Flyoobe en Windows 11: guía completa para instalar y optimizar el sistema

Última actualización: 12 de febrero de 2026
Autor: Isaac
  • Flyoobe permite instalar Windows 11 en PCs sin TPM 2.0, Secure Boot o CPU soportada usando métodos basados en el instalador de Windows Server.
  • La herramienta automatiza la instalación y personaliza el OOBE: cuentas locales, red, idioma, temas, navegador, apps y drivers adicionales.
  • Ofrece funciones de limpieza y optimización, eliminando bloatware, desactivando IA y telemetría e instalando software útil de forma desatendida.
  • Es gratuita y de código abierto, pero sin soporte oficial de Microsoft y con posibles riesgos de estabilidad o bloqueo de futuras actualizaciones.

Flyoobe en Windows 11

Si sigues con Windows 10 y tu PC no cumple los requisitos para dar el salto a Windows 11, probablemente estés dándole vueltas a qué hacer ahora que el soporte se ha terminado (o está a punto de hacerlo según el país). En este contexto aparece Flyoobe, una pequeña gran herramienta que se ha ganado un hueco entre quienes quieren actualizar sin cambiar de ordenador y, de paso, dejar el sistema limpio de morralla y telemetría.

Flyoobe es la evolución natural de Flyby11 y se ha convertido en una especie de navaja suiza para instalar y personalizar Windows 11 en equipos antiguos, sin TPM 2.0, sin Secure Boot o con procesadores que Microsoft no considera «aptos». Además, va mucho más allá de simplemente saltarse requisitos: permite configurar la instalación prácticamente al milímetro y automatizarla para que tú apenas tengas que intervenir.

Qué es Flyoobe y en qué se diferencia de Flyby11

Herramienta Flyoobe

Flyoobe es un programa gratuito y de código abierto disponible en GitHub, creado por el desarrollador Builtbybel y mantenido junto a una comunidad de colaboradores. Nació como una extensión de Flyby11, un script pensado para quitar las barreras de instalación de Windows 11, pero con el tiempo ha crecido hasta convertirse en un completo kit para gestionar la instalación y el OOBE (Out-of-Box Experience) del sistema operativo.

Mientras que Flyby11 se centraba casi exclusivamente en parchear el instalador para evitar los controles de hardware (TPM 2.0, arranque seguro, CPU soportada, etc.), Flyoobe da un paso más y ofrece un entorno gráfico ligero desde el que puedes decidir cómo quieres que sea tu Windows 11 nada más arrancar por primera vez: qué cuenta usar, qué apps se instalan, qué bloatware desaparece, cómo se ve el escritorio o qué navegador quedará por defecto.

Un detalle importante es que Flyoobe no «piratea» Windows ni distribuye ISOs modificadas. La herramienta trabaja sobre imágenes oficiales de Microsoft, descargadas desde sus propios servidores o a través de utilidades como Media Creation Tool o Fido. Lo que hace es controlar la forma en la que se ejecuta el instalador y cómo se configuran los parámetros internos del sistema.

En términos prácticos, Flyoobe funciona como envoltorio amigable para métodos que Microsoft conoce y documenta, especialmente el uso de la variante de instalación de Windows Server, que es la clave para saltarse la mayor parte de los chequeos de compatibilidad sin modificar el núcleo del sistema operativo que acabas instalando.

Cómo consigue Flyoobe saltarse los requisitos de Windows 11

Uno de los motivos por los que Flyoobe se ha popularizado es porque ataca de lleno el problema que Microsoft ha generado con los requisitos de hardware de Windows 11. Desde TPM 2.0 hasta el arranque seguro, pasando por CPUs relativamente recientes que se han quedado fuera, hay millones de PCs que podrían mover Windows 11 sin problemas pero que el asistente oficial bloquea.

Flyoobe se basa en un truco relativamente elegante: usa la variante de instalación de Windows Server. Esta ruta de instalación omite varias de las comprobaciones que sí se hacen en el instalador estándar de Windows 11 para consumo. De este modo, se esquivan de golpe filtros como:

  • Control de TPM 2.0 (el sistema deja de exigir el chip de seguridad).
  • Verificación de arranque seguro (Secure Boot), uno de los grandes escollos en placas antiguas.
  • Comprobación de CPU soportada, algo que deja fuera a muchas generaciones de procesadores perfectamente válidos.
  • Requisito mínimo de memoria RAM y otras restricciones típicas del setup moderno de Windows 11.

