Compatibilidad de DirectX 13 con Windows 11

Última actualización: 30 de enero de 2026
Autor: Isaac
  • DirectX es la base gráfica de Windows 11 y su evolución hacia DirectX 13 integrará IA, Ray Tracing avanzado y mejor gestión de recursos.
  • Windows 11 incluye la versión más reciente de DirectX disponible vía Windows Update, manteniendo compatibilidad con juegos antiguos mediante runtimes heredados.
  • La futura compatibilidad plena con DirectX 13 dependerá de contar con GPUs modernas, almacenamiento NVMe y drivers actualizados de cada fabricante.
  • Herramientas como dxdiag permiten comprobar fácilmente la versión de DirectX y generar informes detallados para soporte y resolución de problemas.

Compatibilidad de DirectX 13 con Windows 11

Cuando se habla de juegos en PC y de rendimiento gráfico en Windows 11, tarde o temprano aparece el mismo nombre: DirectX. Esta colección de APIs de Microsoft lleva décadas sosteniendo el mundo del gaming en Windows, y todo apunta a que el futuro DirectX 13 será la siguiente gran pieza del puzzle. Aunque su lanzamiento todavía no es oficial, ya circulan bastantes detalles sobre sus capacidades, la relación con Windows 11 y el tipo de hardware que hará falta para exprimirlo.

En las próximas líneas vamos a ver con calma qué se sabe de DirectX 13, cómo encaja con Windows 11 y qué implica para tu PC: desde las tecnologías más punteras como el Ray Tracing avanzado y la renderización neuronal, hasta cuestiones prácticas como la compatibilidad con GPUs antiguas, cómo comprobar la versión de DirectX que tienes instalada o qué hacer cuando un juego te pide DirectX 9, 11 o 12. Todo explicado en un español cercano, sin tecnicismos innecesarios, pero sin escatimar en detalles para que te quede todo clarito.

Qué es exactamente DirectX y por qué importa tanto en Windows 11

DirectX en Windows 11

DirectX es un conjunto de APIs (interfaces de programación) creadas por Microsoft para que los juegos y aplicaciones multimedia puedan comunicarse de forma directa y eficiente con el hardware del PC: tarjeta gráfica, procesador, sonido, etc. En vez de que cada juego tenga que “hablar” por su cuenta con la GPU o la tarjeta de sonido, usa DirectX como intermediario estándar.

Gracias a este planteamiento, los videojuegos pueden aprovechar las funciones de aceleración 3D, el audio avanzado y otras capacidades multimedia de tu equipo sin que el desarrollador tenga que reinventar la rueda cada vez. Esto es justo lo que permite sacar partido a los shaders, al Ray Tracing, al sonido posicional y a tantos efectos modernos que vemos en los títulos actuales.

Antes de que DirectX se asentara, jugar en PC era bastante más engorroso: se recurría a DOS, disquetes de arranque y parámetros rarísimos para que el juego pudiese acceder directamente al hardware. Con la llegada de DirectX, Windows 95 y posteriores se convirtieron en una plataforma mucho más amigable para el gaming, estandarizando el acceso a la GPU y simplificando la vida a jugadores y estudios.

Cada gran salto de versión de DirectX ha ido abriendo la puerta a nuevas técnicas gráficas y de rendimiento, como el T&L por hardware en su día o, más recientemente, el Ray Tracing en tiempo real y las mejoras de computación en GPU. Windows 11 no es una excepción: se apoya en DirectX 12 (y todas sus extensiones) como columna vertebral gráfica… y es el terreno natural en el que se integrará el futuro DirectX 13.

Por qué no has visto “DirectX 13” todavía y qué está pasando con DirectX 12

Si te fijas, desde hace años seguimos oficialmente en DirectX 12. No ha aparecido una versión 13 anunciada por Microsoft de forma oficial, y esto no es un despiste: obedece a un cambio de estrategia. En lugar de lanzar una nueva versión “grande” cada cierto tiempo, Microsoft decidió convertir DirectX 12 en una especie de plataforma modular que se va ampliando con nuevas funciones, SDKs y extensiones.

Eso significa que, aunque el nombre “DirectX 12” parezca el mismo desde hace tiempo, en realidad se han ido añadiendo tecnologías muy potentes: DirectX Raytracing (DXR), Mesh Shaders, Sampler Feedback, DirectStorage, Agility SDK y un largo etcétera. A efectos prácticos, el ecosistema de DirectX 12 de hoy es muy distinto al de 2015, aunque conserve el mismo número de versión.

