- Cambiar a Google DNS en Windows 11 mejora estabilidad, privacidad básica y, en muchos casos, la rapidez al resolver nombres de dominio.
- Las direcciones principales de Google Public DNS son 8.8.8.8 y 8.8.4.4 para IPv4 y 2001:4860:4860::8888 / ::8844 para IPv6.
- Windows 11 permite activar DNS sobre HTTPS con Google DNS, cifrando las peticiones y dificultando que terceros puedan espiar tu navegación.
- Si algo va mal tras el cambio, basta con volver a la asignación automática de DNS por DHCP para recuperar la configuración original del proveedor.
Si usas Windows 11 y notas que la conexión va lenta, algunas webs no cargan bien o te preocupa tu privacidad al navegar por Internet, cambiar los DNS a los de Google puede ser una muy buena idea. Es un ajuste algo escondido en el sistema, pero una vez sabes dónde está, el proceso es bastante sencillo y lo puedes dejar configurado en un par de minutos.
Además de explicarte paso a paso cómo poner los DNS públicos de Google en Windows 11, vas a entender qué es exactamente un servidor DNS, qué ventajas tiene cambiarlo, qué riesgos puede tener si lo haces mal y cómo comprobar si todo está funcionando correctamente. También verás alternativas, cómo cifrar las peticiones DNS con DoH en Windows 11 y qué hacer si, después de tocar algo, te quedas sin Internet.
Qué es un DNS y por qué te interesa cambiarlo en Windows 11
Cuando escribes una dirección como www.google.com o cualquier otra web en el navegador, tu equipo no trabaja con ese texto, sino con direcciones numéricas llamadas IP. El DNS (Domain Name System) es el sistema que traduce los nombres fáciles de recordar en esas direcciones IP, algo así como la agenda de contactos de Internet.
Sin DNS tendrías que memorizar números largos para cada página, lo cual sería un caos. En Windows 11, salvo que lo cambies, tu PC usa por defecto los servidores DNS de tu operador de Internet. Cada vez que visitas una web, tu equipo le pregunta a esos servidores: “¿dónde está esta página?” y ellos responden con la IP correspondiente.
El problema es que, si no tocas nada, todas esas consultas se suelen enviar en texto plano y sin cifrar. Eso implica que tu proveedor de Internet puede ver y registrar las webs que visitas, y que cualquier sistema por el que pase tu tráfico (por ejemplo, redes Wi-Fi públicas inseguras) podría llegar a espiar esas peticiones.
Además, algunos operadores aplican bloqueos a determinadas páginas o filtran contenido a través de sus DNS. Cambiar el DNS te permite ganar algo de privacidad, evitar ciertos bloqueos y, en muchos casos, incluso mejorar la velocidad de resolución de nombres, lo que se traduce en que las páginas empiezan a cargar más rápido.
Servicios como los DNS públicos de Google, Cloudflare, OpenDNS o Quad9 ofrecen rendimiento muy estable y suelen actualizar sus registros con más rapidez que muchos DNS de operadoras, que a veces almacenan datos en caché más de la cuenta y provocan que cambios en webs tarden en verse. De ahí que mucha gente opte por usar Google Public DNS (8.8.8.8 y 8.8.4.4) en lugar de los de su ISP.
Direcciones de Google Public DNS (IPv4 e IPv6)
Antes de tocar nada en Windows 11 conviene que tengas a mano las IP de los DNS públicos de Google y sepas cómo verlos, tanto para IPv4 como para IPv6. Son siempre las mismas y son gratuitas.
Las direcciones Google Public DNS para IPv4 son las siguientes:
- 8.8.8.8
- 8.8.4.4
Las direcciones Google Public DNS para IPv6 son estas:
- 2001:4860:4860::8888
- 2001:4860:4860::8844
En algunos routers o dispositivos antiguos no se admite la sintaxis abreviada con :: en las direcciones IPv6. En esos casos tendrás que escribir los ocho bloques completos sin abreviar, por ejemplo:
- 2001:4860:4860:0:0:0:0:8888
- 2001:4860:4860:0:0:0:0:8844
Recuerda que puedes usar cualquiera de estas IP como servidor DNS preferido o alternativo, pero es importante que configures al menos dos direcciones diferentes para tener más fiabilidad. No pongas la misma IP como principal y secundaria porque perderías la redundancia.
