- El fallo de apagado en Windows 11 suele estar ligado a Inicio rápido, actualizaciones problemáticas, archivos de sistema dañados o configuraciones de BIOS y energía.
- Medidas como desactivar el Inicio rápido, usar comandos de apagado, reparar el sistema con DISM y SFC y actualizar BIOS y drivers suelen corregir la mayoría de casos.
- En situaciones especiales, como bugs reconocidos por Microsoft o errores de hardware, pueden ser necesarios reseteos de BIOS/EC o incluso restablecer el sistema.
Cuando Windows 11 no se apaga correctamente y el equipo se queda con la luz de encendido activa, los ventiladores girando o directamente se reinicia en lugar de apagarse, la sensación es de auténtica impotencia. No solo es incómodo tener que mantener pulsado el botón físico, también puede provocar problemas de estabilidad, pérdida de datos e incluso dañar el sistema de archivos con el tiempo.
Este comportamiento anómalo puede aparecer de repente tras una actualización de Windows, un cambio de hardware (como migrar de HDD a SSD), tocar la BIOS o incluso sin un motivo aparente. La parte positiva es que, aunque las causas son variadas, hay un buen número de soluciones conocidas que podemos ir aplicando paso a paso hasta dar con el origen del fallo.
Por qué Windows 11 no se apaga: causas más habituales
Antes de lanzarse a tocar ajustes a lo loco, conviene entender qué suele haber detrás de que Windows 11 no termine de apagarse o se reinicie cuando elegimos Apagar. En muchos casos, el problema no es uno solo, sino una combinación de varios factores.
Una de las razones más frecuentes es el Inicio rápido o apagado híbrido, una función presente desde Windows 8 que acelera el arranque, pero que a veces interfiere con el proceso de apagado normal. En lugar de cerrar completamente la sesión del sistema, deja una parte en un estado similar a la hibernación, y eso puede hacer que el PC se quede colgado o se reinicie solo.
Otra causa habitual son los archivos del sistema dañados. Si el sistema operativo tiene ficheros críticos corruptos (por un apagado forzado, errores en el disco, malware, etc.), es relativamente común que aparezcan fallos al apagar, arrancar o actualizar Windows.
Las propias actualizaciones de Windows también pueden liarla. No es raro que, después de un “martes de parches” de Microsoft, algunas máquinas empiecen a comportarse de forma extraña: ciclos de reinicio al intentar apagarlas, quedarse eternamente en “Apagando el equipo”, o que la opción de Apagar simplemente no haga lo que debería.
No podemos olvidarnos de la BIOS/UEFI y del firmware. Una configuración extraña, un firmware desactualizado o un problema con el arranque seguro (Secure Boot / System Guard) pueden interferir con los estados de energía del sistema, provocando que el equipo no pase nunca al estado de apagado total.
Por último, también entran en juego los dispositivos externos, drivers y programas residentes. Un periférico problemático, un driver mal instalado o una aplicación que no responde al intento de cierre pueden hacer que Windows se quede atascado en la pantalla de “Apagando” o que el sistema decida reiniciarse para “salir del paso”.
Errores confirmados de Windows 11 que impiden el apagado
En algunos escenarios, no hablamos de un fallo aislado en tu PC, sino de errores reconocidos por la propia Microsoft que afectan a determinados equipos y versiones concretas de Windows 11.
Un caso reciente implica a Windows 11 23H2 en ediciones Enterprise e IoT tras instalar la actualización acumulativa de seguridad KB5073455. En equipos que tienen activado el Inicio seguro de System Guard, el sistema no logra apagarse ni hibernar de forma normal: al seleccionar Apagar o Hibernar, el dispositivo se reinicia una y otra vez en lugar de apagarse.
Esta función de seguridad, System Guard con Inicio seguro, está pensada para proteger el arranque frente a ataques de firmware y amenazas tipo rootkit. Sin embargo, en este escenario concreto, la combinación de esa característica con el parche KB5073455 ha producido un bug bastante serio que modifica el comportamiento de apagado del sistema.
De momento, la propia Microsoft propone una solución temporal basada en el uso de un comando para apagar el equipo desde la consola, mientras preparan un nuevo parche que corrija el fallo de forma definitiva. No hay, por ahora, alternativa oficial para los equipos que dependen de la hibernación, por lo que la recomendación es desactivar ese modo si es posible y utilizar apagado completo.