En este contexto surgen los rumores de DirectX 13: un siguiente escalón que consolidaría y ampliaría aún más estas innovaciones, integrando de forma más profunda la inteligencia artificial, el Ray Tracing avanzado y la gestión eficiente de recursos. En algunos eventos técnicos como GDC o Gamescom ya se han dejado ver pistas y demos conceptuales de lo que podría llegar a ser esta nueva iteración de la API.

Mientras tanto, en Windows 11 lo que tienes instalado “de serie” es la versión de DirectX más reciente soportada por tu sistema y tus drivers. No necesitas descargar paquetes extraños desde webs raras: las grandes actualizaciones de DirectX en Windows 10 y 11 se distribuyen a través de Windows Update, muchas veces integradas con los propios controladores de la GPU.

Principales novedades que se esperan de DirectX 13

Basándose en las tecnologías que ya se han mostrado como prototipos o extensiones de DirectX 12, y en las filtraciones más comentadas, se espera que DirectX 13 agrupe y lleve más lejos varias piezas clave. No es sólo “DirectX 12 pero un poco más rápido”, sino una plataforma pensada para la próxima hornada de GPUs, consolas y PCs portátiles de alto rendimiento.

Shader Execution Reordering (SER) 2.0

El Shader Execution Reordering ya asomó en el ecosistema de DirectX Raytracing 1.x bajo DirectX 12. Se trata de una tecnología que permite reorganizar, en tiempo real, el orden en el que se ejecutan los shaders de los rayos para sacar más partido del paralelismo de la GPU.

En una versión mejorada tipo SER 2.0, el objetivo sería minimizar las burbujas de inactividad en los núcleos de la GPU cuando se procesan escenas con muchísimos rayos, reflejos y sombras complejas. Al “reordenar” esos trabajos de forma dinámica, la tarjeta gráfica puede mantener más unidades ocupadas a la vez.

Traducido al terreno práctico, esto se nota en menor latencia de fotograma, Ray Tracing más fluido y un mejor aprovechamiento del hardware, sobre todo en escenarios de alta complejidad: ciudades nocturnas con neones, bosques tupidos con iluminación global, interiores llenos de superficies reflectantes, etc.

Renderización neuronal e integración profunda de IA

Otra gran pata de la futura DirectX 13 sería la renderización apoyada por redes neuronales. Hoy ya tenemos tecnologías como DLSS (NVIDIA), FSR (AMD) o XeSS (Intel), que en esencia escalan la imagen usando algoritmos avanzados de IA o técnicas similares. Pero cada una funciona con su propia implementación y no hay una API común totalmente integrada en DirectX.

Con DirectX 13 se apunta a un soporte más nativo de estas técnicas, para que la propia API pueda aprovechar las unidades especializadas de IA en las nuevas GPUs e incluso en las iGPUs con motores neuronales. Esto permitiría mejoras como:

  • Upscaling y superresolución más precisos, con menos artefactos y una calidad casi indistinguible del 4K nativo.
  • Refinamiento de texturas y detalles en tiempo real, aplicando modelos de IA entrenados para mejorar superficies, caras, vegetación, etc.
  • Simulación avanzada de físicas y animaciones, donde redes neuronales colaboren con los motores clásicos para lograr comportamientos más creíbles con menos coste de CPU.

En la práctica, esto permite que un juego corra a resoluciones internas más bajas para ahorrar rendimiento, y que sea la IA, a través de DirectX, la que reconstruya una imagen final nitidísima. Es la clave para que portátiles ligeros y consolas compactas muevan gráficos de alta calidad sin necesidad de GPUs monstruosas.

Advanced Shader Delivery y tiempos de carga

Otro concepto que se asocia al salto hacia DirectX 13 es el llamado Advanced Shader Delivery. La idea es rediseñar cómo se distribuyen y gestionan los shaders (pequeños programas que se ejecutan en la GPU) para reducir cuellos de botella, especialmente en dispositivos con recursos más ajustados.

En portátiles gaming, consolas portátiles y equipos sin una GPU dedicada de gama alta, este enfoque permitiría minimizar los tiempos de compilación de shaders, evitar tirones cuando se cargan nuevas zonas y mejorar la experiencia general al entrar a un mapa o al cambiar de escenario.

Si se hace bien, es la típica mejora que apenas ves en los benchmarks, pero que notas en el día a día porque el juego deja de pegar microparones cada vez que se cruza contigo un efecto nuevo o entras en una zona no visitada antes.