Ventajas y riesgos de cambiar a Google DNS en Windows 11
La principal razón para cambiar a Google DNS desde Windows 11 es ganar algo de privacidad y estabilidad. Al dejar de usar el DNS de tu operador, este ya no gestiona directamente todas tus peticiones de nombres de dominio, lo que reduce su capacidad de perfilar tu navegación y aplicar bloqueos sobre determinadas webs.
Otra ventaja es que servicios como el DNS público de Google ofrecen una infraestructura muy robusta y rápida. Muchas veces se nota en que las webs comienzan a cargar un pelín antes, o en que ciertos problemas de resolución que aparecen con DNS de tu ISP desaparecen al cambiar. También te libras de errores cuando algunos operadores no actualizan bien los registros DNS.
Dependiendo del proveedor DNS alternativo que elijas, puedes tener opciones extra, como filtros de contenido, controles parentales o reglas de privacidad adicionales. Google DNS se centra sobre todo en rendimiento y fiabilidad, mientras que otros como OpenDNS o Quad9 pueden filtrar malware o páginas maliciosas.
El principal riesgo al cambiar el DNS es que, si escribes una IP incorrecta o el servicio DNS elegido tiene un problema puntual, puedes quedarte sin acceso a Internet por nombre de dominio. Eso no significa que la conexión física falle, pero las webs no se resolverán. Por suerte, volver atrás es tan sencillo como reactivar la obtención automática de DNS o recuperar las direcciones antiguas que tuvieras apuntadas.
En algunos casos muy concretos, cambiar el DNS puede incluso hacer que ciertos servicios del sistema (como Windows Update o Microsoft Store) vayan más lentos si tu red o tu proveedor esperan usar sus propios servidores. Hay casos documentados donde una actualización de Microsoft provocó que con Google DNS las descargas de actualizaciones fueran muy lentas, y el problema se arregló al volver a usar los DNS del proveedor vía DHCP.
Pasos para cambiar los DNS a Google en Windows 11 desde Configuración
En Windows 11 tienes dos formas principales de cambiar los DNS: desde la aplicación de Configuración moderna o usando el clásico Panel de control. Empezamos por la ruta más habitual, la de Configuración, que es la que Microsoft prioriza en esta versión del sistema.
Lo primero es abrir la app de Configuración. Puedes hacerlo pulsando Win + I en el teclado o buscando “Configuración” en el cuadro de búsqueda del menú Inicio. Una vez dentro, en la columna de la izquierda entra en el apartado “Red e Internet”.
Dentro de “Red e Internet” verás tu conexión activa, que puede ser Wi-Fi si usas red inalámbrica o Ethernet si estás conectado por cable al router. Haz clic sobre la opción que corresponda a tu conexión actual para entrar en sus propiedades de red.
En la pantalla de propiedades de la conexión baja hasta encontrar la sección llamada “Asignación de servidor DNS”. Por defecto suele aparecer como “Automático (DHCP)”, lo que significa que el router o el proveedor te están dando sus DNS. Haz clic en el botón “Editar” que aparece al lado.
Se abrirá una pequeña ventana de edición. En el desplegable de la parte superior cambia el modo de “Automático” a “Manual”. Al hacerlo, verás que aparecen interruptores para IPv4 e IPv6. Activa al menos IPv4 (y también IPv6 si tu red lo soporta) moviendo el conmutador correspondiente a “Activado”.
En el campo “DNS preferido” escribe la IP del DNS principal de Google para IPv4, que es 8.8.8.8. En el campo “DNS alternativo” introduce la IP secundaria, 8.8.4.4. Si quieres usar también Google en IPv6, en la sección correspondiente introduce como DNS preferido 2001:4860:4860::8888 y como alternativo 2001:4860:4860::8844.
