 11 convencional. Tras descargar la ISO, puedes grabarla en un USB con herramientas como Rufus y arrancar el equipo desde esa memoria para iniciar el asistente. La interfaz de instalación resulta familiar para cualquiera que haya instalado Windows anteriormente.
Algunos sitios y comunidades ofrecen también ediciones empaquetadas, incluso en formato “portable”, pensadas para facilitar todavía más la puesta en marcha o para pruebas en entornos concretos. Suelen basarse en Windows 11 Pro 25H2, con tamaño aproximado de 2,8 GB para la ISO y opciones multilingües, incluido español. En estas compilaciones, los requisitos se mantienen igual de bajos: 8 GB de almacenamiento y 2 GB de RAM como punto de partida.
Desde el punto de vista funcional, estas ediciones condensadas permiten reducir el tamaño de la instalación frente a un Windows estándar, liberando espacio en disco local y acelerando procesos como la apertura de aplicaciones. Aun así, siempre es recomendable descargarlas desde fuentes de confianza y contrastar que se trate de la versión original de NTDEV o de variantes bien documentadas.
Quien quiera ir un paso más allá tiene a su disposición Tiny11 Builder, un conjunto de scripts en PowerShell de código abierto disponible en GitHub. Con esta herramienta, cualquier usuario avanzado puede generar su propia ISO recortada a medida, eligiendo qué componentes conservar o eliminar, y adaptando así Windows 11 a sus necesidades concretas.
Tiny11 Builder y la versión Core: para usuarios avanzados y pruebas
Tiny11 Builder es el corazón técnico del proyecto. Se trata de un script en PowerShell compatible con cualquier versión, idioma y arquitectura de Windows 11, que utiliza únicamente herramientas oficiales de Microsoft (como DISM) para desmontar, modificar y volver a montar las imágenes del sistema.
La gracia de este enfoque es que, en lugar de tocar directamente el núcleo de Windows, lo que se hace es quitar capas de software preinstalado y servicios no esenciales, dejando una base limpia que sigue siendo reconocidamente Windows 11. Esto reduce riesgos de inestabilidad y mantiene la compatibilidad con drivers y aplicaciones habituales.
Con la última actualización, Tiny11 Builder ha incorporado la posibilidad de generar imágenes basadas en Windows 11 25H2, incluidas las nuevas variantes centradas en desarrolladores y entornos de prueba. Entre ellas destaca Tiny11 Core Builder, que produce instalaciones aún más pequeñas y extremas en cuanto a eliminación de componentes.
La versión Core está pensada para casos de uso muy concretos: máquinas virtuales, laboratorios de pruebas, desarrollo y situaciones en las que no se necesitan características como Windows Update, nuevos idiomas o funciones añadidas después. Es una especie de “esqueleto” de Windows 11, perfecto para arrancar rápido, consumir poco y servir de base a tests rápidos.
Sin embargo, precisamente por estas limitaciones, no es recomendable utilizar Tiny11 Core como sistema operativo principal en un equipo que vaya a manejar datos importantes o que necesite mantenerse al día en materia de seguridad. Para uso diario tiene más sentido la edición estándar de Tiny11 25H2, que conserva un equilibrio mejor entre ligereza y funcionalidad.
Contexto: fin de Windows 10, obsolescencia y alternativas
Todo este movimiento alrededor de Tiny11 25H2 no se entiende sin mirar el panorama general. El 14 de octubre de 2025, Windows 10 alcanza oficialmente el final de su vida útil para el usuario doméstico, lo que deja a millones de ordenadores sin soporte de nuevas funciones ni mejoras de seguridad estándar.
Microsoft ha puesto sobre la mesa el programa de Actualizaciones de Seguridad Extendidas (ESU), que permite seguir recibiendo parches durante un tiempo extra a cambio de pasar por caja o, en algunos casos, canjear puntos de Microsoft Rewards. Sin embargo, esta solución no es precisamente popular: muchos usuarios la perciben como un nuevo peaje tras años usando el mismo sistema.
Al mismo tiempo, los requisitos de Windows 11 -con énfasis en TPM 2.0, determinados procesadores y características de seguridad como Secure Boot– dejan fuera a una enorme base instalada de PCs que aún funcionan sin problemas. Para muchos, la sensación es que se está forzando una “jubilación anticipada” del hardware para empujar la venta de nuevos equipos, incluidos los actuales PC Copilot+ centrados en IA.
En ese contexto aparecen alternativas como las distribuciones Linux o proyectos como Tiny11. Linux ofrece una vía totalmente distinta, pero no todo el mundo está dispuesto a abandonar el ecosistema Windows por temas de compatibilidad de programas o juegos. Tiny11 se sitúa en un punto intermedio: sigue siendo Windows, pero recortado y adaptado para alargar la vida útil de los equipos.
Es cierto que usar una versión modificada del sistema implica asumir ciertos riesgos y renunciar al soporte oficial, pero para una parte de la comunidad el intercambio compensa. La popularidad del proyecto es, en sí misma, una crítica a cómo gestiona Microsoft el ciclo de vida de sus productos y a la cantidad de software impuesto que acompaña a Windows 11.
Ventajas, riesgos y para quién merece la pena Tiny11 25H2
Si ponemos todo en la balanza, Tiny11 25H2 ofrece varias ventajas muy claras para ciertos perfiles de usuario. La primera es obvia: poder instalar un Windows 11 moderno en equipos que oficialmente no cumplen los requisitos. La segunda, disfrutar de un sistema más ligero, con menos apps basura, menos servicios en segundo plano y una experiencia más cercana a lo que muchos consideran “un Windows de toda la vida”.
En equipos antiguos, de gama baja o con muy poco almacenamiento, el hecho de que Tiny11 25H2 ocupe menos de 4 GB en ciertos escenarios frente a los 20 GB o más de la versión estándar es un respiro enorme. Y si el PC ya iba justo de CPU y RAM, esa reducción de hasta un 5 % en consumo de recursos puede marcar una diferencia tangible en la fluidez del sistema.
Entre los inconvenientes, el más importante es que se trata de una edición no oficial. No tendrás soporte de Microsoft si algo se rompe, y las actualizaciones de seguridad o de características no llegarán del mismo modo que en un Windows “de serie”, especialmente en la variante Core. A eso se suma la obligación de contar igualmente con una licencia válida de Windows 11 si quieres estar dentro de la legalidad en cuanto a activación.
Por todo ello, Tiny11 25H2 encaja muy bien para usuarios que necesitan mantener con vida equipos antiguos, montar máquinas virtuales ligeras, hacer pruebas o simplemente escapar del bloatware sin dar el salto a Linux. En cambio, quien tenga un PC moderno y quiera máxima estabilidad, soporte y actualizaciones sin complicaciones probablemente estará más cómodo con un Windows 11 oficial, quizá en ediciones más limpias como LTSC cuando estén disponibles.
Al final, proyectos como Tiny11 25H2 ponen sobre la mesa una idea bastante sencilla: Windows puede ser mucho más ligero, respetuoso y menos restrictivo con el usuario de lo que Microsoft está ofreciendo por defecto. Para quienes no se resignan a dar por perdido su PC o a convivir con un sistema inflado de funciones que no necesitan, esta variante se ha convertido en una de las opciones más interesantes del momento.