Opacity Micromaps (OMMs) para transparencias complejas

Las transparencias siempre han sido una piedra en el zapato para el Ray Tracing y ciertos tipos de renderizado. Elementos como hojas de árboles, cristales, vallas, humo o niebla fina obligan a hacer cálculos costosos si se quiere respetar la interacción con la luz de forma realista.

Los llamados Opacity Micromaps (OMMs) buscan solucionar este problema permitiendo que el hardware gestione de forma más directa la información de opacidad de la geometría, reduciendo la dependencia de shaders caros como los AnyHit. En esencia, se codifica de forma más eficiente qué partes son opacas, cuáles semitransparentes y cómo deben tratarse al lanzar rayos.

El resultado esperado es un aumento notable de rendimiento en escenas con mucha vegetación, efectos volumétricos y materiales con transparencia, sin renunciar a la fidelidad visual. Es especialmente importante de cara a mundos abiertos repletos de detalles ambientales.

Impacto de DirectX 13 en el gaming con Windows 11

De momento hay que ir con pies de plomo: no hay una versión final, estable y pública de DirectX 13 que se pueda probar en casa, así que todo lo referente a impacto real en juegos futuros es, en parte, una proyección. Aun así, viendo la trayectoria de DirectX 12 y las tecnologías comentadas, se pueden anticipar varios efectos claros.

Rendimiento y eficiencia

Uno de los objetivos principales es que los juegos expriman aún más las GPUs actuales y venideras, reduciendo cuellos de botella y sacando más FPS con el mismo hardware. Se habla de ganancias de eficiencia de hasta un 30 % en motores que adopten plenamente la nueva API, siempre y cuando el título esté diseñado desde cero para aprovechar sus características.

Esto no significa que por instalar DirectX 13 mágicamente todos tus juegos vayan un 30 % mejor. La mejora se obtiene cuando el motor gráfico está optimizado para SER 2.0, OMMs, renderización neuronal y una gestión más fina de la memoria. Es decir, serán los juegos nuevos, pensados para la nueva API, los que más beneficio noten.

Calidad visual y realismo

La otra cara de la moneda es la calidad gráfica. Con una integración profunda de IA para escalado, reconstrucción de imagen y mejora de texturas, combinada con un Ray Tracing más eficiente y técnicas de iluminación avanzadas, cabe esperar:

  • Iluminación global más creíble, con reflejos, sombras suaves y rebotes de luz que se acercan más a cómo funciona el mundo real.
  • Texturas con más detalle aparente sin tener que cargar tantas texturas ultra pesadas gracias a modelos neuronales que “rellenan” información.
  • Escenarios mucho más vivos y dinámicos, con partículas, vegetación y elementos físicos calculados en buena parte en la GPU.

En general, la idea es lograr una experiencia más inmersiva sin duplicar el coste de hardware. Windows 11, con su soporte de DirectStorage y las mejoras del scheduler, es el entorno perfecto para este tipo de avances.

Estabilidad, compatibilidad y Agility SDK

Uno de los dolores de cabeza históricos de los desarrolladores con DirectX ha sido el equilibrio entre aprovechar las novedades y mantener compatibilidad con hardware anterior. Aquí entra en juego el llamado Agility SDK, un paquete que permite a los estudios incluir versiones más nuevas de la runtime de DirectX con su propio juego, sin esperar a que todo el mundo actualice Windows.

Con DirectX 13 y la mejora de estos kits, los motores gráficos podrán actualizar componentes concretos con más frecuencia, introducir correcciones de bugs y nuevas funciones gráficas sin depender de una gran actualización del sistema operativo. En teoría, esto significa menos problemas de compatibilidad y menos sorpresas por diferencias de versión entre equipos.

Para el usuario, la consecuencia más visible debería ser una reducción en errores extraños, cierres inesperados y glitches gráficos cuando salen parches de juegos grandes, porque el estudio tiene más control sobre el entorno gráfico que está usando.

Compatibilidad de DirectX 13 con Windows 11 y otras versiones de Windows

En el terreno de la compatibilidad, todo lo que se ha filtrado y comentado apunta a que DirectX 13 se integrará principalmente con Windows 11, aunque ciertas funciones podrían extenderse también a algunas ediciones de Windows 10. Eso sí, como ya pasa con DirectX 12 Ultimate, no todas las características estarán disponibles en todos los equipos.

Para aprovechar de verdad lo que promete la nueva API, se espera que el sistema cuente con:

  • GPUs modernas de NVIDIA, AMD o Intel, de las últimas generaciones, con soporte para Ray Tracing avanzado y unidades de IA dedicadas o equivalentes.
  • Procesadores con iGPU capaz y, preferiblemente, con unidades neuronales integradas o cercanas a esos conceptos, para descargar parte del trabajo de IA.
  • Almacenamiento NVMe de alta velocidad, aprovechando DirectStorage 2.0 o superior para reducir tiempos de carga y streamings de datos.