En Windows 11, junto a cada dirección puedes configurar DNS sobre HTTPS (DoH). En el desplegable “DNS sobre HTTPS” selecciona “Activado (plantilla automática)” tanto para el DNS preferido como para el alternativo. De este modo, Windows cifrará las consultas DNS que haga hacia esos servidores de Google.
Cuando hayas rellenado todos los campos, pulsa en “Guardar”. A partir de ese momento, tu equipo empezará a usar los DNS de Google para resolver las direcciones de las webs a las que accedas desde Windows 11.
Cambiar los DNS de Windows 11 usando el Panel de control clásico
Aunque Microsoft esconde cada vez más el Panel de control, todavía es una forma muy útil de tocar la configuración avanzada de red y TCP/IP. El método es muy parecido al que se ha usado durante años en Windows 10 y versiones anteriores.
Para empezar, abre el menú Inicio y escribe “Panel de control”. Haz clic en la aplicación clásica de Panel de control y, una vez dentro, ve a la categoría “Redes e Internet” y luego entra en “Centro de redes y recursos compartidos”.
En la parte izquierda de la ventana del Centro de redes encontrarás la opción “Cambiar configuración del adaptador”. Haz clic ahí y se abrirá una ventana con tus adaptadores de red: por ejemplo “Ethernet” para la conexión por cable o “Wi-Fi” para la inalámbrica.
Localiza el adaptador que estés usando en ese momento, haz clic derecho sobre él y selecciona la opción “Propiedades”. Si Windows te pide contraseña de administrador o confirmación, acéptala para poder continuar.
Se abrirá una lista de elementos que usa esa conexión. Busca la línea “Protocolo de Internet versión 4 (TCP/IPv4)”, haz clic para seleccionarla sin desmarcar la casilla y luego pulsa en el botón “Propiedades”. Si también quieres configurar IPv6, harás lo mismo después con “Protocolo de Internet versión 6 (TCP/IPv6)”.
En la ventana de propiedades de IPv4 verás dos bloques: uno para la dirección IP y otro para los servidores DNS. Si no quieres tocar tu IP, deja marcada la opción “Obtener una dirección IP automáticamente” y céntrate en la parte de abajo. Marca la casilla “Usar las siguientes direcciones de servidor DNS”.
Ahora en “Servidor DNS preferido” escribe 8.8.8.8 y en “Servidor DNS alternativo” pon 8.8.4.4. Si ya aparecían unos números, anótalos antes en un papel por si más adelante quieres volver a la configuración anterior. Cuando acabes, pulsa “Aceptar”.
Si quieres configurar también IPv6 con Google DNS, repite el proceso seleccionando “Protocolo de Internet versión 6 (TCP/IPv6)”, entra en sus propiedades, elige “Usar las siguientes direcciones de servidor DNS” e introduce como preferido 2001:4860:4860::8888 y como alternativo 2001:4860:4860::8844. Termina haciendo clic en “Aceptar” hasta cerrar todas las ventanas.
Cómo cifrar las peticiones DNS con DNS sobre HTTPS en Windows 11
Además de cambiar a DNS de Google, Windows 11 permite reforzar la privacidad cifrando las consultas mediante DNS sobre HTTPS (DoH). En lugar de enviar las peticiones en texto plano, las “envuelve” dentro de tráfico HTTPS, mucho más difícil de espiar o manipular.
Cuando activas DoH para los DNS de Google en Windows 11, lo que haces es lograr que tu equipo hable con los servidores 8.8.8.8 y 8.8.4.4 usando un canal seguro cifrado. De esta forma, tu proveedor o un atacante en la misma red no pueden ver tan fácilmente qué dominios resuelves, aunque sigan pudiendo inspeccionar otras partes de tu tráfico si no usas HTTPS en las webs.
El proceso para activar el cifrado DNS es el que ya hemos visto en la sección de Configuración moderna: en las propiedades de tu conexión, al editar la “Asignación de servidor DNS” en modo Manual, introduces los DNS de Google y, en cada uno, seleccionas en el desplegable de “DNS sobre HTTPS” la opción “Activado (plantilla automática)”.