Además, en paralelo, la compañía reconoce otros problemas derivados de actualizaciones de seguridad, como los de la actualización KB5074109, que puede generar errores de autenticación y desconexiones en Escritorio remoto. No están directamente relacionados con el apagado, pero muestran hasta qué punto un parche puede tener efectos colaterales en distintas áreas del sistema.
Situaciones reales: el PC parece apagarse pero sigue encendido
Más allá de los fallos “oficiales”, hay muchos casos prácticos en los que el usuario se encuentra con que el equipo aparenta apagarse pero sigue vivo. La apariencia suele ser engañosa: se apagan pantalla y ventiladores, pero la luz de encendido permanece fija, o el sistema responde si movemos el ratón o pulsamos una tecla.
En algunos casos descritos por usuarios, tras pulsar Apagar, los monitores se apagan y los ventiladores se detienen, pero el LED de encendido sigue iluminado y el equipo no entra en estado de apagado total. Para apagarlo del todo, hay que mantener pulsado el botón físico unos segundos, lo cual, si se repite, nunca es buena idea.
En otros escenarios, al elegir Suspender, Apagar o Reiniciar, la pantalla se queda negra, pero al mover el ratón el sistema vuelve a la pantalla de bloqueo de Windows 11, como si solo hubiera entrado en un modo de ahorro de energía ligero. No aparece ningún mensaje de error ni aviso, lo que complica localizar la causa.
También se han visto casos donde el problema surge justo después de migrar el sistema de un disco duro mecánico a un SSD. Al recrear la partición EFI en formato FAT32 y conseguir que el equipo arranque de nuevo, todo parece funcionar correctamente salvo el apagado, que queda “a medias” sin razón evidente.
Y, por si fuera poco, existe un bug peculiar en Windows 11 (y también reportado en Windows 10) con la opción de “Actualizar y apagar”. Muchos usuarios han comprobado que, al elegir actualizar y apagar tras instalar parches, el equipo se actualiza pero en lugar de apagarse se reinicia, obligando a volver a seleccionar Apagar manualmente. Es un error intermitente, con un comportamiento bastante inconsistente.
Primeras comprobaciones básicas antes de tocar nada serio
Antes de lanzarte a comandos, BIOS y cambios profundos, tiene sentido hacer una serie de verificaciones sencillas que a veces resuelven el problema más rápido de lo que parece. No siempre lo más complejo es lo más eficaz.
Lo primero es confirmar que las opciones de energía y apagado están bien configuradas. En la Configuración de Windows, dentro de Sistema > Encendido y suspensión (o Energía y batería, según versión), revisa qué hace el sistema al pulsar el botón de encendido o al seleccionar Apagar. Asegúrate de que no esté configurado para Reiniciar o Hibernar de forma confusa.
También es buena idea entrar en las Opciones de energía clásicas (panel de control > Hardware y sonido > Opciones de energía) y revisar tanto el plan activo como la configuración avanzada. En el apartado de los botones de encendido y suspensión, comprueba que la opción elegida cuando pulsas el botón físico sea realmente Apagar y no otra acción.
Otra prueba rápida es esperar un poco más de la cuenta cuando veas la pantalla de “Apagando el equipo”. A veces el sistema está terminando operaciones en segundo plano (instalando actualizaciones, cerrando procesos, sincronizando datos) y necesita un tiempo adicional. Si tras unos minutos sigue exactamente igual, entonces sí podemos dar por hecho que algo no va bien.
No olvides comprobar que no haya actualizaciones de Windows pendientes o a medio instalar. Ve a Configuración > Windows Update y revisa si el sistema está esperando un reinicio o indica errores de instalación. En ocasiones, hasta que no se completa correctamente una actualización, el comportamiento de apagado y reinicio se vuelve errático.
Retirar dispositivos externos y revisar periféricos
Un paso sencillo pero muy efectivo consiste en desconectar todos los dispositivos externos que no sean estrictamente necesarios y probar a apagar el equipo así “en pelotas” de periféricos.