Aunque la instalación se lanza usando esta ruta de Windows Server, el resultado final es un Windows 11 normal y corriente, con sus ediciones habituales (Home, Pro, Education, Enterprise, etc.). No vas a terminar con un Windows Server camuflado, sino con el mismo sistema que tendrías si el PC fuera oficialmente compatible.

El programa se encarga también de automatizar la descarga y el montaje de la ISO mediante scripts como Fido o herramientas oficiales de Microsoft, de forma que el usuario no tiene que pelearse con comandos ni parámetros complicados. Para la mayoría, el proceso es básicamente: abrir Flyoobe, elegir la opción adecuada, seguir unas pocas instrucciones y dejar que el asistente haga el resto.

Conviene tener presente que, aunque esta forma de instalación está muy extendida y suele funcionar bien, Microsoft mantiene su postura oficial: no garantiza actualizaciones ni soporte en dispositivos no compatibles. A día de hoy la mayoría de equipos instalados así siguen recibiendo parches mensuales de seguridad, pero en cualquier momento podrían bloquearse algunas rutas de actualización o exigir nuevas características de hardware.

Qué ofrece Flyoobe además del bypass de requisitos

Una vez resuelto el tema de instalar Windows 11 en PCs no soportados, Flyoobe brilla de verdad en la parte de personalización y automatización. La aplicación se ha transformado en un «todo en uno» pensado tanto para actualizaciones desde Windows 10 como para instalaciones limpias con medios de arranque.

En primer lugar, Flyoobe permite elegir si quieres actualizar desde Windows 10 manteniendo datos y programas o si prefieres una instalación desde cero, ya sea en el disco actual o creando un USB de instalación con herramientas como Rufus o Ventoy. Esta flexibilidad es ideal para quienes quieren probar primero una actualización directa y, si algo no convence, pasar más tarde a una instalación limpia.

La interfaz, muy ligera y portátil (el ejecutable ocupa apenas unos cientos de KB y no necesita instalación), está pensada en forma de asistente paso a paso. Cada pantalla se centra en una parte concreta del proceso: desde cargar la ISO, seleccionar edición y idioma, hasta definir usuarios, red, aplicaciones, ajustes visuales o pequeños retoques de rendimiento.

Una de las incorporaciones recientes más interesantes es spot.exe, un pequeño asistente dentro de Flyoobe que actúa como centro de ayuda y acceso rápido a las secciones importantes tanto del sistema como de la propia herramienta. Para usuarios menos experimentados, este mini-hub sirve de guía para no perderse entre opciones.

Además, versiones recientes han mejorado bastante la experiencia OOBE de Windows 11, eliminando pantallas y limitaciones habituales de la primera configuración. Gracias a esto, puedes definir el navegador predeterminado desde el minuto uno, escoger un navegador de terceros si lo deseas, desactivar la obligación de iniciar sesión con cuenta de Microsoft y crear en su lugar una cuenta local sin rodeos.

Instalación y primeros pasos con Flyoobe en Windows 11

Para empezar, lo lógico es acudir siempre a la página oficial del proyecto en GitHub, evitando webs de terceros que puedan distribuir versiones alteradas o desactualizadas. En la sección de «Releases» encontrarás la última versión estable de Flyoobe, que suele aparecer en la parte superior de la lista.

Al descargar el archivo (normalmente un FlyoobeApp.zip), basta con crear una carpeta en tu disco, copiar el ZIP dentro y extraerlo. No hay un instalador clásico; simplemente tendrás que ejecutar el archivo flyo.exe como administrador. Si Windows SmartScreen muestra el aviso de «Windows protegió su PC», puedes pulsar en «Más información» y luego en «Ejecutar de todas formas», siempre y cuando tengas claro que estás usando la versión original de GitHub.

Al abrir la herramienta, se te presentarán varias posibilidades. Una de las más habituales es usar la opción de descargar la ISO oficial de Windows 11 desde la propia aplicación, bien mediante la herramienta de creación de medios, bien con Fido. Si ya tienes la ISO bajada, puedes arrastrarla directamente a la ventana de Flyoobe o seleccionarla manualmente desde el explorador.

En este punto puedes decidir si quieres actualizar el sistema existente (por ejemplo, desde Windows 10) o generar un medio de instalación para hacer una instalación limpia. Flyoobe incluye compatibilidad con algunos de los mejores «quemadores» de USB, como Rufus o Ventoy, lo que resulta especialmente útil si sueles manejar varias ISOs o quieres tener un pendrive multiboot.