No todas las redes ni todos los proveedores soportan la misma forma de DNS cifrado. En el caso de Google, la opción que se utiliza en Windows 11 es DNS over HTTPS, mientras que en otros sistemas o dispositivos puedes encontrar también DNS over TLS (DoT), que es otro modo de cifrado a través del puerto 853. En Windows “puro” el soporte nativo es básicamente para DoH.
Debes tener en cuenta que, aunque el impacto en el rendimiento suele ser mínimo, en algunas conexiones muy justas podría notarse un pelín más de latencia al hacer la primera resolución DNS. Aun así, con servicios rápidos como Google o Cloudflare, en la mayoría de situaciones el usuario no aprecia diferencia de velocidad e incluso puede notar una navegación más fluida.
Para quienes quieran llevar la privacidad un paso más allá, otra posibilidad es usar DNS cifrado a través de un proxy o resolver local que soporte DNS-over-TLS y reenviar por ahí todas las peticiones. Sin embargo, ese tipo de montaje ya implica una configuración avanzada que no suele ser necesaria para la mayoría de usuarios domésticos.
Cómo comprobar que Google DNS y el cifrado están funcionando
Una vez que modificas los DNS en Windows 11, conviene verificar que todo ha quedado bien. El método más directo es probar a acceder a varias webs y ver si se cargan sin errores ni mensajes de tiempo de espera. Aun así, hay herramientas dentro del sistema que dan más información.
Si has activado DNS sobre HTTPS en la pantalla de configuración de red, puedes volver a esa misma sección más adelante. Junto a las direcciones de DNS que has configurado, Windows 11 muestra una etiqueta indicando si están “Encriptado” (o similar). Esa es una confirmación visual rápida de que el sistema está utilizando DoH.
Otra forma más técnica de comprobar la configuración es usar PowerShell. Abre el menú Inicio, busca “PowerShell”, ejecútalo y escribe el siguiente comando:
Get-DnsClientDohServerAddress
La salida del comando debería mostrar los servidores DoH que tienes configurados, junto con el estado de cada uno. Si ves las direcciones de Google y están marcadas como habilitadas, es señal de que el DNS cifrado está activo y funcionando correctamente en tu sistema.
También puedes hacer pruebas más clásicas desde una terminal o Símbolo del sistema. Por ejemplo, si escribes ping www.softzone.es o cualquier otro dominio y obtienes respuesta, significa que el DNS está resolviendo bien los nombres (siempre que la web exista y responda).
En caso de que el ping a un dominio falle, pero un ping directo a una IP como 8.8.8.8 devuelva respuesta, eso indica que tienes conectividad a Internet pero hay un problema con la resolución DNS. En ese escenario, lo primero es revisar que has escrito correctamente las IP de los DNS de Google o, si hace falta, volver de forma temporal a la configuración original de tu proveedor.
Qué hacer si después de cambiar el DNS te quedas sin Internet
Aunque lo normal es que al poner los DNS de Google todo funcione sin dramas, puede darse la situación de que de repente las páginas web no carguen o salgan errores. No te alarmes, porque lo más probable es que sea un fallo de configuración muy fácil de revertir.
Lo primero que puedes hacer es abrir una consola (Terminal de Windows, PowerShell o Símbolo del sistema) y probar un ping a un dominio, por ejemplo: ping www.softzone.es. Si ese ping responde, el DNS que estés usando está funcionando y el problema estará en otra parte (la propia web, tu navegador, el firewall, etc.).
Si el ping al dominio falla, prueba a hacer ping a una IP concreta, por ejemplo 8.8.8.8 (DNS de Google) o 1.1.1.1 (Cloudflare). Si esos pings responden, significa que tu conexión a Internet está bien, pero las peticiones de nombres de dominio no se están resolviendo correctamente.
En esa situación, lo más rápido y seguro es volver a la configuración anterior. Vete a la app de Configuración de Windows 11, entra de nuevo en “Red e Internet”, selecciona tu conexión activa (Wi-Fi o Ethernet), baja hasta la sección de DNS y pulsa en “Editar”.