Para hacer esta prueba de forma correcta, apaga el ordenador (aunque sea forzando con el botón) y desconecta teclados, ratones USB, discos duros externos, memorias USB, impresoras, lectores de tarjetas, auriculares USB, adaptadores de red externos, etc. Si es un sobremesa con varias pantallas, deja solo una conectada.
Una vez tengas el equipo prácticamente desnudo de accesorios, arranca Windows, espera a que termine de cargar todo y prueba a apagar desde el menú de inicio. Si ahora sí se apaga correctamente, casi con total seguridad uno de los dispositivos desconectados es el que estaba provocando el bloqueo.
En ese caso, ve reconectando los periféricos uno a uno y probando el apagado cada vez hasta localizar al culpable. En muchas ocasiones, el problema no es el aparato en sí, sino su driver. Conviene, por tanto, ir actualizando controladores desde la web del fabricante cuando detectemos qué dispositivo genera el fallo.
Además, es recomendable revisar qué dispositivos tienen permiso para reactivar el equipo desde estados de suspensión o reposo. Desde un símbolo del sistema con permisos de administrador, el comando powercfg -devicequery wake_armed muestra la lista de dispositivos que pueden “despertar” el PC. Después, desde el Administrador de dispositivos, en las propiedades de cada uno, podemos desmarcar la casilla de “Permitir que este dispositivo reactive el equipo”.
Desactivar el Inicio rápido y realizar un apagado completo
Como el Inicio rápido suele ser uno de los grandes sospechosos, una de las primeras medidas efectivas es desactivar esta función y forzar un apagado completo para comprobar si el comportamiento mejora.
Tras esto, es buena idea forzar al menos una vez un apagado completo manual. Puedes hacerlo de dos formas: manteniendo pulsada la tecla Mayús mientras haces clic en Apagar desde el menú de inicio, o usando un comando desde la consola que cierre el sistema sin dejarlo en estado híbrido.
Si prefieres hacerlo por comando, abre un símbolo del sistema como administrador y escribe shutdown /s /f /t 0. Este comando fuerza el cierre inmediato de Windows, sin esperar a que los programas respondan y sin hibernar la sesión del kernel. Es especialmente útil cuando el sistema se queda colgado al apagar de forma normal.
Ten en cuenta que al desactivar el Inicio rápido, es normal notar que el arranque del sistema tarda algo más de lo habitual. A cambio, ganas estabilidad y evitas bastantes problemas de apagado y de arranques raros que se arrastran de una sesión a otra.
Usar comandos para apagar cuando el menú no responde
Hay situaciones en las que el menú de inicio responde mal o parece que el sistema hace caso omiso al comando de Apagar desde la interfaz gráfica. En esos casos, la vía más directa (y la misma que recomienda Microsoft en algunos escenarios) es recurrir al apagado vía línea de comandos.
Para ello, abre el Símbolo del sistema como administrador. Puedes hacerlo desde el buscador de Windows escribiendo “cmd”, haciendo clic derecho sobre “Símbolo del sistema” y eligiendo “Ejecutar como administrador”. También puedes usar PowerShell con permisos elevados si lo prefieres.
Dentro de la consola, el comando más utilizado es shutdown /s /t 0. Con él ordenas a Windows que se apague completamente, sin dejar tiempo de espera. Si añades el modificador /f, fuerzas además el cierre de todas las aplicaciones que no respondan, evitando que un programa colgado impida el apagado.
Este tipo de apagado “a cuchillo” es la solución provisional recomendada por Microsoft para los equipos afectados por el bug de la actualización KB5073455 con System Guard. Hasta que llegue el parche definitivo, el procedimiento es guardar todo el trabajo, abrir una consola de administrador y lanzar el comando de apagado.
Aunque no es cómodo vivir así a largo plazo, tener este recurso a mano te permite evitar el botón físico del chasis, que siempre es más agresivo porque corta la energía de golpe sin avisar al sistema operativo.
Reparar archivos de sistema dañados (DISM y SFC)
Si tras los pasos anteriores sigues con problemas, es muy probable que haya ficheros de sistema dañados o incoherencias internas en la imagen de Windows. Por suerte, el propio sistema incluye herramientas para detectar y reparar estos errores automáticamente.