Otra opción interesante que aparece en esta fase es la relativa a ESU (Extended Security Updates) para Windows 10. Flyoobe incluye soporte para la inscripción en estas actualizaciones de seguridad extendidas, pensadas para quienes todavía quieran aguantar con Windows 10 un tiempo extra, siempre dentro de las posibilidades que Microsoft ha abierto en programas específicos y, en el caso de la Unión Europea, condicionados por normativas como la DMA.

Configurar una instalación desatendida con Flyoobe

Donde Flyoobe se separa de otras herramientas es en su capacidad para crear una instalación desatendida y totalmente personalizada de Windows 11. Esto significa que puedes dejar prácticamente todo preconfigurado para que el sistema se instale solo, sin que tengas que estar pendiente de las preguntas típicas del asistente de Microsoft.

Tras cargar la ISO, el asistente te pedirá que definas el nombre de usuario principal, el nombre del equipo y el idioma de la instalación. Son ajustes básicos, pero marcan la base del perfil que se creará en el primer arranque. Desde aquí también puedes ajustar detalles como la región y el formato de teclado para que todo cuadre con tu forma de trabajar.

Flyoobe permite además elegir el tipo de cuenta que se va a crear. En lugar de obligarte a iniciar sesión con una cuenta de Microsoft (algo que Windows 11 intenta forzar cada vez más), la herramienta ofrece la posibilidad de configurar directamente una cuenta local, con su nombre y contraseña, sin necesidad de estar conectado a Internet ni de pasar por los pasos de vinculación en la nube.

Sobre la conexión de red, puedes indicar desde el propio asistente si la instalación se hará pensando en una conexión inalámbrica o por cable, o incluso omitir parte de estas comprobaciones cuando no tienes acceso a Internet durante la instalación. Flyoobe puede saltarse verificaciones de región y red, de forma que el OOBE se complete aunque no haya conectividad en ese momento.

En cuanto a la seguridad, el asistente te pedirá también los datos de la cuenta de administrador de Windows 11: nombre y contraseña. Es un aspecto clave porque define quién tendrá el control completo del equipo desde el primer inicio de sesión. Este paso es especialmente útil en entornos de trabajo o para administradores que van a desplegar la misma configuración en varios equipos.

Una vez definidos estos parámetros, la instalación puede continuar prácticamente sola. Al terminar, te encontrarás con un sistema que ya arranca con tu usuario, idioma, red y configuración básica aplicados, evitando tener que lidiar con los interminables pasos de bienvenida del Windows 11 estándar.

Personalización de interfaz, bloatware y apps con Flyoobe

Otro de los puntos fuertes de Flyoobe es su capacidad para dejar Windows 11 mucho más ligero y adaptado a tus gustos desde el primer arranque. Para ello dispone de varias secciones enfocadas a la personalización de interfaz, eliminación de bloatware y gestión de aplicaciones adicionales.

En el apartado de apariencia, puedes escoger de antemano el tema (claro u oscuro), el modo visual del sistema y el fondo de escritorio que se aplicará cuando todo termine. Es una forma sencilla de que tu instalación nueva no tenga el típico aspecto genérico, sino que sea reconocible y cómoda desde el minuto uno.

Si hay algo que levanta ampollas en Windows 11 es la presencia de funcionalidades relacionadas con la inteligencia artificial integrada, como Copilot o algunas experiencias conectadas que no todo el mundo quiere usar. Flyoobe incluye un apartado específico centrado en IA, desde el que puedes marcar los componentes que no quieres mantener activos y ejecutar un proceso de limpieza que se apoya en PowerShell para desactivar y desinstalar todo lo innecesario.

A nivel de aplicaciones, la herramienta permite tanto eliminar gran parte del bloatware que viene preinstalado (OneDrive si no lo usas, apps promocionales, utilidades que jamás abres, etc.) como instalar automáticamente programas que sí consideres imprescindibles. Entre las opciones habituales se encuentran nombres como VLC, 7-Zip, Audacity, GIMP, Telegram, Bitwarden, Zoom y otros muchos.

Esta combinación de desinstalar lo que sobra e instalar lo que realmente usas hace que, cuando termines el proceso, te encuentres con un entorno listo para trabajar o jugar, sin tener que perder tiempo en limpiar Windows ni en descargar uno a uno todos tus programas básicos.