Microsoft ha dejado claro en diferentes comunicaciones que DirectX seguirá siendo pieza clave del ecosistema tanto en PC como en Xbox. Consolas y dispositivos como la rumoreada nueva generación de máquinas portátiles tipo “ROG Xbox Ally X” se presentarían ya con soporte nativo de estas APIs, consolidando un mismo lenguaje gráfico entre consolas y PC.

Si tienes un equipo más veterano, nada impide que Windows 11 funcione y que DirectX utilice el nivel de funciones compatible con tu hardware. Simplemente, ciertas características punteras de DirectX 13 quedarán desactivadas o emuladas de forma parcial, como ya ocurre hoy con DirectX 12 Ultimate en tarjetas no compatibles.

Qué pasa con las GPUs antiguas y la actualización a Windows 11

Una duda muy habitual es si se puede actualizar a Windows 11 manteniendo una tarjeta gráfica vieja; puedes usar herramientas como WhyNotWin11 para comprobarlo. El sistema operativo tiene requisitos estrictos para la CPU, el TPM y algunos aspectos de seguridad, pero en cuanto a la GPU, el requisito oficial es básicamente compatibilidad con DirectX 12 y un controlador WDDM 2.0 o superior.

Esto significa que, si tu GPU ya soporta DirectX 12 en Windows 10, en la mayoría de casos también funcionará bajo Windows 11 sin problemas graves. Puede que no sea capaz de exprimir todas las tecnologías modernas, pero para jugar a títulos que no sean ultra exigentes seguirá siendo perfectamente utilizable.

La compatibilidad con futuras extensiones tipo DirectX 13 dependerá de si el fabricante de la GPU (NVIDIA, AMD, Intel) decide ofrecer drivers actualizados que implementen esas funciones. Aunque no puedas acceder a todo, seguirás contando con las versiones anteriores de DirectX, tal y como sucede ahora con DirectX 12, que es capaz de ejecutar títulos pensados para DirectX 11, 10 e incluso 9 mediante modos de compatibilidad.

Cómo comprobar tu versión de DirectX en Windows 11

Para saber hasta dónde puedes llegar con tu hardware, lo primero es ver qué versión de DirectX aparece instalada en tu Windows 11. Afortunadamente, el propio sistema incorpora una pequeña herramienta pensada justo para eso: la Herramienta de diagnóstico de DirectX, más conocida como dxdiag.

Usar dxdiag desde Ejecutar

El método clásico es muy sencillo. Basta con abrir el cuadro de diálogo Ejecutar con la combinación Win + R, escribir dxdiag y pulsar Intro. Al momento se abrirá la ventana de la Herramienta de diagnóstico de DirectX.

En la pestaña “Sistema” verás un resumencillo de tu equipo. En la parte inferior aparece un campo llamado “Versión de DirectX” donde se indica qué versión está instalada. En Windows 11 lo normal será ver alguna variante de DirectX 12, ya que viene integrado de fábrica.

Comprobar la versión desde el menú Inicio

Si no te apetece usar Ejecutar, puedes hacerlo desde el propio menú Inicio. Simplemente abre el buscador de Inicio y teclea “dxdiag”. Entre los resultados aparecerá la aplicación “dxdiag”; haz clic sobre ella y se abrirá la misma interfaz de diagnóstico.

El resultado es idéntico: tendrás a la vista la versión instalada, información de la GPU, del sonido y otros detalles que pueden venirte bien si tienes problemas con algún juego o si vas a pedir ayuda en un foro o al soporte técnico.

Lanzar dxdiag desde CMD o PowerShell

Si eres más de consola, también puedes ejecutar dxdiag desde el Símbolo del sistema o desde PowerShell. Abre cualquiera de las dos, escribe dxdiag o dxdiag.exe y pulsa Intro. De nuevo aparecerá la ventana gráfica con toda la información.

En todos los casos, además de la pestaña “Sistema” tienes secciones dedicadas a la parte gráfica, sonido y entrada. Si haces clic en “Guardar toda la información…” podrás exportar un archivo de texto con el diagnóstico completo, que es justo el informe que suelen pedir los técnicos o los propios desarrolladores cuando tienen que investigar errores raros.