La primera herramienta a utilizar es DISM (Deployment Imaging Service and Management), que revisa la imagen de Windows instalada y puede descargar desde los servidores de Microsoft los archivos necesarios para corregir discrepancias.
Para ejecutarla, abre una consola de administrador y lanza el comando DISM.exe /Online /Cleanup-image /Restorehealth. El proceso tardará un rato y, si todo va bien, verás un mensaje indicando que la operación de restauración se ha completado correctamente.
El siguiente paso es recurrir al clásico Comprobador de archivos de sistema (SFC). Con la misma consola de administrador ya abierta, ejecuta sfc /scannow. Esta herramienta escanea todos los archivos protegidos del sistema y reemplaza aquellos que estén corruptos o falten, usando como referencia la imagen que DISM ha dejado limpia.
Es importante dejar que el análisis de SFC llegue al 100 % y no interrumpirlo. Una vez finalice y muestre el resultado (haya reparado algo o no), cierra la consola y prueba de nuevo a apagar el equipo desde el menú habitual. Si el problema estaba relacionado con corrupción de archivos, lo normal es que el comportamiento mejore notablemente.
Desactivar hibernación y ajustar opciones avanzadas de energía
La hibernación y algunas opciones avanzadas de energía pueden provocar comportamientos extraños cuando Windows 11 cambia de un estado de energía a otro. Si el equipo parece no saber si suspender, hibernar o apagar, desactivar temporalmente ciertas funciones puede ayudar a acotar el problema.
Si en algún momento quieres volver a habilitarla, bastaría con lanzar powercfg.exe /hibernate on. Mientras estés en fase de pruebas, dejarla desactivada reduce la complejidad de los estados de energía y suele simplificar el comportamiento del sistema al apagar.
Otra opción interesante es revisar la configuración avanzada de energía de tu plan actual. Desde Opciones de energía > Cambiar la configuración del plan > Cambiar la configuración avanzada, puedes ajustar parámetros como Permitir temporizadores de activación, que conviene desactivar si no deseas que nada despierte el equipo automáticamente.
En portátiles, también es recomendable revisar el comportamiento con y sin batería, ya que a veces el equipo actúa de forma distinta según esté enchufado o funcionando con batería. Ajustar ambos valores a comportamientos coherentes (por ejemplo, que el botón de encendido siempre apague) ayuda a evitar sorpresas.
Entrar en modo seguro y desactivar el reinicio automático
Cuando el sistema se reinicia constantemente al intentar apagarse, puede ser útil iniciar Windows en modo seguro y desactivar la opción de reinicio automático tras un fallo del sistema. De este modo, si algo peta, en lugar de reiniciarse en bucle, el sistema se queda parado mostrando el error.
Para acceder al modo seguro en Windows 11, lo más sencillo es mantener pulsada la tecla Mayús mientras haces clic en Reiniciar desde el menú de inicio. Tras reiniciar, entrarás en el menú de opciones avanzadas, donde podrás seleccionar Solucionar problemas > Opciones avanzadas > Configuración de inicio y luego activar el modo seguro.
Una vez en modo seguro, abre el cuadro de ejecución (Win + R), escribe sysdm.cpl y pulsa Intro. En la ventana de Propiedades del sistema, ve a la pestaña “Opciones avanzadas” y dentro de “Inicio y recuperación” pulsa en Configuración.
En ese cuadro, desmarca la casilla de “Reiniciar automáticamente” dentro de la sección de error del sistema. Aplica los cambios, acepta y reinicia el equipo de forma normal. A partir de ese momento, si el sistema se encuentra con un fallo crítico al apagar, debería mostrar una pantalla de error en lugar de reiniciarse de golpe.
Esto no arregla el problema por sí mismo, pero te permite ver qué está pasando realmente cuando el sistema no se apaga, y así recopilar más pistas (códigos de error, drivers implicados, etc.) para afinar la solución.
Revisar y resetear la BIOS/UEFI, así como actualizar drivers
Si después de todos los pasos a nivel de Windows sigues con el equipo rebelde, toca mirar a un nivel más bajo: BIOS/UEFI, firmware y drivers de hardware. Estos elementos controlan los estados de energía del sistema y una mala configuración o una versión antigua pueden causar demasiados quebraderos de cabeza.