Por si fuera poco, Flyoobe dispone de varias secciones orientadas a la optimización de la experiencia: desde ajustes rápidos que modifican ciertas decisiones por defecto de Microsoft (telemetría, sugerencias, notificaciones molestas) hasta perfiles pensados para gaming, trabajo o seguridad, de manera que puedas adaptar de golpe el sistema al uso principal que le das al PC.

Ventajas e inconvenientes de usar Flyoobe

Como cualquier herramienta potente, Flyoobe tiene sus luces y sus sombras. En el lado positivo, una de las mayores ventajas es su alto nivel de automatización. Es posible dejar definidos casi todos los aspectos de la instalación, desde la edición de Windows hasta las aplicaciones instaladas y los drivers adicionales, de forma que el proceso sea casi completamente desatendido.

La interfaz está bastante bien organizada y cada fase del asistente se encuentra claramente separada en pestañas o pasos, lo que facilita seguir la secuencia incluso si no eres un experto. Esto contrasta con otras soluciones más técnicas donde es necesario andar tocando el registro, archivos de respuesta XML o políticas de grupo sin ninguna guía visual.

Otra ventaja relevante es la compatibilidad con todas las ediciones principales de Windows 11 (Home, Pro, Education, Enterprise e incluso compilaciones recientes como 25H2), siempre que partas de ISOs originales de Microsoft. Además, Flyoobe permite integrar controladores y paquetes extra, así como scripts personalizados, para que se apliquen justo después de la instalación.

En el lado menos amable, la documentación oficial es bastante escasa y algo desordenada. Muchos trucos o combinaciones de opciones solo se descubren probando o revisando hilos en foros especializados y en GitHub, lo que puede echar para atrás a usuarios con menos paciencia.

También hay que señalar que Flyoobe no realiza una verificación formal de compatibilidad hardware. Es decir, asume que quieres saltarte los requisitos, pero no te avisa si tu equipo se queda peligrosamente corto de recursos. Si intentas instalar Windows 11 en un PC extremadamente limitado, los problemas de rendimiento o estabilidad pueden aparecer más tarde.

La curva de aprendizaje inicial, aunque menor que en herramientas puramente técnicas, no es trivial. Entender del todo el flujo de instalación desatendida, las dependencias entre ciertos ajustes y la lógica de algunas secciones puede llevar un tiempo si vienes de utilizar solo el instalador oficial de Windows.

Por último, Flyoobe trabaja exclusivamente con imágenes ISO limpias y sin modificar. No es compatible con ISOs alteradas o versiones «lite» de terceros, algo que para muchos será una ventaja (menos riesgo) pero que puede decepcionar a quien pretendiera encadenar varias capas de personalización ajenas.

Problemas frecuentes y cómo reducir riesgos

Aunque Flyoobe suele comportarse muy bien, no está exento de errores recurrentes durante el uso. Conocerlos de antemano ayuda a prevenirlos o, al menos, a reaccionar sin pánico si aparecen en mitad del proceso de instalación.

Uno de los fallos que más se repite es el mensaje «iso mounting returned no drive letter». Suele ocurrir cuando la herramienta no consigue asignar una letra de unidad virtual a la imagen ISO de Windows 11, lo que impide continuar con el asistente. Normalmente tiene que ver con permisos, conflictos con otros programas de montaje o problemas en el propio sistema de archivos.

También son relativamente habituales los errores de instalación con códigos como 0xC1900101-0x3000D (SAFE_OS), especialmente en equipos con hardware muy antiguo o configuraciones poco comunes. Este tipo de fallos acostumbra a aparecer durante las operaciones de arranque en pleno proceso de actualización y suele indicar algún conflicto con drivers o dispositivos conectados.

Otro foco de problemas se encuentra en la descarga e integración automática de ISOs mediante Fido o Media Creation Tool. Cortes de conexión, rutas de descarga mal elegidas, permisos insuficientes en las carpetas o daños en el archivo durante la transferencia pueden desembocar en que Flyoobe no reconozca o no pueda manejar la ISO generada.

Para minimizar riesgos, es muy recomendable seguir una serie de pasos previos básicos: crear un punto de restauración en Windows, hacer copia de seguridad de tus datos importantes, descargar siempre la última versión de Flyoobe desde GitHub y asegurarte de que el sistema actual está actualizado con los últimos parches críticos.