Cómo se actualiza DirectX en Windows 10 y Windows 11

En versiones actuales de Windows ya no hace falta ir persiguiendo manualmente “el último DirectX” en la web de Microsoft como se hacía antaño. En la práctica, si estás en Windows 10 o Windows 11, tienes la versión más reciente de DirectX soportada por tu sistema, siempre que apliques las actualizaciones del propio Windows.

La forma correcta de mantener DirectX al día es simplemente usar Windows Update y mantener el sistema actualizado. Las nuevas revisiones de la API llegan integradas en las actualizaciones de características, de seguridad y en algunos paquetes de drivers certificados.

Existe todavía el paquete “Instalador web de tiempos de ejecución de usuario final de DirectX” (el famoso DirectX End-User Runtime), que puedes descargar desde la página oficial de Microsoft. Este instalador sirve principalmente para:

  • Completar bibliotecas heredadas de DirectX 9.0c y similares que algunos juegos antiguos todavía necesitan.
  • Instalar componentes específicos faltantes que dan errores tipo “falta d3dx9_35.dll” o mensajes parecidos al ejecutar títulos veteranos.

Si un juego antiguo te lanza un error de DLL relacionada con DirectX 9, la solución suele pasar por instalar ese runtime de usuario final, sin que esto afecte a tu DirectX moderno. DirectX 12 y las versiones actuales de la API conviven sin problemas con los módulos heredados que ese instalador añade.

Compatibilidad con juegos que requieren DirectX 9, 10 u 11

Un miedo recurrente cuando se habla de actualizar DirectX es: “si paso a DirectX 12 o 13, ¿perderé compatibilidad con los juegos antiguos que pedían DirectX 9 u 11?”. La respuesta es que, en general, no tienes por qué preocuparte.

DirectX 12 está diseñado para ser compatible con aplicaciones que se basan en versiones anteriores. En muchos casos, los juegos que “requieren DirectX 11” funcionan sin mayores problemas en sistemas que ya han dado el salto a DirectX 12, porque el sistema mantiene las bibliotecas necesarias o implementa capas de compatibilidad.

Lo que no puedes hacer es “volver atrás” de forma selectiva: si tu sistema ya está en DirectX 12, no hay manera soportada de degradar globalmente a DirectX 11. Algunos juegos permiten elegir dentro de sus opciones gráficas si quieres ejecutar el motor en modo DirectX 11, DirectX 12, Vulkan o lo que corresponda, pero eso es una decisión del juego, no del sistema operativo.

Cuando aparecen problemas de compatibilidad con un título concreto, lo más efectivo suele ser buscar parches o actualizaciones del propio desarrollador, que ajustan el juego a las nuevas versiones de DirectX. O, en el caso de software muy antiguo, instalar los runtimes específicos que necesita (como el de DirectX 9.0c mencionado antes).

DirectX 13 y los desarrolladores de videojuegos

Para los estudios, una nueva gran versión de DirectX no es sólo un catálogo de efectos chulos; es un conjunto de herramientas y APIs para mejorar su flujo de trabajo. En los últimos años, motores como Unreal Engine o Unity han ido incorporando soporte avanzado para DirectX 12, DXR, Mesh Shaders y demás, y se espera que hagan lo propio con el futuro DirectX 13.

Con una API más flexible y modular, los desarrolladores pueden reducir tiempos de producción al reutilizar más fácilmente sistemas de iluminación, físicas y renderizado entre proyectos. Además, las herramientas de depuración y profiling incluidas en los nuevos SDK ayudan a detectar cuellos de botella con mayor precisión.

Al mismo tiempo, tener una capa estándar para IA, Ray Tracing y gestión de recursos hará que sea más sencillo crear mundos grandes con muchísima complejidad sin que el rendimiento se desplome. Donde antes había que sacrificar detalle para mantener los FPS, la idea es que los nuevos motores puedan combinar técnicas clásicas y neuronales para mantener el tipo.

Todo apunta a que engines tan extendidos como Unreal Engine y Unity seguirán alineándose con las novedades de DirectX, de modo que tanto estudios grandes como equipos indie puedan beneficiarse sin tener que programar a bajo nivel para cada nueva función.

Mirando todo este panorama en conjunto, la sensación es que la evolución natural de DirectX hacia su hipotética versión 13 va a marcar un punto de inflexión similar al que supuso en su día el salto al Ray Tracing en tiempo real: Windows 11 se consolida como la plataforma central para disfrutar de estos avances, los desarrolladores ganan herramientas más potentes y los jugadores veremos mundos más detallados y fluidos incluso en dispositivos cada vez más compactos, siempre que el hardware acompañe y mantengamos el sistema bien actualizado.

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