En la ventana que se abre, cambia el modo de “Manual” a “Automático (DHCP)”. Eso le dice al sistema que deje de usar los DNS que has puesto a mano y vuelva a coger los que le pase el router o el proveedor de Internet. Guarda los cambios y, en cuanto la conexión se renueve, deberías recuperar el funcionamiento normal.
Si anteriormente tenías configurados unos DNS específicos (por ejemplo, los de tu empresa o de otro servicio), y los habías anotado en un papel como se recomienda, simplemente vuelve a introducir esas direcciones IP antiguas en lugar de las de Google. Es una buena costumbre apuntar siempre los valores originales antes de empezar a toquetear nada.
Cuando, incluso tras revertir los cambios, sigues sin navegar, entonces el problema probablemente no tiene que ver con los DNS de Google en sí, sino con la red en general. En ese caso lo recomendable es reiniciar router y PC y, si persiste, contactar con tu proveedor o con el administrador de red para que revisen la conexión.
Otros sistemas y dispositivos donde puedes usar Google DNS
Aunque aquí nos centramos en Windows 11, los DNS de Google se pueden usar en prácticamente cualquier sistema operativo o dispositivo con acceso a Internet. El procedimiento para cambiarlos varía según el entorno, pero la lógica es siempre la misma: localizar la sección de red, buscar la parte de DNS y sustituir las direcciones automáticas por 8.8.8.8 y 8.8.4.4 (y sus equivalentes IPv6 si quieres).
En Windows 10, por ejemplo, el cambio se realiza de forma muy parecida a través del Panel de control y las propiedades de “Internet Protocol Version 4 (TCP/IPv4)”. En macOS se hace desde Preferencias del sistema > Red, entrando en la conexión activa, pestaña DNS y añadiendo las IP de Google al principio de la lista.
En GNU/Linux, muchas distribuciones modernas usan NetworkManager para gestionar la red, así que puedes ir a “Conexiones de red”, editar la que corresponda, y en la sección de IPv4 o IPv6 introducir las direcciones de Google en el campo “Servidores DNS”. Si tu sistema edita directamente el archivo /etc/resolv.conf, puedes poner ahí líneas como “nameserver 8.8.8.8” y “nameserver 8.8.4.4”, aunque es frecuente que el cliente DHCP vuelva a sobrescribir esos valores si no se configura también.
En ChromeOS, los DNS se ajustan desde la configuración de red de cada conexión Wi-Fi o Ethernet, con opciones específicas para seleccionar “servidores de nombres de Google” o introducir direcciones personalizadas. Y en routers domésticos, si no están capados por el proveedor, suele haber un apartado LAN o Internet donde puedes escribir directamente 8.8.8.8 y 8.8.4.4 como servidores DNS para toda la red.
En móviles Android, a partir de Android 9 existe la opción de “DNS privado” donde puedes indicar “dns.google” como nombre de host para usar DNS-over-TLS. En versiones anteriores y en iOS, lo más habitual es cambiar el DNS a nivel de cada red Wi-Fi desde los ajustes avanzados, aunque para aplicarlo también a datos móviles suele hacer falta recurrir a soluciones tipo VPN.
En la práctica, si quieres que todos los dispositivos de tu casa usen los DNS de Google sin tener que configurar cada uno, lo ideal es cambiarlos directamente en el router principal de la red, siempre que el equipo del operador te lo permita. De lo contrario, tendrás que ir tocando equipo por equipo.
Tras revisar todo lo anterior, queda claro que configurar Google DNS en Windows 11 es una tarea asequible para cualquiera que se anime a bucear un poco en la configuración de red: ganas en estabilidad, puedes mejorar la velocidad de resolución de nombres, tienes opciones de cifrado con DNS sobre HTTPS y, si en algún momento algo falla, siempre puedes volver a los valores automáticos del proveedor con un par de clics, de modo que merece la pena dedicarle unos minutos a dejar estos ajustes bien finos.