Además, conviene recordar que Microsoft no ofrece soporte para instalaciones realizadas en equipos no compatibles mediante este tipo de métodos. Existe la posibilidad de que se produzcan inestabilidades, pérdida de datos o fallos de actualización a futuro, por lo que es importante asumir el uso de Flyoobe como una solución avanzada, apta para usuarios que entienden y aceptan ese margen de riesgo.

Flyoobe frente a NTLite y Ventoy

En el mundo de las personalizaciones de Windows, Flyoobe no está solo. Existen otras herramientas muy conocidas, como NTLite y Ventoy, que cubren parte del mismo terreno, aunque con enfoques bastante diferentes. Compararlas ayuda a entender mejor en qué destaca cada una.

NTLite es, probablemente, la referencia clásica cuando se trata de crear ISOs de Windows profundamente personalizadas. Permite integrar drivers, añadir o eliminar módulos del sistema, modificar el registro, definir políticas y muchísimos parámetros avanzados que se aplicarán por igual en todas las instalaciones creadas con esa imagen.

Sin embargo, NTLite es una herramienta orientada a usuarios avanzados y administradores, con una interfaz cargada de opciones, perfiles y secciones. Aunque su potencia es enorme, requiere mucho más tiempo y conocimientos técnicos que Flyoobe. Además, parte de sus funciones más potentes están ligadas a licencias de pago, lo que puede ser un freno para quien busque una solución completamente gratuita.

Ventoy, por su parte, juega en otra liga. Su gran virtud es permitir crear pendrives multiboot donde simplemente copias varias ISOs y eliges cuál arrancar al inicio. Es fantástico para técnicos o usuarios que manejan muchas imágenes distintas (varios Windows, distribuciones Linux, herramientas de rescate, etc.), pero no se centra en personalizar ni automatizar el OOBE de Windows.

Flyoobe se posiciona justo en medio: automatiza todo el flujo de instalación, simplifica el bypass de requisitos, ofrece una interfaz más amigable que la mayoría de alternativas técnicas y, además, añade extras como eliminación de bloatware, instalación de software útil y desactivación de telemetría o IA. No llega al nivel quirúrgico de NTLite, ni pretende sustituir a Ventoy como gestor de ISOs múltiple, pero como solución integral para «instalar, saltar requisitos y dejar todo fino» está muy equilibrada.

Compatibilidad, actualizaciones y límites técnicos

Flyoobe y su precursor Flyby11 se apoyan siempre en métodos actualmente funcionales para esquivar las restricciones de Windows 11, incluidas las de compilaciones recientes como 24H2. Sin embargo, hay límites técnicos que no se pueden traspasar, por ejemplo el requisito de la instrucción POPCNT en ciertas CPUs muy antiguas.

Versiones recientes de la herramienta han incorporado un comprobador de compatibilidad que avisa cuando el procesador carece de características mínimas imprescindibles para arrancar Windows 11 24H2, incluso aunque se consigan sortear el resto de chequeos. Es importante escuchar estas advertencias, porque en esos casos el problema ya no es la política de Microsoft, sino la propia arquitectura del hardware.

En cuanto a las actualizaciones, la realidad actual es que la mayoría de equipos instalados con Flyoobe siguen recibiendo los parches mensuales de seguridad. Lo que suele complicarse son las grandes actualizaciones de versión, que en muchos casos hay que forzar manualmente o repetir mediante métodos similares a los usados en la instalación original.

Microsoft deja claro en su documentación que los dispositivos que no cumplen los requisitos oficiales «no tienen garantizada la recepción de actualizaciones». Esto se traduce en que, aunque ahora funcione, en cualquier momento podrían cambiar las reglas, endurecer comprobaciones o bloquear ciertos caminos de actualización para hardware no soportado.

Por eso, el uso de Flyoobe debe verse como un modo de alargar la vida útil de un PC que aún rinde bien, reduciendo residuos electrónicos y evitando gastos innecesarios, pero siempre con la idea de que, tarde o temprano, tocará valorar un cambio de equipo o de sistema operativo si la situación se vuelve insostenible.

Con todo lo anterior, Flyoobe se coloca como una solución muy completa para quienes necesitan instalar Windows 11 en equipos teóricamente descartados y, a la vez, desean controlar al máximo qué se instala, qué se elimina y cómo se comporta el sistema desde el primer minuto, combinando bypass de requisitos, personalización profunda y una capa de automatización que ahorra una enorme cantidad de tiempo y quebraderos de cabeza.