Un primer paso es hacer un apagado forzado y, al volver a encender, entrar en la BIOS/UEFI con la tecla correspondiente (F2, Supr, F11, etc., según el fabricante). Una vez dentro, suele existir una opción para cargar los valores predeterminados o “Optimized Defaults”. Aplicar estos valores devuelve la configuración de bajo nivel a un estado estándar.
Es importante comprobar en la sección de arranque que el orden de dispositivos sea correcto y que el disco con Windows esté configurado como principal. Un orden extraño de arranque puede provocar comportamientos raros al apagar y reiniciar, especialmente en equipos que han cambiado de disco o han migrado de HDD a SSD.
Si tu placa base o tu portátil lo permiten, merece la pena actualizar la BIOS/UEFI a la última versión disponible. Los fabricantes como ASUS, Dell y otros proporcionan utilidades (EZ Flash, herramientas propias o actualizadores desde Windows) que facilitan el proceso. Una BIOS actualizada suele mejorar la compatibilidad con Windows 11 y corrige bugs de gestión de energía.
En paralelo, conviene revisar los drivers críticos del sistema: chipset, controladores de gestión de energía, controladores de la controladora de almacenamiento (SATA, NVMe), y drivers de la tarjeta gráfica. Actualizarlos desde la web oficial del fabricante (en lugar de usar versiones genéricas muy antiguas) puede corregir problemas de apagado y suspensión.
Apagado forzado, EC reset y restaurar el sistema como último recurso
Si el equipo se queda indefinidamente en la pantalla de “Apagando” y nada parece surtir efecto, a veces no queda otra que recurrir a un apagado forzado mantenido con el botón de encendido. No es lo ideal, pero tampoco es el fin del mundo si se hace de forma puntual y luego se toman medidas correctoras.
En portátiles y miniPCs de algunos fabricantes, existe la posibilidad de realizar un EC reset (reinicio del controlador embebido) o un reset de RTC/CMOS para devolver el hardware a un estado base. Este tipo de acciones sirve para resolver problemas de energía persistentes, ventiladores fuera de control o equipos que no terminan de apagarse.
En sobremesas tradicionales, el equivalente suele ser borrar la CMOS, ya sea puenteando los pines correspondientes en la placa base o retirando la pila unos minutos, siguiendo siempre las instrucciones del fabricante. Esto restablece la configuración de la BIOS a valores de fábrica.
Tras realizar este tipo de reseteos, una vez que el equipo arranca correctamente en Windows, es muy recomendable actualizar BIOS, Windows y drivers a sus últimas versiones, para minimizar la posibilidad de que el problema reaparezca por culpa de algún bug conocido.
Si, a pesar de todo, el fallo persiste y afecta gravemente al uso diario, queda la opción de realizar un restablecimiento del sistema desde las opciones de recuperación de Windows 11. Eso sí, antes de dar este paso, asegúrate de hacer copia de seguridad de tus datos y, si sospechas de un fallo físico de la placa base, plantéate también la revisión de hardware o incluso el cambio de placa.
En los casos más dramáticos, cuando ni siquiera tras reinstalar Windows el equipo es capaz de apagarse correctamente y ya se han probado otras fuentes de alimentación y componentes, es muy probable que exista un problema a nivel de hardware (placa base, controladores de energía) que requiera reparación o sustitución.
En definitiva, cuando un PC con Windows 11 se niega a apagarse como es debido, casi nunca es por un único motivo aislado. Entre funciones como el Inicio rápido, errores introducidos por actualizaciones, drivers caprichosos, dispositivos externos problemáticos, corrupción de archivos de sistema y configuraciones conflictivas de BIOS y energía, hay un amplio abanico de frentes que revisar. Ir avanzando de lo más simple a lo más técnico, empezando por comprobar opciones de energía, desconectar periféricos, desactivar inicio rápido, usar comandos de apagado, reparar archivos de sistema y actualizar BIOS y drivers, suele acabar dando con la tecla. Y aunque a veces toque convivir temporalmente con soluciones provisionales como el comando shutdown, con paciencia y un poco de método es muy raro que el problema de que Windows 11 no se apaga acabe siendo irresoluble.